La trampa del “No es válida vuestra queja si no presentáis una propuesta”

Llevo toda la semana escuchando a muchos lanzar críticas contra todo el movimiento que se ha gestado en torno al #15m #nolesvotes #spanishrevolution y #democraciarealya. Ya me parece un logro que hayamos conseguido hablar y debatir de estos temas, algo que por desgracia no hacemos con toda la frecuencia con la que deberíamos.

Sin embargo, he escuchado demasiadas veces opiniones de algunos que, desconociendo profundamente todo este movimiento, se atreven a emitir juicios demoledores. Hay mucho que aclarar:

1. Los que nos movilizamos no pretendemos meternos a políticos, ni fundar un partido. Queremos que los partidos nos escuchen y que cambien su manera de gobernar en base a lo que exigimos.

2. No hay un promotor y un nombre detrás de todo esto. No es necesaria ninguna bandera que nos aglutine a todos para salir a quejarse. De hecho, es tan heterogéneo el grupo de gente aglutinado en este movimiento que sería imposible ponernos a todos de acuerdo bajo una misma idea. No hay un sólo promotor ni un sólo nombre; hay miles de promotores, miles de nombres. Los de cada una de esas personas que salen a la calle estos días.

3. No estamos en la calle para hacer propuestas. Al menos, no de momento. Abran sus oídos: Son quejas, NO son propuestas. Primero nos organizamos, nos quejamos, salimos a la calle. Después, aportaremos las soluciones que consideremos necesarias, cada cual a su manera.

4. ¿Por qué ahora sí y no antes? Había algo que iba a explotar y, sencillamente, ha sido ahora cuando ha explotado. Porque muchos pensamos que las elecciones locales son la antesala de las nacionales. Y para ésas si tenemos que tener claro qué queremos hacer.

Ahora sí hay mucho que nos une. No queremos votar a los partidos mayoritarios que hacen caso omiso a nuestras opiniones y propuestas. No podemos votarles. No debemos votarles. Han estropeado el concepto que teníamos de democracia.

¿Qué queremos? Queremos que haya un cambio en cómo se está gestionando la democracia. Ésa es nuestra QUEJA. Lo decimos alto y claro. Y no vamos a caer en la trampa de que “no es válida vuestra queja si no presentáis una propuesta“.

Porque tenemos claro que primero hay que quejarse. Y después, ya se presentarán las soluciones. Personalmente, espero que esas soluciones vengan de los propios partidos tras la reflexión que les estamos obligando a hacer.

Queremos otra política, otra relación con el gobierno, otra relación con nuestros representantes. Porque la democracia ya no puede ser sólo representativa, sino que debe ser deliberativa.

Fotografía: Antonio Rull. Plaza de la Encarnación (Sevilla)
Si llegas tarde, algunos enlaces de todo esto recopilados en delicious.



 

Discurso de @alexdelaiglesia en la gala de los Goya

La noche de ayer empezaba para la Ministra de Cultura en la puerta de acceso al teatro donde se entregaban los Premios Goya. Allí la esperaban cientos de personas reunidas en lo que se llamó en twitter #operaciongoya que expresaban con una enorme pitada (que por supuesto no se vio en televisión pero sí está en internet) su rechazo a la ley antidescargas.

El momento más esperado fue el discurso de Álex de la Iglesia. Con razón. Aunque algunos dijeron que decepcionaría y haría una pequeña bajada de pantalones, hizo todo lo contrario. Se subió, miró a todos a los ojos y se puso a escupir grandes verdades.

(…)  El choque de posturas es siempre aparatoso y tras él surge una nube de humo que impide ver con claridad. Pero la discusión no es en vano, no es frívola y no es precipitada. No podemos olvidar lo más importante, el meollo del asunto. Somos parte de un Todo y no somos nadie sin ese todo. Una película no es película hasta que alguien se sienta delante y la ve. La esencia del cine se define por dos conceptos: una pantalla, y una gente que la disfruta. Sin público esto no tiene sentido. No podemos olvidar eso jamás. (…)

(…) Estamos en un punto de no retorno y es el momento de actuar. No hay marcha atrás. De las decisiones que se tomen ahora dependerá todo. Nada de lo que valía antes, vale ya. Las reglas del juego han cambiado. Hace 25 años, quienes se dedicaban a nuestro oficio jamás hubieran imaginado que algo llamado internet revolucionaría el mercado del cine de esta forma y que el que se vieran o no nuestras películas no iba a ser sólo cuestión de llevar al público a las salas. Internet no es el futuro, como algunos creen. Internet es el presente. Internet es la manera de comunicarse, de compartir información, entretenimiento y cultura que utilizan cientos de millones de personas. Internet es parte de nuestras vidas y la nueva ventana que nos abre la mente al mundo (…)

A los internautas no les gusta que les llamen así. Ellos son ciudadanos, son sencillamente gente, son nuestro público. Ese público que hemos perdido, no va al cine porque está delante de una pantalla de ordenador. Quiero decir claramente que no tenemos miedo a internet, porque internet es, precisamente, la salvación de nuestro cine. Sólo ganaremos al futuro si somos nosotros los que cambiamos, los que innovamos, adelantándonos con propuestas imaginativas, creativas, aportando un nuevo modelo de mercado que tenga en cuenta a todos los implicados: Autores, productores, distribuidores, exhibidores, páginas web, servidores, y usuarios.

(…) No se nos puede olvidar algo esencial: hacemos cine porque los ciudadanos nos permiten hacerlo, y les debemos respeto, y agradecimiento. (…)

Buenas noches.

“La piratería no existe”

huella-digital-thumb2536043Mientras unos cuantos se afanan en seguir gritando a los cuatro vientos lo piratas que somos desde la ignorancia del nuevo mundo que está creciendo a su alrededor y que acabará comiéndoselos, hay voces que ponen cordura en todo este asunto. Escuchar que no somos piratas y que es la industria la que debe adaptar su modelo de negocio a los nuevos tiempos tiene mucho más sentido cuando quien lo dice se gana la vida escribiendo y publicando libros. Este artículo de Juan Gómez Jurado no tiene desperdicio. Los deberes que deja encima de la mesa son sin duda el mejor broche a todos sus argumentos.

5 propuestas para el crecimiento digital

  1. Creadores, abrid los ojos. Aprendamos nuestros derechos y las opciones disponibles para monetizar nuestro esfuerzo, que no son siempre las tradicionales. Internet es, ante todo, nuestro mayor portal de exposición, y el mayor mercado del mundo. Y aquellos que navegan por él no son ladrones, sino personas como nosotros, tan dignas como nosotros aunque su trabajo brille menos que el nuestro.
  2. Ejecutivos de la industria, estudiad los modelos que funcionan. No infravaloréis a vuestro público. No deis cosas por supuestas. La España de pandereta ya no existe. Vuestra nueva audiencia es el ciudadano digital, y este no tiene el toro encima de la tele, entre otras cosas por que es extraplana, ya no cabe. Buscad economías de escala, mejor vender cien mil copias a un euro que mil copias a diez. Y por encima de todo, no compliquéis las cosas intentando que no copien. Lo harán igual, pero si es difícil lo que no harán será comprar.
  3. Consumidores, tened presente que copiar no es robar, pero también que hay alguien detrás de los productos que nos hacen felices. Hay un escritor detrás de los libros, y todo un elenco detrás de una película. Si es posible y hay una alternativa sencilla a un precio razonable, cómprala. Mientras lo permita tu economía, opta por lo original. Y por favor, no digas que una película o un libro son caros para luego bajar al bar y tomarte tres mojitos a 5 euros cada uno.
  4. Políticos, cread programas para ayudar a los autores a monetizar sus contenidos. Incentivad la creación de modelos de negocio novedosos. Luchad contra el IVA del 18% en las descargas, contra leyes como el precio único. Reformad la ley de la Propiedad Intelectual desde cero. Abolid el canon digital.

Para todos, no insultemos. Intentemos ponernos en el lugar del otro, pues en la actual tesitura todos tienen parte de razón. Y sobre todo, escuchemos, debatamos y reflexionemos. Que no nos cuelen más mentiras y gordas.

Era medianoche en Bhopal

El proyecto de Union Carbide en Bhopal (India) terminó siendo una de las grandes catástrofes humanas de los últimos años. Sin embargo, lo que terminó en tragedia por una peligrosa secuencia de decisiones empresariales había empezado siendo un proyecto con un más que interesante equipo de profesionales detrás.

Conocer la historia de cerca ayuda a comprender la magnitud de la catástrofe, los horribles errores que se fueron sucediendo hasta desencadenar en aquella noche en que una nube tóxica mataba a miles de personas en esta región, pero también la historia de aquellos ingenieros y miembros de la dirección de la empresa que se fueron quedando en el camino por no aprobar las decisiones que conducían progresivamente a la fábrica a la degradación y el total abandono.

Nadie sabrá nunca exactamente cuántas personas fallecieron durante la catástrofe. Las autoridades, preocupadas por limitar la suma del reparto de las indemnizaciones, fijaron de manera arbitraria el balance en la cifra de 1754 muertos. Sin embargo, la realidad apunta a muchos miles más.

Se calcula que unas 8.000 personas fallecieron en las primeras 48 horas, 12.000 en 72 horas y casi 20.000 lo hicieron en las siguientes semanas.

Las cifras no tienen en cuenta que un gran número de las víctimas no se contabilizaron. Entre ellas se encontraban inmigrantes que no tenían domicilio fijo. Durante la mañana del 3 de diciembre, los supervivientes cuentan que los camiones del ejército se llevaban montones de cadáveres anónimos hacia destinos desconocidos. Durante las semanas siguientes, cientos de cuerpos aparecieron flotando en el río Narmada.

Según los datos de los que realizaron las cremaciones, más de 7000 cadáveres fueron quemados y la asociación de fabricantes de tejidos declaró haber proporcionado material para confeccionar 10.000 sudarios para las víctimas hindúes. Las autoridades pusieron en duda la veracidad de estas cifras porque decían que excedían el número de solicitudes de indemnización recibidas. Lo que decidieron no contabilizar fueron las familias que murieron al completo sin que quedase nadie con vida que reclamase tal indemnización.

No se ha promovido ningún juicio contra Carbide por el crimen en Bhopal. Ni el gobierno indio ni los abogados norteamericanos consiguieron que la justicia del otro lado del atlántico se declarase competente en una catástrofe que había ocurrido fuera del territorio de Estados Unidos. Tuvieron que pasar años de regateos y negociaciones para que la empresa norteamericana y el gobierno indio cerrasen un trato, a falta de un juicio en toda regla. En enero de 1989, Union Carbide ofreció abonar 470 millones de dólares de indemnización con la condición de que el gobierno indio rechazase toda acción judicial posterior contra la empresa y su presidente. La cantidad era seis veces menor que las compensaciones reclamadas; sin embargo, los abogados del gobierno de Nueva Delhi aceptaron la propuesta sin discusión.

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