up Los chicos de Pixar vuelven a superarse con su última película. No diré que “Up” sea una obra maestra, pero sí que es una gran película altamente recomendable, a pesar de que haya quien me asustó antes de ir al cine con la amenaza en mi cabeza de que estos genios hubieran perdido la frescura y originalidad.

“Up” se ha convertido en una de las películas de más éxito del año y motivos no le faltan. A mi modo de entender, el punto fuerte no es la historia, bastante sencilla e incluso típica. Un anciano cascarrabias, vendedor de globos retirado y recientemente viudo tiene un sueño pendiente que no pudo realizar con su querida Ellie: viajar en globo a América del Sur para explorar las cataratas que había descubierto su ídolo de juventud. Montado en su casa y volando gracias a miles de globos de helio, Carl comenzará su viaje acompañado de un inesperado amigo de ocho años (un intrépido a la vez que patoso explorador) y un montón de amigos y enemigos más.

La cinta es técnicamente perfecta, sin duda alguna. Pero eso no es todo. Sólos los personajes merecen la pena. El viejo cascarrabias y el enano explorador están acompañados de personajes secundarios geniales: un pajarraco al que conquistan por el estómago, unos perros que hablan… Para mí lo mejor han sido las escenas sólo con música, los diálogos y los guiños que te hacen soltar carcajada tras carcajada. Creo que tendré que verla de nuevo para poder disfrutar más de esas frases, gestos y escenas con las que tanto me reí.

Lo que me pregunto, como muchos otros, es si los chicos de Pixar serán capaces de superar el reto que acaban de marcarse ellos mismos. Como alguien ya ha dicho, en “Up” nada falta y nada sobra, una obra de artesanía total.

Una de las mejores cosas fue el corto del principio, como siempre. Parcialmente nublado. Es obligatorio verlo.

Hacía ya algún tiempo que no os dejaba por aquí algunas de las cosas que leo por blogs y llaman mi atención por algún motivo.

Acabo de terminar de ver esta película por primera vez en mi vida y tengo un asfixiante nudo en el estómago. Ni siquiera he sido capaz de llorar. Ahora mismo mi mente trabaja a mil por hora intentando comprender lo que se que es absolutamente incomprensible y mis sentimientos andan divididos en trozos.

Por un lado, sólo acierto a sentir una profunda tristeza, pena y horror. Por otro, siento infinito odio, asco, repulsión, repugnancia, ganas de vomitar. Sin embargo, en el fondo todo esto se alivia con una gratificante alegría. Acabo de ver lo mejor y lo peor del ser humano. Los que hayan visto la historia, se imaginarán de qué hablo; para los demás, hablaré sólo lo justo para no estropearla.

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El régimen nazi de Hitler llevó a cabo el mayor genocidio de la historia. Durante los años de su gobierno fueron asesinados casi 6 millones de judíos. La lista de Schindler nos acerca a la realidad de sólo 1.100 de ellos.

Nos cuenta la historia real de Oskar Shindler y comienza en una Cracovia (Polonia) bajo un desarrollado régimen nazi. Schindler comienza siendo un empresario alemán dispuesto a beneficiarse de la guerra utilizando mano de obra judía para abrir una fábrica de esmaltados de uso militar.

Poco a poco entra en contacto con la realidad que vive la población judía y termina luchando por la vida de algunos de ellos intentando sacarlos de su campo de concentración. Es un perfecto, cruel y duro retrato de los campos de exterminio.

Me pregunto cómo el ser humano puede llegar a albergar tanta sin razón, cómo fue posible que unos cuantos cometieran las barbaridades que cometieron siendo capaces de conciliar el sueño por las noches y, aún más, creyendo firmemente en que hacían lo correcto. Me pregunto cómo alguien puede tratar a seres humanos como si fueran poco más que cucarachas, ratas o piojos y no darse cuenta del sin sentido de lo que hace.

Pero al final me queda un poco de esperanza. Porque, entre tanto sin sentido, encuentro a un personaje que fue capaz de apartar el odio y la sin razón para traer un poco de justicia a un significante número de gente. Como dice el final de la película “Quien salva una vida, salva al mundo entero“.

Se que llego tarde con la noticia, pero las dos últimas semanas consigo sacar a duras penas algún pequeño hueco para publicar por aquí. Espero que cuando pase EBE, pueda volver al ritmo de antes.

A pesar de la tardanza, no he podido resistirme a dar desde aquí mi enhorabuena a Maribel Verdú por su premio.

Con 60 películas y 25 años de carrera, es la actriz más joven y la quinta mujer que recibe la Medalla de Oro de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España.

Los que me conocen saben que es una -si no la que más- de mis actrices españolas preferidas. Tengo pendiente verla en teatro, así que espero que haga algo pronto. Es la gran asignatura pendiente. De momento sobre las tablas, no he descubierto a otra como Amparo Larrañaga. Pero cuando vea a Maribel, seguro que la cosa cambia.

Sabía que era prácticamente imposible que me gustase más de lo que lo hizo el libro, pero tenía unas ganas enormes de ir a ver esta película. No esperaba una cinta fabulosa y la historia ya la conozco por la novela, por lo que solamente aspiraba a ver cómo habían trasladado a la pantalla un libro que me hizo pensar mucho. 

Salí muy satisfecha del cine. Han hecho una excelente película a mi parecer, aunque tampoco diremos que es un peliculón obligado. Bruno, un niño alemán con unos impresionantes ojos azules, me obligó a reflexionar de nuevo sobre la inocencia. Una inocencia que permite ocultar el horror del holocausto y une como amigos a dos niños que debían ser rivales. Una ingenuidad en el personaje que contrastata con la dureza de una realidad a la que vive totalmente ajeno.

Se han hecho infinidad de películas sobre el holocausto nazi. Me han gustado muchas, pero creo que ésta tiene una mirada especial. Quizás aporta lo mismo que La vida es bella pero explica la historia desde el otro bando. 

No desvelaré más. No sería justo para quien todavía tenga el placer de desconocer la historia. 

Hacía algunos días que tenía pendiente hacer este meme que me pasó Manuman. Se trata de recomendar una película de cada uno de los años que he vivido. Ha sido difícil seleccionar 26. Algunos años porque los buenos títulos escaseaban; otros porque se me amontonaban las recomendaciones.

He intentado dejar algunas de las cintas que más me han gustado. Pero obviamente me dejo muchas muy buenas fuera de la lista. Por ejemplo, American History X, El hijo de la novia, Salvador, El silencio de los corderos, Billy Elliot, Gladiator… En cualquier caso, algunas de las últimas cosas que veo las tenéis aquí.

1982 E.T. el extraterrestre

1983 Elegidos para la gloria

1984 El hijo del predicador

1985 El color púrpura

1986 El color del dinero

1987 El cielo sobre Berlín

1988 Cinema Paradiso

1989 Conduciendo a Miss Daisy

1990 Pretty Woman

1991 Tomates Verdes Fritos

1992 La ciudad de la alegría

1993 La lista de Schidler

1994 Forrest Gump

1995 Pena de muerte

1996 Trainspotting

1997 La vida es bella

1998 El show de Truman

1999 American Beauty

2000 Bailando en la oscuridad

2001 Moulin Rouge

2002 El pianista

2003 Noviembre, Googbye Lenin, Monster (no puedo elegir)

2004 Los chicos del coro

2005 Tapas

2006 Salvador

2007 Diamante de sangre, Leones por Corderos, Michael Clayton (tampoco puedo elegir)

2008 El niño con el pijama de rayas

El viernes se estrena en los cines la película española “Diario de una ninfómana”. La productora se ha quedado a cuadros cuando ha visto paralizadas algunas de sus acciones promocionales previas al estreno en Madrid.

Resulta que en España estamos volviendo a tiempos de Franco en algunos aspectos. La empresa Publisistemas, que comercializa las marquesinas y autobuses de la capital, no exhibirá los carteles de la película. Al parecer, en los tiempos que corren, promocionar una cinta con un cartel donde aparece una chica con unas finas braguitas es obsceno.

Esta censura se intenta justificar con que se trata de una publicidad de dudosa legalidad y gratuitamente provocativa. Como los tontos nunca caminan solos, a la anterior empresa ya se ha unido la Cope, quien tampoco sacará publicidad. Tampoco se de qué me extraño porque ya han hecho cosas parecidas con anterioridad.

Pensando un poco se me ocurre acordarme, por ejemplo, de los carteles de la película “American Beauty” o, llegando a algo más absurdo aún, “Algo pasa con Mary“. Se hizo publicidad y ¿de verdad alguien se escandalizó por ello? Ah no hombre… pero calla…. ¡que ésas eran películas americanas de grandes productoras a las que hay que lamer el culo! Sonia Blanco nos deja otros ejemplos todavía más explícitos de campañas que tampoco se censuraron.

Creo que un buen director y unos veteranos actores que presentan un nuevo trabajo no se merecen tal boicot. De todos modos, mirando el lado positivo, están ganando publicidad gratuita que no buscaban y ¡qué quieren que les diga! … sólo por darle a alguno en la cabeza pienso verla en el cine.

Actualización 16 octubre 12:40. A propósito de los comentarios que leo en el blog de Sonia, recuerdo otras películas con cuyos carteles no hubo problemas a la hora de hacer publicidad: “La mirada del otro” o “Eyes Wide Shut“.

Ayer me apetecía ir al cine y elegimos ver la película que vamos a llevar a los Óscars. Últimamente parece que no acierto con el cine porque debo decir que no me gustó. Consiguió aburrirme y desear que se acabase para salir de la sala, desde el principio hasta el final. Como dicen en algún blog, se hace interminable, terrible, lenta y tediosa.

Coincido con que el director no ha querido ofrecer nada, aparte de un curioso papel de Maribel Verdú y una buena caracterización de lo que fueron los primeros años de la posguerra y el inicio de la dictadura de Franco. Pero sólo con eso, se queda muy corta.

De todos modos, creo que la historia tampoco daba para mucho más, así que mejor hubiera sido habernos quedado sólo con el libro de Alberto Menéndez.

Aún así, me han gustado dos cosas: la dedicatoria a Rafael Azcona (fue su último trabajo como guionista) y el título. Algo es algo. Eso sí, me pregunto si se va a entender en Estados Unidos cuando la vean.

Ya está hecho; he visto la última comedia de Woody Allen. ¿Y…? Pues al salir del cine mi respuesta ha sido la de siempre: “Es Woody”. Me gusta el cine -creo que el buen cine- pero tengo una lucha interior desde siempre con dos de los que muchos consideran grandes genios: Allen y Pedro Almodóvar. 

Cuando veo sus películas, siempre me queda la misma sensación. No me gustan, tampoco me disgustan. Básicamente, me dejan bastante indiferente. No se si es falta de entendimiento, incultura cinematográfica o como lo quieran llamar. La cuestión es que con “Vicky, Cristina, Barcelona” ha vuelto a ocurrir. Salgo del cine como si nada hubiera pasado. Y, sin embargo, tampoco me resisto a ver las nuevas producciones de ambos directores, continuamente con la esperanza de que consigan enamorarme algún día.

No creo que esta película sea consecuencia de lo que algunos han llamado el declive creativo del genio de Woody y reconozco que para mí el mejor personaje es el que interpreta Penélope Cruz, aunque me pese reconocerlo. Como personaje cómico, no tiene precio.

Quizás la cosa sea más sencilla que todo esto y, simplemente, no debería sorprenderme de mi indiferencia si no me gustan las comedias woodianas. Tiene sentido. Eso sí, el doblaje y la música dejan bastante que desear.

En cualquier caso, debo reconocer que sí hay algo de la película que me ha gustado, aunque tiene poco que ver con la comedia. Recordarme que en muchos casos los medios-términos son lo mejor en la vida. Muchos han hablado del enfrentamiento en la cinta entre el puritanismo americano y la libertad europea. Para mí es más sencillo que eso. Es el equilibrio entre dos extremos.

De una lado, una personalidad de extrema racionalidad, continuo examen analítico de todo, la vida planeada, la escasa imaginación, los impulsos reprimidos… De otro, una personalidad pasional, sentimental, la falta de reflexión, la aventura, los impulsos…

Al final, la conclusión es clara. Esto hace que recuerde que de vez en cuando quizás deba ser un poco menos racional y algo más impulsiva. Mira por dónde, al final Woody me sirvió de algo.

La carrera de Tom Cruise está de capa caída. El actor no está en su mejor momento profesional, es evidente; y empieza a pasar un poco de hambre mediática. Lejos están los tiempos en los que nos sorprendía con buenos papeles y excelentes interpretaciones. Recordemos Taps, Top Gun, Rain Man, Rebeldes, Algunos Hombre Buenos o Entrevista con el Vampiro.

Últimamente nos deja auténticos bodrios como Eyes Wide Shut, La Guerra de los Mundos, Minority Report o El último Samurai; de las sucesivas versiones de Misión Imposible mejor ni hablamos. Sólo se salvan Leones por Corderos y Jerry Maguire.

Hay quien dice que en la caída de esta estrella tiene mucho que ver la obsesión del actor con la cienciología y la mala imagen pública de Cruise por defender esta religión y su asociación con la vida extraterrestre. La verdad es que en los últimos años no hemos parado de verle en sucesivas situaciones bastante excéntricas.

Ahora se apunta a la moda de internet y se hace autobombo en una web personal en un último intento de reflotar su imagen. ¿Seguirá cayendo o volveremos a ver al Cruise de antes? ¿Por qué crees que las estrellas caen en tantas rarezas?

De momento, seguiremos esperando a ver qué nos deja con Valkyrie, una producción que parece no tendrá demasiado éxito en Estados Unidos.

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