¿Por qué no se crea empleo en España?

Los sindicatos no lo saben. Los políticos no tienen ni idea. Los empresarios sí. Saben los altos costes en los que incurren al contratar a una persona y lo que les costará la bromita si tienen que despedir a alguien. Es imposible que el sistema se recupere y volvamos a crear empleo si no aprendemos lecciones básicas.

Marc Garrigasait ha escrito un artículo cuya lectura recomiendo por esclarecedora. Los cada vez menos trabajadores no pueden mantener a los cada vez más parados y a un cuerpo de funcionarios que debería ser menor. Los funcionarios hacen una labor necesaria, pero cobran del impuesto de los trabajadores privados y deberían trabajar de forma más óptima. Los empresarios no pueden seguir teniendo tanto peso y convertirse casi en héroes por tener la capacidad de pagar nóminas.

” (…) Con datos de 2009, que hoy son mucho peores, 15,82 millones de ciudadanos españoles mantienen al resto de 29,85 millones de habitantes de España que no trabajan en el sector privado. En este cálculo, los 3 millones de funcionarios no están computados como trabajadores privados. Las cifras son de quiebra del sistema entero sino le ponemos remedio en dos o tres años.

¿Como se resuelve un problema tan grave? Es muy sencillo analizar las causas. ¿Quien crea empleo? Muy fácil, los empresarios de empresas grandes, pero sobretodo los de las pymes y los autonomos. Está demostrado en multitud de estudios en múltiples países que la mayoría de la creación de empleo de cualquier país es generado por las pequeñas y medianas empresas. Intencionadamente no incluyo a los empleos públicos, ya que en lugar de ser un empleo que aporta recursos al país, se nutre de ellos. En realidad son un pasivo para el país y una obligación futura ya que no pueden reducirse. Eso no significa que no sean necesarios, porque lo son, aunque en un numero inferior al actual claro, lo único que quiero reflejar es que sus sueldos se pagan con los ingresos de impuestos del resto de la población.

¿Que tienen que hacer nuestros dirigentes políticos que quieran arreglarlo? Muy sencillo. Lo primero que deben hacer es ir y preguntar a cientos de empresarios y autónomos porque no contratan a mas empleados o porque destruyen empleo. (…)”

Ilustración: Peter Ryan

“Mil soles espléndidos” Khaled Hosseini

mil-soles-esplendidos Desde que hace un tiempo Rocío lo leyera, tenía pendiente encima de la mesa hacer caso a este libro. Me transmitió una obligación que ahora mismo me exijo dejarle a ustedes: léanlo.

Khaled Hosseini nos sumerge en la historia más reciente de Afganistán. Relata la época de la invasión soviética, la época de la guerra fría cuando Estados Unidos lucha con ellos para expulsar a los comunistas, la yihad, la implantación del régimen talibán que se instala tras el abandono de Estados Unidos a los que, ya sin rusos de por medio, poco importaba este país. Al final, llegamos a lo que ya todos conocemos de este país; el atentado contra las torres gemelas en 2001, la persecución de Osama Ben Laden y, de nuevo, la guerra.

Es una historia tremendamente dura y cruelmente real. El autor nos enseña esta realidad desde el cristal de la vida de dos mujeres continuamente maltratadas por la sociedad afgana en la que viven, un país que las golpea y las insulta constantemente pero al que en el fondo no pueden dejar de amar. Dos mujeres que luchan por respirar en un país que las asfixia con sus reglas, que las reprime tras un burka y donde sufren las constantes vejaciones de los hombres. Una vida que les ha sido impuesta por el irracional régimen talibán.

Durante las horas que pasen delante de él, tendrán tiempo de reflexionar sobre la libertad, la injusticia, la opresión, el miedo, el dolor, la humillación, la impotencia… Pero también sobre la amistad, la complicidad, la fortaleza, los sueños

De parte de la princesa muerta

de-parte-de-la-princesa-muerta-i0n618048 La periodista Kenizé Mourad nació en en el París de la Segunda Guerra Mundial en 1942. Es hija de Selma, la última princesa turca, y un rajá indio de la región de Badalpur.

Su madre murió cuando ella contaba apenas unos meses de vida y se crió en un orfanato. Hasta los quince años ignoró quiénes eran sus padres, pero más tarde indagó en sus raíces y de ese trabajo salió este magnífico libro. En él narra la vida de su madre como homenaje a la princesa que en otro tiempo fue.

Nos acerca a la infancia de Selma y su vida en la corte otomana. Narra la caída de los sultanes y  este imperio en la primera guerra mundial en una Turquía vencida, continúa con una difícil adolescencia en Beirut (Líbano) y pasa por un matrimonio en una India agitada por los movimientos de independencia de Inglaterra y las revueltas entre indúes y musulmanes hasta llegar al París de 1940 azotado por el ejército alemán de Hitler.

La vida de la princesa sirve a la autora como hilo para hablarnos no sólo de la historia de una mujer que se movió entre la grandeza y la miseria, sino también de la idiosincracia de las diferentes culturas en las que desarrolló su vida.

Es una novela con la que he aprendido un poco de historia, he profundizado en costumbres de otras culturas, me he sorprendido cabreada, indignada, incrédula… Ahora me quedo con ganas de más.

Por suerte, Kenizé Mourad me deja trabajo pendiente con “Un jardín en Badalpur” donde cuenta la historia de cómo viajó a la India para conocer a su padre y acabó volviendo a París en busca de la libertad que su madre sólo pudo conquistar al final de su vida.