Películas que ver antes de viajar a Irlanda

Me pasé 2012 en Irlanda. Vivía en Dublín, donde estudiaba inglés y vivía con una señora a la que todavía llamo mi madre irlandesa. Viajé muchísimo por todo el país, hablé con los irlandeses hasta agotarlos con mis preguntas y leí todavía más sobre un país que, a pesar de no haber despertado jamás mi interés previamente, me fascinó desde el primer momento.

Me enamoré de su gente, de su música y de sus paisajes. Vi muchas películas y de algunas escribí una breve reseña en el blog sin más pretensión que recordarlas. Si vas a viajar a Irlanda o piensas pasar una temporada allí, te gustará verlas. Al menos algunas.

1. Michael Collins

2. El viento que agita la cebada

3. Leap year

4. Once

5. En el nombre del padre

6. El hombre tranquilo

7. Mi pie izquierdo

8. Jimmy’s Hall

Seguro que me dejo atrás alguna interesante que conozcas. Si es así, dímelo en los comentarios para poder verla ahora. ¡Gracias!

 

La Barceloneta, una historia de amor-odio

Una de las cosas que más aprecio de vivir en Barcelona es que sea una ciudad con mar. Cuando un día de invierno sale el sol, un largo paseo o una carrera por la playa rematado con una cerveza y un buen arroz suena a un plan perfecto. Y esto (saltándome la parte del arroz por falta de acompañante) es justo lo que he hecho hoy.

Sábado por la mañana, sol radiante y ganas de pasear. He cogido un libro, música y me he ido a la Barceloneta. Si le dices a alguien de Barcelona que esta zona te gusta, es muy posible que te mire con cara de ‘tío, cómo se nota que no eres de aquí’. Vale, es territorio de guiris de esos que salen a tostarse con bermudas y chanclas aunque sea febrero pero… ¿sólo por eso hay que robarle todo el encanto?

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Mi relación con la Barceloneta es de amor-odio. En otoño e invierno me encanta ir por ahí. Me relaja ver el mar, sentarme a leer con el sol dándome en la cara y el viento que te despeina, me invita a pensar y me anima a observar qué hace la gente que pasea. Pero es cierto que en verano puede ser uno de los lugares más odiosos de toda la ciudad; atestado de gente que quiere venderte algo, de turistas borrachos con la piel color gamba o de graciosillos que intentan ligar.

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Cosas que he aprendido en el último año

Creo que escribo este post para mí misma. Hoy se cumple justo un año desde que llegué a Barcelona y necesitaba hacer un balance personal de lo que ha pasado en este tiempo.

Hace 365 días aterrizaba con muy pocas ganas en una ciudad en la que no me apetecía estar. Lo hacía por un buen motivo profesional, pero en un momento en que lo que me pedía el cuerpo era estar en otra parte.

Por segundo año consecutivo, mi vida cambiaba un 6 de febrero. En 2012 ese día llegué a Dublín para pasar casi 9 meses allí que fueron estupendos. En 2013, el 6 de febrero volvía a reiniciar mi vida en un momento en el que estaba aprendiendo a disfrutar por primera vez de las pequeñas cosas.

Todo estaba bien en ese momento, salvo el trabajo. ¡Ups! Un factor importante. Así que cuando salió la oportunidad de incorporarme a un proyecto muy interesante en Barcelona, no pude negarme. Eso era lo que decía la parte racional de mi cabeza, el cerebro de la Ana profesional.

Venía con pocas ganas de estar lejos de aquellos a los que estaba logrando disfrutar tanto desde la vuelta de Dublín, así que eso lo complicaba todo. Tenía la sensación de que iba a costarme adaptarme a vivir en Barcelona (¡muchos me lo decían antes de llegar!) pero jamás me imaginé que los primeros meses me iban a resultar tan duros. ¡Jolín, que yo he sobrevivido a vivir en distintas ciudades y siempre sin problemas! ¿Por qué ahora iba a ser diferente? Pues sí, resultó serlo.

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Visitar Sitges. Paseos y tranquilidad.

Cuando llevas un tiempo viviendo en Barcelona, dedicar un día a pasear por Sitges es una opción fabulosa. Elige un fin de semana con sol (disfrutar de una zona donde el mar es gran parte del encanto es muy difícil con lluvia, viento y frío) y en el que tengas ganas de caminar sin mayores pretensiones que disfrutar de las calles, el paisaje, el mar y la compañía.

No esperes grandes museos ni una jornada atareada de cosas que ver con un mapa en la mano; ve a Sitges buscando un día de descanso acompañado de buena comida y agradables paseos.

Un poco de historia. Sitges y el modernismo.

Sitges vivió durante el s.XIX una época floreciente. Allí llegó Santiago Rusiñol en 1891, quien convertiría a este pueblo de la costa catalana en la cuna del modernismo que poco después pondría en el punto de mira internacional a Barcelona.
Sitges sirvió entre 1892 y 1899 de lugar de encuentro para los artitas modernistas. Aquí organizó Rusiñol las cinco fiestas que congregaron a los literatos, músicos, críticos, escultores y pintores más importantes de Cataluña y que hicieron que este pueblo marinero se convirtiera en la Meca del Modernismo.

Si vas a Sitges con ganas de algo más que sol, comida y paseos por la playa, todo lo interesante que verás en su centro histórico será modernista.

Llegamos a Sitges en tren desde Barcelona. Nada más salir de la estación y caminar hacia el centro, comenzamos a ver algunas de las casas modernistas que todavía conservan con mimo; unas en proceso de restauración y otras convertidas en preciosos hoteles o restaurantes. Los responsables de estas edificaciones fueron en su mayoría los “hijos” de la villa de Sitges que volvieron ricos de las colonias españolas y se convirtieron en una nueva burguesía que, cansada de la estética de los edificios de la época de la industrialización, deseaban destacar construyéndose pequeños palacetes de estética modernista.

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¿Qué puedes visitar?

Mi consejo es que sigas las recomendaciones que encontrarás de rutas modernistas. Partiendo desde la estación de tren, llegarás por la calle L’Illa de Cuba o calle Francesc Gumà hasta Cap de la Vila y en ese tramo ya habrás tenido la suerte de encontrarte con varias fachadas modernistas. Continue reading

Películas que ver antes de viajar a Berlín (VIII): La vida de los otros

Hace unos días hablábamos de una película de espías americanos en la Alemania occidental. En la Alemania oriental también había espionaje, mucho más centrado en controlar a la población que intentaba por todos los medios abandonar la RDA y buscar en la parte occidental una vida más próspera alejada del comunismo ruso.

Eso es lo que hacían los agentes de la Stasi (el órgano de inteligencia de la República Democrática Alemana) y ésa es precisamente la interesante historia que cuenta “La vida de los otros“. En 2006 le dieron el Óscar a la mejor película de habla no inglesa y la cinta, aunque a ratos con una narrativa excesivamente detallista y lenta, no merecía menos.

Das Leben der Anderen

RDA, 1984. La Vida de los Otros cuenta la historia de un oficial de la Stasi que recibe el encargo de vigilar y espiar a la pareja formada por un importante literato y una famosa actriz. El objetivo es verificar si tiene alguna conexión con los disidentes del régimen, y en el fondo bien es sabido que quien investiga en busca de algún tipo de relación sobre algún tema concreto acaba encontrándolo. Es el encargado de vigilar la vida de los otros, incluso descuidando, o quizá evitando, vivir la suya propia.

Una magnífica película, llena de sensibilidad, y que nos habla de mucha cosas al mismo tiempo, dando en la diana en todas. Definitivamente, si vas a ir a Berlín, tienes que verla.