Mirar a los ojos

Mirar a los ojos. Es sencillo y debería ser natural. Lo es cuando eres niño pero de mayor a veces se te olvida ser claro, directo, mirar a los ojos y decir o hacer lo que piensas. Por suerte las fotos, aunque mal hechas, a veces nos obligan a pararnos y ver detalles que en demasiadas ocasiones pasamos por alto. Gracias a estas fotos me he recordado a mí misma que deberíamos mirar más a los ojos sin miedo.

Secretos | Secrets

Este verano, paseando por Santander, me paré un rato a observar a la gente que -alejada del estrés por ver cosas del turista- disfrutaba de un día de sol en la playa. Mientras intentaba hacer algunas fotos, me topé con un grupo de chavales que jugaban a las cartas.

Dos de ellos, más alejados del grupo, parecían estar contándose algo interesante. Quizás compartían una confesión importante, un ligue de la noche anterior, alguna travesura que mantener escondida o puede que tramasen hacer algo. Me encontré de repente pensando en la necesidad que todos tenemos de compartir secretos y en lo curiosa que resulta la obsesión de tener que medio escondernos, aunque sea bajo una toalla en medio de la playa, para hacerlo.

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