Películas que ver antes de viajar a Irlanda

Me pasé 2012 en Irlanda. Vivía en Dublín, donde estudiaba inglés y vivía con una señora a la que todavía llamo mi madre irlandesa. Viajé muchísimo por todo el país, hablé con los irlandeses hasta agotarlos con mis preguntas y leí todavía más sobre un país que, a pesar de no haber despertado jamás mi interés previamente, me fascinó desde el primer momento.

Me enamoré de su gente, de su música y de sus paisajes. Vi muchas películas y de algunas escribí una breve reseña en el blog sin más pretensión que recordarlas. Si vas a viajar a Irlanda o piensas pasar una temporada allí, te gustará verlas. Al menos algunas.

1. Michael Collins

2. El viento que agita la cebada

3. Leap year

4. Once

5. En el nombre del padre

6. El hombre tranquilo

7. Mi pie izquierdo

8. Jimmy’s Hall

Seguro que me dejo atrás alguna interesante que conozcas. Si es así, dímelo en los comentarios para poder verla ahora. ¡Gracias!

 

Perdernos 9 días por Irlanda

La aventura de vivir durante 7 meses con el cerebro y el cuerpo en inglés en Dublín llega a la recta final. No voy a negar que esto me tiene triste. El próximo jueves será el último día de clase en la escuela en la que he pasado el 80% de mi tiempo, el viernes hago examen de Cambridge y esa misma tarde tocará hacer las maletas para cerrar una etapa.

Sin embargo, aún queda una parte emocionante. No podía irme de Irlanda sin hacer una ruta larga para conocerla más a fondo. Saldremos de Dublín un sábado y el plan es bordear toda la isla para llegar a Dublín el domingo siguiente. Estaremos a ratos en algunos puntos muy marcados por el interior, pero la mayoría del tiempo será costa, que es lo que nos apetece y lo que aparentemente merece más la pena.

Glendaloug (1 de 3)

Así que es tiempo de consejos. Tenemos más o menos una ruta marcada y un mapa de puntos que no queremos perdernos para orientarnos, pero las recomendaciones son siempre bienvenidas. ¿Has estado en Irlanda y te enamoraste de algún rincón especial? ¿Comiste o dormiste en algún sitio alucinante? ¿Te tomaste alguna cerveza en un pub perdido? ¿Te paraste en algún punto y pensaste: “Joder, ¡qué bonito es esto!”? Cuéntamelo. Prometo recompensarlo de alguna manera que se me ocurra. En principio, esto es lo que haremos; pero si nos recomiendas otra cosa, probablemente cambiemos algún plan para incluir lo que nos digas.


Ver Irish Trip en un mapa más grande

Día 1:

Dormimos en Dublín para ultimar detalles.

Día 2: Empezamos bajando de camino al Condado de Cork

-Castillo de Blarney
– Midleton
– Youghal
– Kinsale
– Cobh

Día 3:

Clonakilty ruta costa hasta Skibberee
Península de Mizen y Schull:

– Mizen Head.
– Goleen
– BarleyCove

Bantry, Durrus y Sheeps Head
Península de Beara (Ring of Beara)

– Glengarrif
– Castletownbere
– Allihies
– Eyeries
– Ardgroom

Día 4: Anillo de Kerry

Killarney National Park

– Killarney
– Killorgin
– Caherciveen
– Isla de Valentia
– Portmagee
– Islas Skellig
– Waterville
– Sneem
– Kenmare

Día 5: Península de Dingle

– Dingle
– Tralee
– Cloghane
– Paso de Connor
– Castlemaine
– Ballydavid
– Ballyferriter
– Cloguer
– Ventry: Monasterio de Riasc
– Oratorio de Gallarus

Día 6: Condado de Clare

– Bunratty
– Killaloe

– Ennis

– Castillo de Knappogue
– Loop Head y Kilkee
– Ennistymon
– Hag’s Head y Acantilados de Moher

El Burren

– Doolin
– Carron
– Kilfenora
– Ballyvaughan: Abadía de Corcomroe, Black Head y Castillo de Gleninagh

Día 7: Gallway y Connemara

– Ruta costera: de Gallway a Mace Head
– De Roundstone a Clifden
– Letterfrack (abadía de Kylemore) y Killary

– Lago Corrib

Día 8: El oeste abandonado:

– Cong
– Westport
– Ballycastle
– Sligo
– Balyshannon
– Donegal
– Slieve League

Día 9: Irlanda del norte: Condados de Derry y Antrim

– Derry
– Giants Causeway
– Puente colgante Carrick-a-rede
– Dunluce castle
– Lago Strangford y Monasterio de Nendrum

Día 10:

Wicklow Mountains
– Enniskerry
– Glenmacnass
– Glendalough

Wexford y Hook Head (Península de Hook)
Waterford y Dungarvan
Lismore
Carlow

ClifssofMoher (42 de 50)

Cosas que no cuestan casi nada

Hacer un regalo, por ridículo o barato que sea, me pone de buen humor; es más, me hace feliz. Si encima lo haces sin motivo aparente, sin que sea una fecha señalada, sin que la otra persona lo espere, me hace doblemente feliz. Si para colmo no iba buscando el regalo, sino que simplemente me he cruzado con algo por la calle que me ha hecho pensar en otra persona y sencillamente he decidido comprarlo porque se que le gustará, la felicidad es triple. Y ¡llamadme loca! pero incluso puede ser felicidad cuádruple cuando das ese regalo y lo reciben con cara de sorpresa y agradecimiento sincero.

Hoy he sentido esa cuádruple felicidad por el módico precio de 5 euros y me ha servido para recargar pilas pensando en cuánto mejor nos iría si nos apoyásemos más en esas cosas de valor que no cuestan nada o prácticamente nada.

Iba de camino por O’Conell Street a mi clase particular en Parnell Square. Mientras hacía tiempo -porque he llegado 15 minutos antes, como de costumbre- he entrado en una gran librería que me encanta y que me pilla justo al lado. Confieso que, de no ser porque no tengo forma económica de llevarlos después a España, compraría ahí montones de libros. Es de esos sitios que acumulan libros y de vez en cuando venden los que cuestan 100 euros (libros de viajes, fotografía, países -que son mis favoritos-) con una encuadernación excelente a un precio de risa.

En un pasillo de libros de fotografía me he encontrado con un libro que pensé que le encantaría a mi madre irlandesa. No es fanática de la lectura, pero sí de la televisión, especialmente del canal nacional RTE que pasa mucho tiempo viendo cuando fuera llueve. “Off Camera: Images of the early years of RTE Television“, un libro que hace un recorrido por la historia de los primeros 50 años de vida de la cadena a través de fotografías.

Lo miré, fuí directa a la caja y lo compré por 4’45 euros. He llegado a casa y se lo he dado. Se ha emocionado y ha soltado unos veinte ‘Oh my god!‘ de alegría mientras ojeaba las primeras páginas. No podía creerse que existiera un libro de fotos que le trajera de repente a la memoria 40 años de su vida.

Hemos cenado con el libro en la mesa y ha empezado a contarme una tras otra historias del país, de su cultura y de su infancia, adolescencia y juventud a partir de las fotos de programas, políticos, famosos y desconocidos que pasaron por delante de las cámaras hace entre 20 y 50 años.

Después he salido a dar un paseo. Y cuando he vuelto, me la he encontrado con las gafas puestas, leyendo y con más historias que contarme. De hecho, ya había ido a enseñárselo orgullosa a su vecina mientras yo estaba fuera. Me ha costado cortar la conversación para subir a dormir. Hemos quedado en que mañana me contará más. Sospecho que el libro valdrá para varias conversaciones. Y después, tendré que empezar a buscar el segundo volumen.

Celebrar el Bloomsday en Dublín

Leopoldo Bloom se paseó por los mejores y peores sitios de Dublín el 16 de junio de 1904. Lo hizo gracias a la pluma del escritor irlandés James Joyce, quien convirtió a este personaje en el protagonista de Ulysses y probablemente en uno de los más famosos de toda la literatura irlandesa.

Bloomsday Dublin 2012 (14 de 19)

Cuentan que Joyce enmarcó la novela en esa fecha exacta porque fue ese mismo día de ese año cuando se citó por primera vez con la que después sería su esposa, Nora Barnacle. En 1954 alguien tuvo la brillante idea de que no estaría mal dedicar ese día a recordar la figura del escritor en toda la ciudad y desde entonces lo hacen con lo que llaman el Bloomsday, en recuerdo del personaje principal de su novela más reconocida.

Bloomsday Dublin 2012 (16 de 19)

Creo que llevan tanto tiempo celebrando este día que han dejado de organizarlo de manera formal. Si vienes por primera vez, te parecerá que la organización es un desastre. Básicamente por inexistente en lo que se refiere a actividades callejeras (por supuesto, hay programación cerrada en teatros, tours a pie, hoteles, comidas, desayunos, mesas redondas, etc). No pretendas encontrar una programación ni nada parecido; no la hay ni quieren tenerla. Quieren que siga siendo un día espontáneo.

Bloomsday Dublin 2012 (17 de 19)

Eso sí, hay un montón de cosas pasando a la vez en distintos puntos de la ciudad de las que sólo te enterarás si preguntas a unos y otros. Yo decidí empezar la jornada acercándome al James Joyce Centre, al final de la calle O’Connell en el barrio georgiano. Además de tener ese día la exposición permanente abierta (previo pago, que eso no lo perdonan ni por ser un día señalado), organizan mesas de debate, desayuno irlandés, tours guiados por la ciudad y un largo etcétera.

Bloomsday Dublin 2012 (5 de 19)

Sin embargo, yo decidí quedarme con lo básico: salir a la calle a cruzarme con los aficionados al teatro que interpretan fragmentos de Ulysses por toda la ciudad y con los enamorados de Joyce que lo honran vistiéndose ese día como si se hubieran trasladado a la Irlanda de principios de siglo.

Bloomsday Dublin 2012 (12 de 19)

Hay que tener tiempo y buenos zapatos para perderse buscando los grupos de teatro que se reparten y van moviéndose desde O’Connell Street hasta St Stephens Green durante toda la mañana. Al alcanzar Grafton Street prácticamente todo era gente vestida como si fueran a cruzarse con Joyce en cualquier esquina. Al final de la mañana, todos los grupos terminan actuando en St Stephens Green.

Bloomsday Dublin 2012 (19 de 19)

Después de eso, leen fragmentos en voz alta, interpretan música irlandesa y muchos se mueven hasta el cementerio para actuar junto a la tumba del escritor o hasta Sandycove en Dun Laoghaire a la Marcello Tower donde Joyce vivió. Yo reconozco que después de 4 horas, mi cuerpo no dió para más y me perdí la última parte. Así ya tengo excusa para volver otro año.

Bloomsday Dublin 2012 (1 de 19)

La gente comenta que Ulysses fue un hito importante en la literatura moderna y que es casi imposible comprender de verdad la historia si no eres casi doctor en literatura. Leo que Joyce lo hizo a propósito y su frase me confirma los rumores que he escuchado de son muchos los que le odiaban por pretencioso: “I’ve put in so many enigmas and puzzles that it will keep the professors busy for centuries arguing over what I meant, and that’s the only way of insuring one’s immortality“.

Postales desde Dublín: dos semanas

Castillo de Kilkenny Es curioso cómo algo enormemente simple puede hacer ilusión a tanta gente. El domingo pasado decidí comprar 10 postales y sentarme en una cafetería a escribir algo para algunas de las personas a las que quiero. El miércoles comenzaron a llegar a sus destinatarios y fui tremendamente feliz al pensar que había sido capaz de sacar una sonrisa con tan poco. Aprendida la lección, seguiré escribiendo en las próximas semanas a muchas más personas (si me facilitáis direcciones, será un poco más sencillo ¿no?).

Es curioso también cómo una puede acostumbrarse a una nueva rutina con asombrosa facilidad. Hace 3 semanas estaba en España, sumida en exámenes y pensando cada día qué y cómo hacer para encontrar un nuevo reto laboral lo antes posible. En dos semanas ya me he acostumbrado a mi recuperada vida de estudiante, de deberes, de redacciones por hacer, de cosas por estudiar, de fiestas, de cafés a media tarde con nuevos conocidos, de paseos para acercarme a una nueva ciudad, de conversaciones que a veces entiendes y a veces no, de excursiones…

La segunda semana en Dublín ha vuelto a ser estupenda. Con el idioma, quizás un poco más frustrante porque tengo la sensación de que pretendo aprender y mejorar a un ritmo mayor del que es posible. En ocasiones me desespera no ser capaz de encontrar la forma más correcta de decir las cosas y tener que andar explicando con otras palabras lo mismo para que me entiendan. En cualquier caso, no puedo pretender correr desde ya al 100% una carrera que tienen que durar 6 meses, pero la inquietud y el ansia me pueden. ¿Conclusión? Paciencia, ganas y espera. Los exámenes de cada semana y las anotaciones de los profesores me indican que voy a un ritmo excelente, así que estoy en el buen camino.

Esta semana he tomado una decisión que creo que será perfecta. Cada noche bajo con el iPad y el cuaderno a ver las noticias con mi “madre” irlandesa. Converso, refresco cosas que ya sabía y aprendo nuevo vocabulario que aclaro con el iPad y apunto para memorizar en el cuaderno. Ambos se están convirtiendo en mis mejores amigos aquí. Y sí, tengo candela y perro.

He vuelto a apuntarme a la clases de teatro, de cultura irlandesa y al cineclub. Creo que se convertirá en rutina. He ido de visita al National Museum, aunque lo único que me gustó fue quizás el edificio y el ala en el que hablan de la IIGM y la independencia de Irlanda. Lo demás son monedas, muebles, tapices, cerámicas… que nunca han conseguido interesarme. El miércoles aprendí en la Fábrica de Jameson cómo se fabrica el whisky más famoso del país y probé uno con fresas. Yo estuve allí.

Ayer, a pesar del resfriado que tengo encima, nos fuimos de excursión a Kilkenny, un pueblecito medieval que prometía ser alucinante y se quedó sencillamente en un lugar curioso y muy agradable para dar un paseo y ver su castillo. Eso sí, hubo experiencia irlandesa… estar disfrutando de un día precioso de sol y ver cómo empieza a nevar de repente. El tiempo irlandés.

A la vuelta, una barbacoa y una fiesta de carnaval brasileño prometían una gran noche. Comprobé que un coreano es capaz de beber más de 5 pintas de cerveza a la hora y salir a bailar samba como si hubiera nacido en Río de Janeiro. Después de eso, la tos y el resfriado me aconsejaron que me fuera a casa.