BICHOS CALLEJEROS (III)

De esta foto recuerdo el fuerte viento que puede llegar a hacer en Edimburgo, a pesar de ser agosto. Al caer la tarde decidimos subir a Calton a ver la puesta de sol. Nos costó un poco la subida, porque las rodillas se resienten después de más una semana por el norte de Escocia entre montañas que hay que investigar para llegar a escondites secretos. Pero la subida acabó mereciendo la pena. Casi por primera vez desde nuestra llegada el sol aguantaba en lo alto y las nubes cubrían el cielo sin mojarnos.

Nubes sobre edimburgo

BICHOS CALLEJEROS (II)

Sigo redescubriendo Roma a través de las fotos que hice en la escapada de noviembre. Recuerdo perfectamente la noche en la que disparé ésta. Estábamos destrozadas después de casi 12 horas sin parar de caminar y ver cosas. Hacía frío, buscábamos con ganas un sitio donde sentarnos a cenar algo, pero cuando me encontré esta esquina con una farola que iluminaba mágicamente los adoquines de la escalera y a la gente que pasaba bajo ella no supe resistirme a disparar durante un rato.

Tardé en encontrar lo que buscaba, mientras mi madre empezaba a desesperarse. Al final creo que lo conseguí, mejor o peor. Una foto que captara ese instante. El resultado ha sido una fotografía que apenas he necesitado procesar. La primera con la que me sucede esto. Me gusta justamente tal y como la capté. Y a tí ¿qué te parece?

Rincones de Roma

Con la punta de los dedos

Esta foto está tomada en el Parque Güell de Barcelona, aunque podría haberla hecho en cualquier otro lugar. Los artistas callejeros saben bien cómo ganarse a los niños. Soplan, como si estuvieran haciendo magia, y los dejan embobados durante milésimas de segundo observando la enorme pompa de jabón que se eleva sobre sus cabezas.

Unos observan tímidos desde lejos, otros saltan todo lo que pueden al mismo tiempo que estiran su cuerpo en un intento de tocar con la punta de los dedos la burbuja y hacerla explotar.

Con la punta de los dedos

Cosas de Escocia (III) – Ladies Walk

Una de las primeras paradas por el norte de Escocia fue la ciudad de Inverness. Pequeña para ciudad, grande para pueblo. La llaman la capital de las Highlands. Pasar por allí es sólo un breve anticipo para la vista de lo que queda por pasar ante tus ojos una vez te adentras en el verdadero corazón de las tierras escocesas del norte.

El tráfico era horrible y pronto entendimos por qué. El lago Inverness atraviesa toda la ciudad y consecuentemente hay multitud de puentes que son la única forma posible de comunicar un lado con el otro. Pasemos por una zona algo alejada del bullicio del centro y nos encontramos con sucesivos puentes peatonales. Me llamó poderosamente la atención éste por el que ¿alguna vez sólo pudieron caminar mujeres?

Cosas de Escocia (III) - Ladies Walk

Sol de justicia

Hace ya varios meses desde que hice esta foto. Terminaba el verano y comenzaban esos días de otoño que tanto me gustan y en los que me entra una especie de histeria inexplicable por hacer cosas diferentes.

Aquella mañana decidí acercarme a fotografiar un lugar que hacía un tiempo había descubierto y en el que tenía ganas de poner a prueba mis dotes como fotógrafa en humilde formación. Ya os he hablado anteriormente de el Puente de la Alcolea.

Pero, como digo, era la época en la que el verano pega los últimos coletazos y el tiempo puede sorprenderte. Cuando salimos de casa el día se presentaba nublado. Por desgracia, unas horas más tarde hacía un calor digno del más intenso de los agostos sureños.

Como consecuencia, las fotos salieron bastante mal. Todo lo que recuerdo es estar en medio de este río seco, con un anaranjado y quebradizo suelo bajo mis pies y un sol de justicia pegándome sobre la cabeza.

Hoy, que salí de casa relativamente abrigada por el fresco que nos ha dejado el fin de semana, ha vuelto a sorprenderme el calor que parece haberse instalado ya en Sevilla. Casi cociéndome al sol a mediodía, no he podido sino acordarme de aquella mañana en el puente.

Puente de la Alcolea