La televisión del «todo vale»: El Follonero entrevista a Arnaldo Otegi

otegi Que nuestra televisión deja mucho que desear es algo que no sorprende a nadie a estas alturas. Pero hay ciertas cosas que ya ni siquiera caben en el «todo vale» en el que estamos instalados. Pasemos por alto programas basura, prensa rosa, realitys… Aún quedan algunos programas de humor que me divierten. Uno de esos era el Follonero, hasta que ha sobrepasado cierto límite.

Imagino que casi todos lo conocen, pero para el que ande despistado basta decir que hace un programa de humor en el que entrevista a gente intentando sacar punta a cualquier situación que de juego. El problema es que en esta ocasión se ha metido en terreno farragoso entrevistando a Arnaldo Otegi (aquí podéis ver el vídeo).

Se ha abierto el debate sobre si la entrevista se debería haber emitido o no y hay quien intenta justificarlo diciendo que en la entrevista Jordi Évole no hace sino burlarse del líder abertzale. Para mí ni siquiera es discutible.

Este tipo es un etarra que ha sido encarcelado por sus ideas, que se declara a favor de la lucha armada por Euskadi y que se ha negado siempre a condenar la violencia de ETA. Que un terrorista y representante político de ETA tenga 5 minutos en un programa de humor de televisión es sencillamente vergonzoso. Como han dicho en otros blogs, esto es de un compadreo repugnante.

Actualización 18:40: Antes de que se malinterpreten mis palabras, quiero aclarar algo. Lo que me parece mal en el fondo no es que a este señor se le dediquen minutos de televisión o se le haga una entrevista. Como muchos me han comentado, es cierto que es un personaje de importancia pública y al que hay que saber escuchar, igual que escuchamos a dirigentes de las FARC por ejemplo. Pero lo que me parece mal es que se le de voz en un programa de humor y con cierto tono de «colegueo» entre risas y caritas de circunstancia. Una cosa sería una entrevista seria y en profundidad a un personaje de trascendencia pública, y otra cosa es hablar con Otegui en tono de «broma», aunque el follonero le haya dicho grandes verdades por otro lado…