Lo único que no puedes hacer es ignorarlos

Nada se ha perdido. No hay decepciones después de las elecciones. Esto era sólo el inicio de lo que esperemos sea una larga carrera de fondo.

Puedes citarlos, estar de acuerdo, glorificarlos o satanizarlos. Lo único que no vas a poder hacer es ignorarlos. Porque están ahí. Y van a seguir estándolo.

 

Hay mucho que ver. Hay mucho que leer estos días. De momento, pueden empezar por leer a Muñoz Molina. Hora de despertar.

Y autocrítica, insisto, para no ceder más al halago, para reflexionar sobre lo que cada uno puede hacer en su propio ámbito y quizás no hace con el empeño con que debiera: el profesor enseñar, el estudiante estudiar haciéndose responsable del privilegio que es la educación pública, el tan solo un poco enfermo no presentarse en urgencias, el periodista comprobando un dato o un nombre por segunda vez antes de escribirlos, el padre o la madre responsabilizándose de los buenos modales de su hijo, cada uno a lo suyo, en lo suyo, por fin ciudadanos y adultos, no adolescentes perpetuos, entre el letargo y la queja, miembros de una comunidad política sólida y abierta y no de una tribu ancestral: ciudadanos justos y benéficos, como decía tan cándidamente, tan conmovedoramente, la Constitución de 1812, trabajadores de todas clases, como decía la de 1931.

 

La trampa del “No es válida vuestra queja si no presentáis una propuesta”

Llevo toda la semana escuchando a muchos lanzar críticas contra todo el movimiento que se ha gestado en torno al #15m #nolesvotes #spanishrevolution y #democraciarealya. Ya me parece un logro que hayamos conseguido hablar y debatir de estos temas, algo que por desgracia no hacemos con toda la frecuencia con la que deberíamos.

Sin embargo, he escuchado demasiadas veces opiniones de algunos que, desconociendo profundamente todo este movimiento, se atreven a emitir juicios demoledores. Hay mucho que aclarar:

1. Los que nos movilizamos no pretendemos meternos a políticos, ni fundar un partido. Queremos que los partidos nos escuchen y que cambien su manera de gobernar en base a lo que exigimos.

2. No hay un promotor y un nombre detrás de todo esto. No es necesaria ninguna bandera que nos aglutine a todos para salir a quejarse. De hecho, es tan heterogéneo el grupo de gente aglutinado en este movimiento que sería imposible ponernos a todos de acuerdo bajo una misma idea. No hay un sólo promotor ni un sólo nombre; hay miles de promotores, miles de nombres. Los de cada una de esas personas que salen a la calle estos días.

3. No estamos en la calle para hacer propuestas. Al menos, no de momento. Abran sus oídos: Son quejas, NO son propuestas. Primero nos organizamos, nos quejamos, salimos a la calle. Después, aportaremos las soluciones que consideremos necesarias, cada cual a su manera.

4. ¿Por qué ahora sí y no antes? Había algo que iba a explotar y, sencillamente, ha sido ahora cuando ha explotado. Porque muchos pensamos que las elecciones locales son la antesala de las nacionales. Y para ésas si tenemos que tener claro qué queremos hacer.

Ahora sí hay mucho que nos une. No queremos votar a los partidos mayoritarios que hacen caso omiso a nuestras opiniones y propuestas. No podemos votarles. No debemos votarles. Han estropeado el concepto que teníamos de democracia.

¿Qué queremos? Queremos que haya un cambio en cómo se está gestionando la democracia. Ésa es nuestra QUEJA. Lo decimos alto y claro. Y no vamos a caer en la trampa de que “no es válida vuestra queja si no presentáis una propuesta“.

Porque tenemos claro que primero hay que quejarse. Y después, ya se presentarán las soluciones. Personalmente, espero que esas soluciones vengan de los propios partidos tras la reflexión que les estamos obligando a hacer.

Queremos otra política, otra relación con el gobierno, otra relación con nuestros representantes. Porque la democracia ya no puede ser sólo representativa, sino que debe ser deliberativa.

Fotografía: Antonio Rull. Plaza de la Encarnación (Sevilla)
Si llegas tarde, algunos enlaces de todo esto recopilados en delicious.