Desde que he vuelto a trabajar y a verme inmersa en un proyecto que me apasiona, pienso más en los que no trabajan de lo que lo hacía cuando yo era una de ellos. Quizás antes no lo hacía por miedo o porque sencillamente no tenía la capacidad de separarme de una situación propia y verla con perspectiva.
Ahora pienso en toda la gente brillante que conozco que están en trabajos que se le quedan pequeños o directamente no tienen ningún trabajo en el que aplicar y compartir todo lo que saben. Al mismo tiempo, pienso cabreada en la insultante cantidad de gente inepta, estúpida e inútil que ocupa puestos de importancia sin conocimientos, experiencia ni cualificación, impidiendo que las empresas o instituciones en las que están avancen y mejoren porque no tienen ni la más remota idea de cómo hacerlo, y teniendo únicamente claro que no pueden dejar pasar a aquellos que sí saben por temor a que pongan su tontura en evidencia.
Lo peor es que esto no se va a arreglar en España. Porque seguimos colocando al que conocemos en lugar de al que lo merece. Y así estamos. Con despachos con vistas llenos de gente que no saben ni siquiera en qué sentido está avanzando el mundo y se agarran al sillón.
Y entonces pienso en que el éxito ya no es una oficina con vistas. Es más que eso para algunos que trabajan desde casa con un portátil e intentan comerse el mundo mientras otros lo miran desde su ventana de la última planta sin entender de qué va la historia.


No creáis que elegimos poco. La primera elección ha sido nada más despertarme. ¿Leo las noticias en la cama con el ipad o me bajo y lo hago mientras desayuno? ¿Desayuno y me doy una ducha luego o viceversa? ¿Café o té? Venga, café. ¿Normal o descafeinado? ¿Azúcar blanca o moreno? ¿Calzado cómodo pero con menos glamour o zapato monísimo pero que hará que me duelan los pies en dos horas? ¿Salgo antes de comer y vuelvo o como y salgo después con calma? ¿Voy al centro caminando o pillo el metro? Es probable que llueva pero nunca se sabe así que ¿me la juego con ese paraguas plegable que no servirá de nada si llueve fuerte o me arriesgo a cargar todo el día con un paraguas de verdad aunque dentro de media hora salga el sol? Me he dejado los guantes en casa ¿vuelvo a por ellos o paso? Me congelaré las manos, lo sé. Ups, debería haber mandado aquel email ayer… ¿Lo hago hoy y pido disculpas o me hago la loca? Voy a una tienda a comprar un detalle para la cena de hoy ¿dulce o salado? Paseo y pienso en que dentro de dos días me vuelvo a España. Esto ha sido sólo una visita pero me gusta esta ciudad, me siento cómoda descubriendo algo nuevo cada día. Pero no he encontrado un trabajo en mi área aquí. ¿Está bien volverme a buscar un hueco en mi profesión o quizás podría probar y quedarme haciendo cualquier cosa y ver a dónde nos lleva esto? He terminado un libro y quiero comprarme otro. Caigo en la cuenta de que vale 28 euros y recuerdo que un kindle sólo cuesta 80. ¿Estaría bien comprarlo o estoy acertada cuando pienso que no quiero otro chisme electrónico más? Hora de comer… A ver, ¿el bar tradicional o el moderno con internet?


Leo