Hoy no hay nada más que decir. Obama se ha convertido en el primer presidente negro de Estados Unidos. Las portadas son hoy suyas. Yes We Can.

Sólo hace un par de días que tuvimos la última noticia provocada por la locura de las armas en EE.UU. Un empleado mataba a cuatro compañeros y se suicidaba en una fábrica de plásticos de Kentucky.

Como dije, probablemente esto podría haber pasado en cualquier país, en cualquier fábrica y a cualquier hora. Sin embargo, con toda seguridad pasa infinitamente menos en países donde las armas no puedan estar legalmente al alcance de cualquiera.

Hoy nos despertamos con lo que, al menos para mí, es una malísima noticia. El Supremo de Estados Unidos ratifica el derecho a poseer armas.  La noticia es más triste aún si cabe. Es la primera vez que el alto tribunal respalda la posesión individual de pistolas y fusiles y además Obama y McCain se han pronunciado a favor.

La gente de la Asociación Nacional del Rifle debe estar contenta. Se rechaza una ley local que prohibía este privilegio americano y se cierra así un debate sobre un asunto bastante polémico. El mensaje para las familias americanas es claro: Hijos, tienen todo el respaldo para defenderse por ustedes mismos.

Es el problema de la concepción americana de la libertad individual. Libertad buena para unas cosas y mala para tantas otras. Lo más grave no es sólo que se de una palmadita en la espalda a aquellos que piensan que tienen derecho a disparar contra quienes crean que amenazan su vida, sino que se sigue extendiendo la posesión de armas en un país donde hay demasiados ejemplos de gente inocente muerta por un loco con una pistola en las manos.

En mi opinión, poseer armas es un derecho excesivamente peligroso en cualquier sociedad. No soy una fiel seguidora de Michael Moore, pero es bastante ilustrativo recordar lo que nos decía en Bowling for Columbine. Y es sólo un minúsculo ejemplo de lo que sucede. Una de mis partes favoritas…

Barra libre para pistolas en norteamérica. Y arriba la Segunda Enmienda a la Constitución estadounidense que señala que “siendo necesaria una milicia bien regulada para la seguridad de un estado libre, el derecho de la población a poseer y portar armas no será restringido“.

También sería bueno echar un vistazo al reportaje Papi, cómprame un Kalasnikov.


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Hacía tiempo que no dejaba por aquí una de esas noticias que te hacen pensar que el mundo está loco. Después de leer una nota de última hora, no tenía más remedio que dejarla por aquí porque, en efecto, me ha hecho pensar en que algo está pasando con tanta locura.

Un empleado ha matado a cuatro compañeros y se ha suicidado (después, claro) en una fábrica de plásticos de Kentucky. Según las primeras informaciones,  mantuvo una discusión con uno de los supervisores de la empresa, se marchó y volvió justo después armado y disparando contra sus compañeros.

Probablemente esto podría haber pasado en cualquier país, en cualquier fábrica y a cualquier hora. Pero también probablemente hay más posibilidades de que esto suceda en un país en el que las armas están al alcance de cualquiera.

California ha aprobado hoy el matrimonio entre personas del mismo sexo. Cientos de personas han celebrado la decisión en San Francisco. La Corte Suprema de California reconoce así el derecho constitucional de estas personas a casarse. California se convierte en el segundo estado junto a Massachusetts en reconocer este derecho.

Fotografía: The New york Times

Me da mucha rabia escuchar a gente (jóvenes y mayores) decir que la política les importa poco menos que un pimiento. Siempre me he preguntado cómo a alguien pueden no importarle estas cuestiones. ¿Acaso se creen que pueden vivir haciendo caso omiso de las decisiones que mueven nuestras vidas? Si no les importa la política ¿no les importa la educación de sus hijos? ¿ni los impuestos que pagan? ¿ni las pensiones que recibirán? ¿ni la asistencia sanitaria para cuando se pongan enfermos? ¿ni qué les pasará si se quedan sin trabajo? Así, un largo etcétera.

Aunque para gustos estén los colores, también me da rabia escuchar a alguien que diga que no le gusta el actor Sean Penn. Para mí, es uno de mis favoritos. No es guapo, lo se. Pero es fascinante en las pantallas y, qué quieren que les diga, a mí Brad Pitt y Leo Dicaprio siempre me parecieron un poco ñoños. De todas sus películas, me quedo con La delgada línea roja, Todos los hombres del rey, Mystic River (que le valió un Óscar), Yo soy Sam o la mítica Pena de Muerte.

No me he vuelto loca esta mañana. ¿Qué hago hablando de política a la vez que de Sean Penn? Muy sencillo. El tipo, además de un gran actor, es un activista. Este fin de semana ha estado en el festival de música de Coachella Valley (California) donde ha hablado a los jóvenes de la necesidad de que se impliquen en la política y la defensa del medio ambiente.

Leo la noticia hoy en El País. Su presencia en el festival tenía un motivo muy concreto: anunciar el arranque de una caravana de autobuses ecológicos bautizada Dirty Hands Caravan, que salió ayer de California y llegará el domingo a Nueva Orleans, y cuyo objetivo es concienciar a los jóvenes de la necesidad de ser activistas. Unos 300 voluntarios recorrerán 2.500 kilómetros en la caravana de Sean Penn, parándose para protestar contra la guerra de Irak, construir casas para los sin techo o limpiar barrios marginales.

“Por las 3.000 personas que perdimos durante los atentados del 11-S ya hemos perdido 4.000 en la guerra de Irak, y eso son sólo soldados estadounidenses”, afirmó Penn. “¿Y por qué ha ocurrido? Porque hemos dejado que ocurriera. El poder está en nuestras manos”, concluyó.

Fotografía El País.

Se lo vi el otro día a Juanlu y me encantó. El “Yes, We Can” me parece una forma fantástica de unir dos cosas que siempre van de la mano en unas elecciones: marketing y política. Una fórmula perfecta para hacer llegar un mensaje de cambio.

 

Tengo que reconocer que también gracias a Moeh estoy siguiendo la campaña de Obama en Estados Unidos. Nos hace unos resúmenes de cómo va el asunto geniales. Como él dice, es un orador fuera de serie. Lo creo con lo poco que he visto, aunque me queda pendiente hacer caso a su recomendación de escuchar un discurso completo.

 

Muy recomendable quedarse un ratito a ver el vídeo. Lo he puesto con subtítulos en español para que nadie se me queje…

 

Este año las elecciones presidenciales de Estados Unidos están siendo moviditas desde el principio. Creo que dentro de poco conseguirán que dejemos de sorprendernos porque nos habrán acostumbrado a que podemos esperar casi cualquier cosa con tal de ser el vencedor y nuevo jefe de la Casa Blanca. Pero de momento no es así y una servidora se queda perpleja ante la pantalla cuando lee noticias como ésta.

Ahora nos dejan una especie de lucha de gatas en la red que apoyan al candidato o la candidata de turno.

El duelo en cuestión se produce entre dos explosivas chicas: la “Chica Obama” contra la “Chica Hillary“. Sus preferencias quedan más que claras.

La Chica Obama ha decidido apoyar a su presidente y lo ha hecho colgando un vídeo en internet utilizando sus mejores armas y dejando claro que “Estoy loca por Obama” (Crush on Obama). Esta actriz y modelo aparece dando su apoyo con unos pantalones más que apretados con el nombre del candidato y una camiseta que deja a la vista de todos su talla 120 de pecho. ¿El mensaje? Atención porque ahí lo llevan: “Tengo que hacerte mío; eres tan negro y tan sexy; eres tan atractivo … Nunca he deseado a nadie tanto como a tí”.

Dejando a un lado las formas, la cuestión es que ha sido un éxito. Ya van más de 2.5 millones de visitas en la red.

Pero no queda ahí la cosa. También hay otra Chica Hillay que ha sacado las uñas por su candidata. Una chica le ha dedicado un video que ha tenido el gusto de titular “Caliente por Hillary” (Hott4Hill) y desde donde lanza el mensaje “Creo que te deseo, creo que te amo”.

De momento, parece que los dos candidatos presidenciales no tienen nada que ver con estas cintas. Algunas malas lenguas dicen que ésta ha sido una estrategia más de ambos para movilizar a la gente en internet y darles una razón para posicionarse. Pero también están los que señalan que más que apoyarles, acciones como éstas sólo consiguen ridiculizarles y tirar por tierra su credibilidad.