……PARÉNTESIS POR VACACIONES……

Me quedan unos minutos de trabajo antes de las esperadas vacaciones. Este año creo que me las merezco, después de 2 cambios de agencia y un traslado de «vida» desde Madrid a Sevilla. Las estoy deseando y creo que van a ser estupendas.

Espero que me perdonéis porque hasta el próximo 21 de agosto pararé bastante poco por aquí. Quizás algún post esporádico cuando pase algo de relevancia o simplemente para contar qué tal van mis vacaciones.

Este fin de semana aprovecharé la playa. La semana próxima estaré en casa disfrutando tranquilamente de la piscina, la playa, la familia y los amigos. Después de mucho tiempo, conseguiré tener tiempo para aburrirme en compañía de los míos. El 6 de agosto pongo rumbo a conocer Galicia en buenísima compañía y visitando todo lo que merece la pena gracias a los fabulosos consejos de Diego. Para rematar, llegará la feria de Valverde y este año tendrá como invitadas de honor a mis rhumanas.

En resumen, que serán unas vacaciones, seguro, memorables. Empiezo ya a disfrutar de ellas.

Nos vemos a la vuelta.

SUFRIR COMO UN PERRO

Giovanni Nuvoli era italiano y tenía 53 años. Llevaba enfermo desde hacía 7 años y vivía postrado en una cama por su esclerosis lateral amiotrófica desde entonces.

El pasado mes de abril pidió morir de una manera digna. Quería que le dieran un sedante y desconectaran el respirador artificial que le mantenía con vida.

Le negaron ese derecho. Parece que todo estaba dispuesto para que un anestesista hiciera caso a su petición; pero la policía intervino. Como protesta, Nuvoli dejó de comer y beber. Ahora ha muerto después de una huelga de hambre y sed en su casa en Cerdeña.

Su mujer ha dicho que Giovanni «sufrió como un perro» antes de morir. El europarlamentario Marco Cappato también ha dicho que «ha muerto de una manera indigna por una decisión obligada del Estado italiano«.

Al menos, esta muerte ha servido para reabrir de nuevo el debate sobre la Eutanasia en Italia. Ahora vuelve el planteamiento de introducir lo que llaman «testamento biológico o vital», una especie de declaración personal de cómo cada uno quiere ser tratado en caso de sufrir enfermedades crónicas. Esperemos que se empiece a legalizar de una vez por todas el derecho a la muerte asistida.