Sol de justicia

Hace ya varios meses desde que hice esta foto. Terminaba el verano y comenzaban esos días de otoño que tanto me gustan y en los que me entra una especie de histeria inexplicable por hacer cosas diferentes.

Aquella mañana decidí acercarme a fotografiar un lugar que hacía un tiempo había descubierto y en el que tenía ganas de poner a prueba mis dotes como fotógrafa en humilde formación. Ya os he hablado anteriormente de el Puente de la Alcolea.

Pero, como digo, era la época en la que el verano pega los últimos coletazos y el tiempo puede sorprenderte. Cuando salimos de casa el día se presentaba nublado. Por desgracia, unas horas más tarde hacía un calor digno del más intenso de los agostos sureños.

Como consecuencia, las fotos salieron bastante mal. Todo lo que recuerdo es estar en medio de este río seco, con un anaranjado y quebradizo suelo bajo mis pies y un sol de justicia pegándome sobre la cabeza.

Hoy, que salí de casa relativamente abrigada por el fresco que nos ha dejado el fin de semana, ha vuelto a sorprenderme el calor que parece haberse instalado ya en Sevilla. Casi cociéndome al sol a mediodía, no he podido sino acordarme de aquella mañana en el puente.

Puente de la Alcolea

EL AYUNTAMIENTO DE VALVERDE DIFICULTA QUE SUS CIUDADANOS ACCEDAN A CIERTAS INFORMACIONES

Hay ocasiones en las que la realidad puede ser tan ilógica que llega a parecer una obra de teatro absurdo. El diario «El Mundo» publicó ayer una noticia en la que alertaba de que ediles del ayuntamiento habían intentado ocultar el suculento gasto de una mariscada celebrada durante la feria por valor de 1.682€ colando el importe con una factura falsa de servicios de un escayolista.

Esta noticia se publicó ayer viernes 11 de septiembre. Casualmente, este mismo día era prácticamente imposible encontrar algún ejemplar de dicho diario en la localidad. También casualmente, los propietarios de un kiosco afirmaban que se había llevado todos los ejemplares del diario una persona del ayuntamiento.

Las casualidades son posibles en esta vida, pero tantas casualidades a la vez hacen que a mí me empiece a oler a quemado por aquí cerca. Es posible que la persona que los compró necesitase pintar la casa y comprase todos los periódicos para cubrir el suelo; es posible que su mujer fuese a freír patatas a mediodía y los comprase para evitar el suelo salpicado; es posible que tuviera que cambiar la vajilla de verano por la de invierno y necesitase papel para envolver cada pieza; es posible que fuese a limpiar todos los cristales de su casa para ponerla a punto para el paso de la patrona hoy; e incluso es posible que el lunes vaya a poner el techo del salón de escayola y lo vaya usar para quitar las manchas. Todo eso es posible, pero a la vez bastante poco probable.

Creo que con todo esto queda poco más que decir. Yo me quedo con la sensación de que el equipo de gobierno intentaba limitar por todos los medios la libertad de información de sus ciudadanos con el secuestro de una publicación, algo digno de la época de Franco.

Lo que sigo sin entender de todo esto es por qué la gente de Valverde seguimos haciendo oídos sordos ante estas situaciones, por qué no movemos un dedo a pesar de que cada vez estén pasando cosas más graves, por qué aguantamos sin rechistar lo que nos venga.