Canalla

Me encantan los niños traviesos. Acepto que para sus padres deben ser un martirio, pero para los que pasamos sólo algún que otro rato con ellos me parece que son divertidísimos. Es difícil captar en una fotografía una cara que identifique de verdad a una persona y la muestre tal como es. En esta foto pillé de casualidad a Pedro como de verdad es, un auténtico niño canalla.

Canalla

Atardecer bicolor

Era una tarde de finales de septiembre. Habíamos estado todo el día sin parar visitando pueblecitos de los alrededores de Sagres. A la vuelta, no queríamos perdernos la recomendación de ver atardecer en el Cabo de San Vicente. Llegamos con el tiempo justo y nos encontramos el lugar repleto de gente que se amontonaba en las rocas esperando la caída del sol.

Todo el mundo en silencio y de fondo sólo el ruido tranquilo del mar chocando con las rocas más bajas. De repente, el sol decidió empezar a esconderse tras las nubes y comenzar a descender en el horizonte. Y acto seguido el color naranja del cielo se transformaba para dejar ante nuestros ojos un precioso atardecer teñido de rosa y azul.

Atardecer bicolor

La belleza de una sonrisa

A menudo, el estrés, la falta de tiempo y los agobios hacen que nos olvidemos de cosas básicas y nos anquilosamos en una rutina que difícilmente tratamos de romper. Cuando nos hemos acomodado en ella, la abrazamos como si fuese un cojín bien mullidito del sofá.

Era un domingo cualquiera, de un fin de semana cualquiera, algo monótono por haberlo pasado en encerrada en casa estudiando. Ella llevaba días aburrida, como desganada y hacía las cosas casi por inercia más que por ganas. Pero esa tarde de domingo hubo algo que la sacó de aquel aburrimiento y fue lo más sencillo del mundo: una sonrisa arrancada por una fugaz visita de sus sobrinos.

Sonreir

Sonriendo a papá

A veces, me gusta observar a la gente mientras se hacen fotos. Es curioso ver cómo unos se ponen delante de la cámara con desgana, algunos posan con indiferencia y otros se transforman con posturitas, muecas y sonrisas para recordar ese momento de la manera más feliz posible.

En Santillana del Mar, me encontré en una esquina con este padre que tardó unos 10 minutos en conseguir que los niños sonrieran del modo que él quería.

Sonriendo a papá

Secretos | Secrets

Este verano, paseando por Santander, me paré un rato a observar a la gente que -alejada del estrés por ver cosas del turista- disfrutaba de un día de sol en la playa. Mientras intentaba hacer algunas fotos, me topé con un grupo de chavales que jugaban a las cartas.

Dos de ellos, más alejados del grupo, parecían estar contándose algo interesante. Quizás compartían una confesión importante, un ligue de la noche anterior, alguna travesura que mantener escondida o puede que tramasen hacer algo. Me encontré de repente pensando en la necesidad que todos tenemos de compartir secretos y en lo curiosa que resulta la obsesión de tener que medio escondernos, aunque sea bajo una toalla en medio de la playa, para hacerlo.

Secretos | Secrets