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Fotoblog Ratos Perdidos Va de fotografía... Yo y mis circunstancias

Niños que sacan la lengua…

Me pregunto qué extraña asociación de ideas hacemos cuando somos pequeños para que, nada más vemos aparecer una cámara a nuestro alrededor, nos da por sacar la lengua en lugar de poner nuestra mejor sonrisa como hacemos cuando ya somos mayores. Probablemente será la inocencia que nos evita aquello de tener que posar para la posteridad… ¡qué sano alivio!

:P (II)

:P (I)

Yo y mis circunstancias

6 de enero

Es probablemente el día que con más ilusión espero de todo el año. Sé perfectamente cómo transcurrirá cada minuto del día. Esta tarde saldré de trabajar, nerviosa, muy nerviosa. Llenaré el coche de paquetes de colores con etiquetas que los adjudican a cada uno de los miembros de la familia.

Una hora en el coche para pensar y elucubrar sobre cuáles serán mis regalos. Llegaré a Valverde más nerviosa aún, entraré en casa, soltaré todo y me iré a ver la cabalgata. Buscaré las caras de ilusión de los niños en el parque, en casa de mi abuela Ana y finalmente en la plaza.

Después me iré a casa, cenaré con parte de mi familia y me iré pronto a dormir. Nada más hayan dado en el reloj las 7.00 mi hermano se despertará, entrará en la habitación y me quitará las mantas mientras grita. A partir de ahí, empezaremos a abrir regalos y a disfrutar cada uno de esos momentos.

Lo que es seguro es que los Reyes pasarán por las casas. Así que sean listos y vigilen las ventanas.

Vigila tu ventana

Fotoblog Ratos Perdidos Va de fotografía...

Tal para cual

Un día en el campo. Dos niñas. Tres fotos. Cuatro ojos. Cinco disparos.

Total: seis sonrisas.

Tal para cual I
Tal para cual II
Tal para cual III

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Familia: Arroyadas

Apuesto a que más de uno de los que me conocen a mí y a mi familia está leyendo esto después de haber curioseado por entre las caras de la foto. Aunque sea uno de los grandes topicazos, cada vez tengo más claro que la felicidad se esconde tras las cosas más corrientes. Y pocas cosas hay más corrientes -aunque no las hagamos con la frecuencia que nos gustaría- que pasar un día en familia.

Fue hace unos meses. El bautizo de la más pequeña de la familia nos reunía a todos en un día que se prolongó con comida y copas. Tres generaciones de Arroyos reunidos. Después dicen que nos caracteriza el genio -y tampoco falta razón en ello- pero creo que nos caracteriza incluso más la risa provocada por las bromas con mala uva.

Para terminar, frase de mi abuela que viene como anillo al dedo: “No estamos todos los que son, pero sí somos todos los que están”.

Arroyadas

Viajes

Barranquismo en la Garganta Verde (Grazalema)

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A mi madre no le gustan los regalos fáciles. Este año para el día de Reyes decidimos sorprenderla. Pasamos de regalos típicos como un pijama, un perfume o un libro y le preparamos algo diferente. Cuando fue consciente de que tendría que hacer barranquismo por la Garganta Verde en Grazalema (Cádiz) a sus taitantos años, la cara le cambió a una tonalidad algo más pálida.

Hace algunas semanas por fin pudimos vivir la aventura. Creo que no me equivoco si digo que a los cuatro (mi madre, Pepe, mi hermano y una servidora) nos encantó la experiencia. De hecho, sospecho que no tardaremos en repetir. La organización estuvo fabulosa y la experiencia fue inolvidable.

Nervios para empezar, descarga de adrenalina en grandes proporciones durante y cansancio -mucho- al final. Comenzamos con casi 2 horas de senderismo desde donde habíamos dejado los coches hasta bajar al barranco. El paisaje escarpado y la vista de las buitreras durante la bajada es impresionante. Una vez llegamos al cauce del río, teníamos que empezar el descenso. Al principio, sorteando enormes piedras e intentarnos no reírnos demasiado de la estampa que formábamos todos los novatos enfundados en nuestros trajes de neopreno, con casco, guantes y arnés incluidos. Después, llegaron las primeras zonas con agua y los divertidos (aunque fríos) saltos a las pozas por toboganes naturales. A continuación el rappel para bajar las paredes más altas. Empezaba el cansancio pero había que seguir.

La última parte fue divertida. Pozas donde el agua te cubría por completo y donde había que nadar;  y un último salto a unos 3.5 metros del agua que a todos nos dió algo de vértigo. Para terminar, zonas con el agua por las rodillas donde los resbalones fueron frecuentes aunque se sobrellevaron con la diversión de las corrientes que nos arrastraban por los manantiales que brotaban a nuestro alrededor.

La experiencia duró unas 6 horas. Yo la repetiría con los ojos cerrados, aunque habrá que arriesgarse con el otro recorrido un poco más largo y de mayor dificultad. Eso sí, vaya descansados y con un buen desayuno en el cuerpo.

PD No pienses que voy a colgar fotos, aún me queda algo de vergüenza. Eso sí, les dejo ver un par de vídeos de mi momento rappelando.