Contra el involucionismo

endefensadeinternet Después de todo el revuelo con el éxito del manifiesto por lo que el gobierno nos ha intentado colar en la Ley de Economía Sostenible, esta mañana varios profesionales de internet se han reunido con la Ministra de Cultura, González Sinde, para explicarles su postura.

Sinde ha tenido que marcharse antes de tiempo y los allí reunidos han salido más cabreados aún de lo que entraron en la sala. Enrique Dans, Julio Alonso, Fernando Berlín y Nacho Escolar han contado sus impresiones sobre un encuentro condenado al fracaso desde el principio por las nulas ganas de escuchar y conversar del Ministerio.

Como dijo ayer Enrique, el quinto punto de esta ley es una excusa…

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Lo mejor es seguir la conversación que se está generando en twitter bajo el tag#manifiesto.  Está claro que internet y Sinde no se entienden.

… y por fin llegó el milagro.

alegria Después de una tortuosa relación de amor-odio con la ayuda de renta básica de emancipación del gobierno, puedo decir que estoy un poco más cerca de volver a creer (algún lejano día)  en las ayudas sociales que divulga a plena voz  Zapatero.

Han sido 15 meses de espera, de retrasos injustificados, de llamadas sin fin, de escuchar voces sin solución, de recibir correos de gente en la misma situación… 15 meses de atender a explicaciones absurdas, de mover uno y mil papeles buscando en alguna parte el motivo de la espera…

Lo máximo ha sido escuchar la voz de semi-desesperación de la gente de la atención telefónica del servicio de la renta de emancipación. Me repetían una y otra vez que, después de los obstáculos previamente salvados, ya todos mis papeles estaban en orden y sólo tenía que esperar la transferencia con el dinero.

Literalmente una amable señora me dijo: «Hija, ya está todo en orden. No hay nada más que puedas hacer. La orden de pago está dada, así que sólo te falta sentarte a esperar en el banco de la paciencia».

Esa frase me la dijeron allá por el mes de julio. Me senté en el banco de la paciencia después de haberlo encontrado a golpe de cabezazos contra varios muros. Y, una vez lo encontré, me senté a esperar.

Hace unos días llegó el ingreso. Por supuesto es una buena noticia, aunque no podía ser completa. El Ministerio de Vivienda (aún me pregunto para qué narices sirve) ha tenido a bien ingresarme el dinero que me debía de los 13 últimos meses.

Sin embargo, aún se reserva el pago de 2 meses (más los que discurran en adelante) para dentro de un tiempo. Yo sospecho que llevan demasiado tiempo sin escucharme y deben echarme de menos. Presiento que la relación de amor-odio se alargará un poquito más.