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Pensando un poco... Va de empresa

Innovar es mucho menos arriesgado que no hacer nada

Innovar ya no es una opción, es una necesidad para las empresas. Aún así, no todas lo han entendido. Analizamos quiénes son los asesinos y cuáles las fuentes de la innovación.

Desde mi entrada anterior, tenía en la cabeza la idea de escribir un poco más sobre innovación y procesos de transformación en personas y empresas. Ya entonces dije queinnovar es moverse, cambiar y transformar tus ideas en acciones. Creo que ahora otra reflexión obligada es qué favorece y qué frena esos procesos de innovación y cambio en empresas, porque aunque innovar y reinventarse sea más necesario que nunca ¿es siempre posible?

Sin duda, para poder cambiar la forma tradicional de hacer las cosas y traer aires nuevos a las organizaciones se necesita un cambio. Y ese cambio no empieza por herramientas ni tecnología, sino por una transformación cultural que debe contar con el apoyo de la directivo y los responsables de estrategia y equipos. La cuestión es ¿están los líderes preparados para fomentar ese espíritu innovador?

Por desgracia, aún quedan quienes siguen pensando aquello de “si algo funciona, mejor no lo toques” y eso bloquea y anula la motivación para transformar y mejorar los procesos de negocio. Que algo funcione ahora mismo no significa ni que vaya a funcionar siempre ni que no exista otra forma de hacer que funcione mejor, más rápido y de manera más satisfactoria para tus clientes.

Afortunadamente, cada vez hay más gente en el mundo de la empresa que considera que, a pesar de ser arriesgado, no innovar puede ser incluso más peligroso que no hacerlo. Y, de hecho, no hay nada más peligroso para una organización que no preocuparse por optimizar recursos. Así lo dice Peter Drucker en su libro Innovation and Entrepreneurship:

But is innovation really so risky? Yes, a new idea might not work. But in many cases, not innovating is even riskier. Indeed, nothing could be as risky as optimizing resources in areas where the proper and profitable course is innovation, that is, where the opportunities for innovation already exist.

Las fuentes de la innovación

Desde Luego, hay innovaciones que surgen de un rasgo de ingenio. Sin embargo, la mayoría de las innovaciones, especialmente las exitosas, resultan de una búsqueda deliberada y consciente de oportunidades de innovación, que se encuentran solamente en unas pocas situaciones.

En este libro, Drucker menciona 7 conductores que pueden cambiar el ambiente en tu organización, 7 conductores de oportunidades de innovación.

Existen cuatro áreas de oportunidad dentro de una compañía o industria:

  • Sucesos inesperados.
  • Incongruencias.
  • Necesidades del proceso.
  • Cambios en la industria y el mercado.

Y también existen tres fuentes adicionales de oportunidad fuera de una compañía, en su medio social e intelectual:

  • Cambios demográficos
  • Cambios en la percepción.
  • Nuevo conocimiento

Si tienes en consideración todos estos conductores de oportunidad, practicar la innovación se convierte en una disciplina de negocio y ya no lo considerarás algo así como una lotería. Es entonces cuando entenderás que en realidad innovar es mucho menos arriesgado que no hacer nada.

Los asesinos de la innovación

A pesar de todo, aún queda mucho trabajo por hacer para que la innovación sea no sólo aceptada sino fomentada en las empresas. Incluso diría más, la primera exigencia es que las organizaciones dejen de poner freno e impedir las ideas de cambio.

Hay errores que matan la innovación y podrían acabar matando tu empresa. Laincentivación del trabajo individual en lugar de la colaboración en equipo, el exceso de burocracia, las jerarquías marcadas o no tolerar el fracaso son sólo algunos de ellos.

Identifica a los asesinos de la innovación y mátalos:

  1. Intolerancia ante el fracaso
  2. Foco en superestrellas
  3. Incentivar el trabajo individual
  4. Burocracia/metodología pesada
  5. Obsesión por el control
  6. Apostar sólo por lo que parece que va a funcionar
  7. Jerarquías muy verticales
  8. Utilizar los datos como barrera
  9. No recompensar al innovador
  10. Planear mucho y ejecutar poco

Este artículo lo escribí para los chicos de Alma Natura. Si quieres leer el artículo completo, puedes pasar por su blog.

Pensando un poco... Ratos Perdidos Yo y mis circunstancias ¿A quién le importa?

Reiniciando de nuevo la vida en 2013

La vida es graciosa y de vez en cuando te enseña la lengua para que te rías de lo que te tenía reservado. Hace dos semanas mi vida iba a ser una. Vivía con mi madre después de 13 años, había vuelto de Dublín tras 8 meses de escapada, disfrutaba de la familia cada tarde y me daba largos paseos en bicicleta cada mañana en Valverde por la vía verde. Se presentaba un año más implicada con ganas en EBE y había planes de hacer exámenes de Sociología con tiempo y de seguir pasándolo bien con los peques y el inglés.

Hasta entonces, 2013 iba a ser un año de tránsito, de buscar otras oportunidades, de tener paciencia después de más de un año sin trabajo y de aprovechar para disfrutar de las pequeñas cosas que hacía tiempo que no tenía.

Ahora mismo escribo este post desde una mesa del Starbucks en el Paseo de Gracia en Barcelona. Vengo de encontrar un piso estupendo y dar un largo paseo, pero me he cansado de estar andando sola y, como no tengo otro plan mejor, me he sentado a escribir. Hace justo 8 días recibía una llamada que suponía el principio de algo que había estado esperando desde hacía demasiado tiempo. Muchos meses de esfuerzo después, de búsquedas sin resultado y de infinita paciencia propia y de los que me rodean, se presentaba la oportunidad de un nuevo proyecto en el que volcar todas mis ganas.

Como la vida es tan irónica, hizo coincidir el día. Justo el 6 de febrero de 2012 reiniciaba mi vida para irme una temporada a Dublín y me montaba en un avión desde Sevilla. El 6 de febrero de 2013 he tenido que hacer otro reinicio montándome en otro avión de Sevilla a Barcelona para comenzar un nuevo reto.

Dejo muchas cosas atrás y ciertas circunstancias familiares harán un poco odiosa la distancia algún fin de semana, pero tengo todas las ganas y la energía puestas para hacer que funcione. Me he unido al equipo de Zyncro para ser su Social Media Manager. Por lo que he visto en sólo dos días, se que hay un equipo estupendo del que aprenderé mucho, así que la experiencia promete ser genial.

Ahora sólo espero que la ciudad me acoja bien y que los días sin planes y las tardes de paseos sola no duren demasiado. Confío en que será así y que trabajo, familia y amigos volverán a hacer que este reinicio merezca la pena.

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Pensando un poco... Yo y mis circunstancias

Vivir es elegir e intentar escoger bien

Hoy he hecho un experimento conmigo misma que reconozco me convierte en una friki muy friki. Ayer pensaba en que nos pasamos la vida eligiendo entre cosas, sean más o menos trascendentes. Y al final la vida va de eso; de tomar decisiones, elegir la que crees la mejor de las opciones, cagarla lo menos posible y saber rectificar cuando lo hagas.

Ese pensamiento me llevó a hacer algo muy friki. Contar cuántas veces he sido consciente en el día de hoy de elegir entre más de una opción, aunque sea con la cosa más absurda. He contado 37. Seguro que han sido más, pero ésas son aquellas de las que he sido consciente.

20130114-163258.jpgNo creáis que elegimos poco. La primera elección ha sido nada más despertarme. ¿Leo las noticias en la cama con el ipad o me bajo y lo hago mientras desayuno? ¿Desayuno y me doy una ducha luego o viceversa? ¿Café o té? Venga, café. ¿Normal o descafeinado? ¿Azúcar blanca o moreno? ¿Calzado cómodo pero con menos glamour o zapato monísimo pero que hará que me duelan los pies en dos horas? ¿Salgo antes de comer y vuelvo o como y salgo después con calma? ¿Voy al centro caminando o pillo el metro? Es probable que llueva pero nunca se sabe así que ¿me la juego con ese paraguas plegable que no servirá de nada si llueve fuerte o me arriesgo a cargar todo el día con un paraguas de verdad aunque dentro de media hora salga el sol? Me he dejado los guantes en casa ¿vuelvo a por ellos o paso? Me congelaré las manos, lo sé. Ups, debería haber mandado aquel email ayer… ¿Lo hago hoy y pido disculpas o me hago la loca? Voy a una tienda a comprar un detalle para la cena de hoy ¿dulce o salado? Paseo y pienso en que dentro de dos días me vuelvo a España. Esto ha sido sólo una visita pero me gusta esta ciudad, me siento cómoda descubriendo algo nuevo cada día. Pero no he encontrado un trabajo en mi área aquí. ¿Está bien volverme a buscar un hueco en mi profesión o quizás podría probar y quedarme haciendo cualquier cosa y ver a dónde nos lleva esto? He terminado un libro y quiero comprarme otro. Caigo en la cuenta de que vale 28 euros y recuerdo que un kindle sólo cuesta 80. ¿Estaría bien comprarlo o estoy acertada cuando pienso que no quiero otro chisme electrónico más? Hora de comer… A ver, ¿el bar tradicional o el moderno con internet?

Así hasta 37 cosas que haya contado. Me habré dejado muchas otras por el camino. De hecho, ahora mismo me estoy preguntando si cierro el iPad y me voy a casa o si aprovecho y me doy otro paseo aunque haga un frío de mil demonios.

No me juzguéis demasiado mal, ya dije al principio que era un post muy friki. Pensé si escribir este post y confesarlo o no hacerlo; finalmente opté por lo primero. Puede que me equivoque y dentro de unos meses lo vea como ese post que te parece tan absurdo que entras y lo borras del archivo del blog. Quién sabe.

Pero hice lo que tenía que hacer. Pensar, decidir e intentar no cagarla. Al final la vida va de eso, de decisiones.

 

España Esto me supera... Pensando un poco... Yo y mis circunstancias

¿Somos la generación X?

He leído esta mañana un blog que me ha hecho pensar mucho. Más aún cuando tiene que firmarlo una persona anónima. Tengo 30 años, así que parece ser que pertenezco a la Generación X. Me acabo de enterar, pero la descripción que leo me convence.

La generación X fuimos la primera que verdaderamente volvimos locos a los directivos de marketing. Éramos muy difíciles de categorizar, éramos cada uno de un padre y una madre. Con el inicio de internet, cada uno podía seguir los intereses más diversos con relativamente pocos recursos, y eso dio para muchísimos artículos.

Pero de repente, desaparecimos. El foco pasó a los Baby Boomers y al batiburrillo de generaciones que han venido después y que nadie se ha atrevido si quiera a categorizar por lo heterogéneo de ellas. Eso sí, de estas generaciones Y o Z, ya no sólo está mejor visto que emprendan, sino que dada la situación económica, es casi su obligación. Pero es que además, son los que llaman nativos digitales, son los que saben todo sobre redes sociales, nuevas tecnologías y son además mucho más divertidos que nosotros, que éramos unos pasotas y unos quejicas.

Estamos a medio camino: no tenemos la experiencia de los que llegaron alto cuando todavía creíamos en la titulitis y en que, para llegar a ser algo en la vida, cuantos más títulos universitarios tuvieras, mejor que mejor; pero tampoco somos los jóvenes hiperpreparados que vienen detrás con idiomas, tecnólogos, más jóvenes y más baratos que nosotros.

Sin embargo, no creo que esto nos convierta en inútiles. Tenemos la suerte de ser la primera generación que es analógica y digital al mismo tiempo. Hemos vivido el cambio, conocemos lo antiguo pero nos hemos adaptado.

Tenemos la experiencia. Estamos muy curtidos de vivir en el “mundo real”. Sabemos lo difícil que es vender, y lo difícil que es crear estrategias e implementarlas. Pero sabemos hacerlo. Tenemos también la experiencia del mundo físico. Todo el mundo habla de que la revolución que viene va a ser en la fabricación, en lo físico.

Somos la única generación que somos nativos digitales y analógicos, sabemos que las cosas se fabrican, no sólo existen en una pantalla. Tenemos también experiencia en trabajar con personas, en liderar, en hacer equipo y de estar a las duras y a las maduras. Y también sentimos que las empresas deben de ser sitios más respetuosos con el medio y con las personas. Hemos vivido de primera mano el ambiente corporativo y sabemos lo que funciona y lo que no funciona.

Con todo esto, ¿qué hacemos? Quiero pensar que hay un hueco esperándonos. Yo intento encontrar el mío, con trabajo, esfuerzo y preparación. Una recomendación con la que me quedo:

Recomendaciones para quien no os sintáis preparados: no pierdas contacto con las nuevas tecnologías. No dejes de interesarte por las nuevas tendencias en los negocios. No pierdas contacto con los jóvenes (de verdad) para intentar comprenderlos, recuerda que serán tus clientes. Y sobre todo, empieza a perder el miedo que tenemos desde nuestra juventud a emprender. El mundo ha cambiado, las empresas no duran 100 años, y los puestos de trabajo duran menos. Los únicos que durarán, serán los que creemos nosotros.

La aventura irlandesa La vida en Dublín Pensando un poco... Yo y mis circunstancias

Cosas que no cuestan casi nada

Hacer un regalo, por ridículo o barato que sea, me pone de buen humor; es más, me hace feliz. Si encima lo haces sin motivo aparente, sin que sea una fecha señalada, sin que la otra persona lo espere, me hace doblemente feliz. Si para colmo no iba buscando el regalo, sino que simplemente me he cruzado con algo por la calle que me ha hecho pensar en otra persona y sencillamente he decidido comprarlo porque se que le gustará, la felicidad es triple. Y ¡llamadme loca! pero incluso puede ser felicidad cuádruple cuando das ese regalo y lo reciben con cara de sorpresa y agradecimiento sincero.

Hoy he sentido esa cuádruple felicidad por el módico precio de 5 euros y me ha servido para recargar pilas pensando en cuánto mejor nos iría si nos apoyásemos más en esas cosas de valor que no cuestan nada o prácticamente nada.

Iba de camino por O’Conell Street a mi clase particular en Parnell Square. Mientras hacía tiempo -porque he llegado 15 minutos antes, como de costumbre- he entrado en una gran librería que me encanta y que me pilla justo al lado. Confieso que, de no ser porque no tengo forma económica de llevarlos después a España, compraría ahí montones de libros. Es de esos sitios que acumulan libros y de vez en cuando venden los que cuestan 100 euros (libros de viajes, fotografía, países -que son mis favoritos-) con una encuadernación excelente a un precio de risa.

En un pasillo de libros de fotografía me he encontrado con un libro que pensé que le encantaría a mi madre irlandesa. No es fanática de la lectura, pero sí de la televisión, especialmente del canal nacional RTE que pasa mucho tiempo viendo cuando fuera llueve. “Off Camera: Images of the early years of RTE Television“, un libro que hace un recorrido por la historia de los primeros 50 años de vida de la cadena a través de fotografías.

Lo miré, fuí directa a la caja y lo compré por 4’45 euros. He llegado a casa y se lo he dado. Se ha emocionado y ha soltado unos veinte ‘Oh my god!‘ de alegría mientras ojeaba las primeras páginas. No podía creerse que existiera un libro de fotos que le trajera de repente a la memoria 40 años de su vida.

Hemos cenado con el libro en la mesa y ha empezado a contarme una tras otra historias del país, de su cultura y de su infancia, adolescencia y juventud a partir de las fotos de programas, políticos, famosos y desconocidos que pasaron por delante de las cámaras hace entre 20 y 50 años.

Después he salido a dar un paseo. Y cuando he vuelto, me la he encontrado con las gafas puestas, leyendo y con más historias que contarme. De hecho, ya había ido a enseñárselo orgullosa a su vecina mientras yo estaba fuera. Me ha costado cortar la conversación para subir a dormir. Hemos quedado en que mañana me contará más. Sospecho que el libro valdrá para varias conversaciones. Y después, tendré que empezar a buscar el segundo volumen.