Películas que ver antes de viajar a Berlín (IV): Un, dos, tres

Tienes que verla. Es lo mejor que puedo decirte de esta película. Si vas a viajar a Berlín y quieres ver el ambiente de la ciudad dividida en los ’60 pero de forma cómica, tienes que verla. Nadie podía contarlo mejor con humor e ironía que Billy Wilder.

Berlín. 1962. Época de la Guerra Fría. C.R. MacNamara, representante de Coca-Cola en Berlín Occidental, acaricia desde hace tiempo la idea de introducir su marca en la URSS. Sin embargo, en contra de sus deseos, lo que su jefe le encarga es cuidar de su hija Scarlett, que llega a Berlín esa misma tarde. Se trata de una alocada joven que, con dieciocho años, ya ha estado prometida en cuatro ocasiones. Pero lo peor es que, eludiendo la vigilancia de MacNamara, la chica se enamora de Otto Piffl, un joven comunista que vive en la Alemania Oriental.

A partir de ahí, las situaciones disparatadas se encadenan y sirven para mostrar desde el humor el ambiente que se respiraba en aquel momento en la ciudad, cuando aún se podía atravesar la Puerta de Brandemburgo y pasar desde la Alemania Occidental a la Oriental.

Casi treinta años antes de la reunificación, Wilder nos retrata el choque frontal de valores sociales, políticos y económicos entre los dos bloques de la Guerra Fría. Es la narración de los contrastes de la Alemania Este y la Alemania Oeste; capitalismo y comunismo; Estados Unidos y Rusia.

Wilder retrata a las dos grandes potencias de la Guerra Fría, riéndose de la propia vida capitalista, de la esperpéntica (siempre desde el punto de vista americano) situación del modo soviético y teniendo también hueco para la cultura alemana post- Hitler. Todo con un humor ácido e inteligente. Siempre está presente una oposición de culturas y clases. Desde la diferencia americana y soviética, lo democrático contra lo autoritario, o el juego entre la niña malcriada hija de un jefe de Coca-Cola y el joven socialista hecho a si mismo dentro del partido.

Si vas a Berlín, agradecerás verla antes. Puedes hacerlo aquí 😉 De nada.

Un dos tres Billy Wilder

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