La ley SOPA. Tú tampoco la quieres.

Muchos no entenderán por qué internet está hoy tan revolucionado, pero después de ver este vídeo ya no tendrán excusas. La aprobación de esta ley trasladará a la edad media a internet. La ley y sus efectos colaterales asustan a cualquiera. Webs que se apagarán, cárcel, censura, vigilancia absoluta. ¿Dónde se han ido los derechos civiles?

Si quieres enterarte bien, en Nación Red han recopilado 10 artículos imprescindibles. Si sólo tienes 5 minutos, echa un vistazo a este vídeo.

La pobre de Lucía Etxebarría

La escritora Lucía Etxebarría ha dicho que no piensa escribir más libros por culpa de la piratería. Resulta que se queja de que la gente compra cada vez menos sus novelas y apunta a que ¡las descargan de internet! Y claro, así ya no tiene sentido seguir dándole al tarro e imaginando historias, lugares, personajes. Ni siquiera se habrá parado a pensar que -quizás- lo importante para un escritor no debería ser tanto cuánto vende sino quién lee sus historias ¿no creen?

Por supuesto, al margen de eso, un escritor debe poder ganarse la vida con sus creaciones. Eso es indiscutible. Lo que es discutible es la manera de ganar dinero con ellas. Seguro que no se ha parado a mirar de cerca qué están haciendo otros, qué diferentes opciones existen y por qué el modelo de negocio en el que ella y tantos otros siguen empeñados en moverse está mandado a recoger desde hace tiempo.

Debería leer las palabras que le ha dedicado Hernán Casciari. Durante 2011 en Orsai han editado cuatro revistas. Han vendido siete mil ejemplares de cada una, se han descargado seiscientas mil.

Lucía: tenés un montón de lectores. Sos una escritora con suerte. El demonio no son tus lectores; ni los que compran tus novelas ni los que se descargan tus historias en la red.

No hay demonios, en realidad. Lo que hay son dos mundos. Dos maneras diferentes de hacer las cosas.

Está en vos, en nosotros, en cada autor, seguir firmando contratos absurdos con viejos dementes, o empezar a escribir una historia nueva y que la pueda leer todo el mundo.

Un Gobierno en funciones no puede aprobar la ‘Ley Sinde’

Ante la previsible aprobación dentro de unas horas de la polémica Ley Sinde, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de Internet seguimos manifestando -como hicimos en el Manifiesto de 2 de diciembre de 2009– nuestra firme oposición a una norma que incluye modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet. En principio no parece de recibo que un Gobierno en funciones adopte esta decisión en su último o uno de sus últimos Consejos de Ministros. Sería doblemente grave que se confirmaran las presiones ejercidas por EEUU, a través de su embajada en Madrid, como revelaron los cables de Wikileaks. En todo caso insistimos en estos razonamientos:

  1.  Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
  2. La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del Ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
  3. La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
  4. La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
  5. Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
  6. Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
  7. Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
  8. Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
  9. Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
  10.  En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.
Pásalo. Publícalo.

Lo único que no puedes hacer es ignorarlos

Nada se ha perdido. No hay decepciones después de las elecciones. Esto era sólo el inicio de lo que esperemos sea una larga carrera de fondo.

Puedes citarlos, estar de acuerdo, glorificarlos o satanizarlos. Lo único que no vas a poder hacer es ignorarlos. Porque están ahí. Y van a seguir estándolo.

 

Hay mucho que ver. Hay mucho que leer estos días. De momento, pueden empezar por leer a Muñoz Molina. Hora de despertar.

Y autocrítica, insisto, para no ceder más al halago, para reflexionar sobre lo que cada uno puede hacer en su propio ámbito y quizás no hace con el empeño con que debiera: el profesor enseñar, el estudiante estudiar haciéndose responsable del privilegio que es la educación pública, el tan solo un poco enfermo no presentarse en urgencias, el periodista comprobando un dato o un nombre por segunda vez antes de escribirlos, el padre o la madre responsabilizándose de los buenos modales de su hijo, cada uno a lo suyo, en lo suyo, por fin ciudadanos y adultos, no adolescentes perpetuos, entre el letargo y la queja, miembros de una comunidad política sólida y abierta y no de una tribu ancestral: ciudadanos justos y benéficos, como decía tan cándidamente, tan conmovedoramente, la Constitución de 1812, trabajadores de todas clases, como decía la de 1931.