Financiar un trocito de ‘Buscando Historias’

Conocí a Joan Planas virtualmente hace bastante tiempo. Después le seguí en los meses en los que estuvo trabajando con el equipo de Minube y me morí de envidia cuando comencé a escucharle contar que se marchaba unos meses para contar historias desde Asia.

Contar historias, algo tan difícil y tan sencillo a la vez. Para contar historias tienes que irte, verlas, conocerlas y después transmitirlas. Junto a Ana Salvá es lo que lleva meses haciendo en la otra punta del mundo. No soy objetiva. Me encanta el proyecto. Me provoca una envidia romántica, porque están haciendo aquello que -en los años en los que aún quería ser periodista- siempre dices que te encantaría hacer pero que después no eres capaz de hacer por ti misma.

Ellos se han atrevido. Se han ido por su cuenta, sin que nadie lo pidiese, a ver, conocer y contarnos lo que viven. Terminaron la primera temporada. Han renovado la web y se han currado un ebook para recopilar todas las historias. Ahora están preparando la segunda temporada por Thailandia, Camboya y Birmania.

Necesitan pasta. Y entre todos podemos ayudarlos. Merece la pena. Yo he hecho una muy modesta aportación, pero muchas modestas aportaciones les darán los 5.000 euros que necesitan. Aquí cuentan cómo los gastarán y qué nos darán a cambio.

Celebrar el Bloomsday en Dublín

Leopoldo Bloom se paseó por los mejores y peores sitios de Dublín el 16 de junio de 1904. Lo hizo gracias a la pluma del escritor irlandés James Joyce, quien convirtió a este personaje en el protagonista de Ulysses y probablemente en uno de los más famosos de toda la literatura irlandesa.

Bloomsday Dublin 2012 (14 de 19)

Cuentan que Joyce enmarcó la novela en esa fecha exacta porque fue ese mismo día de ese año cuando se citó por primera vez con la que después sería su esposa, Nora Barnacle. En 1954 alguien tuvo la brillante idea de que no estaría mal dedicar ese día a recordar la figura del escritor en toda la ciudad y desde entonces lo hacen con lo que llaman el Bloomsday, en recuerdo del personaje principal de su novela más reconocida.

Bloomsday Dublin 2012 (16 de 19)

Creo que llevan tanto tiempo celebrando este día que han dejado de organizarlo de manera formal. Si vienes por primera vez, te parecerá que la organización es un desastre. Básicamente por inexistente en lo que se refiere a actividades callejeras (por supuesto, hay programación cerrada en teatros, tours a pie, hoteles, comidas, desayunos, mesas redondas, etc). No pretendas encontrar una programación ni nada parecido; no la hay ni quieren tenerla. Quieren que siga siendo un día espontáneo.

Bloomsday Dublin 2012 (17 de 19)

Eso sí, hay un montón de cosas pasando a la vez en distintos puntos de la ciudad de las que sólo te enterarás si preguntas a unos y otros. Yo decidí empezar la jornada acercándome al James Joyce Centre, al final de la calle O’Connell en el barrio georgiano. Además de tener ese día la exposición permanente abierta (previo pago, que eso no lo perdonan ni por ser un día señalado), organizan mesas de debate, desayuno irlandés, tours guiados por la ciudad y un largo etcétera.

Bloomsday Dublin 2012 (5 de 19)

Sin embargo, yo decidí quedarme con lo básico: salir a la calle a cruzarme con los aficionados al teatro que interpretan fragmentos de Ulysses por toda la ciudad y con los enamorados de Joyce que lo honran vistiéndose ese día como si se hubieran trasladado a la Irlanda de principios de siglo.

Bloomsday Dublin 2012 (12 de 19)

Hay que tener tiempo y buenos zapatos para perderse buscando los grupos de teatro que se reparten y van moviéndose desde O’Connell Street hasta St Stephens Green durante toda la mañana. Al alcanzar Grafton Street prácticamente todo era gente vestida como si fueran a cruzarse con Joyce en cualquier esquina. Al final de la mañana, todos los grupos terminan actuando en St Stephens Green.

Bloomsday Dublin 2012 (19 de 19)

Después de eso, leen fragmentos en voz alta, interpretan música irlandesa y muchos se mueven hasta el cementerio para actuar junto a la tumba del escritor o hasta Sandycove en Dun Laoghaire a la Marcello Tower donde Joyce vivió. Yo reconozco que después de 4 horas, mi cuerpo no dió para más y me perdí la última parte. Así ya tengo excusa para volver otro año.

Bloomsday Dublin 2012 (1 de 19)

La gente comenta que Ulysses fue un hito importante en la literatura moderna y que es casi imposible comprender de verdad la historia si no eres casi doctor en literatura. Leo que Joyce lo hizo a propósito y su frase me confirma los rumores que he escuchado de son muchos los que le odiaban por pretencioso: “I’ve put in so many enigmas and puzzles that it will keep the professors busy for centuries arguing over what I meant, and that’s the only way of insuring one’s immortality“.

Lo que debería venir tras el cierre de Megaupload

Ayer se conocía el cierre de Megaupload por el FBI y el encarcelamiento de sus principales responsables. Justo en ese momento, la red empezaba a arder de nuevo y aún hoy lo seguirá haciendo. Gran parte de las opiniones que leía (la mayoría) me parecían desmesuradas y demagogas; comparar el cierre de megaupload con Guantánamo me parece excesivo e innecesario.

Está claro que las consecuencias del cierre de este tipo de webs son importantes y que los que pierden (como casi siempre) son los usuarios. Pero la cuestión principal para mí es si ahora industria y usuarios serán capaces de dar un paso más para defender el mayor acceso a la cultura por el que todos nos rasgamos las vestiduras y una de las grandes cualidades que amamos de internet.

Anoche hablaba con Xosé y Antonio en Facebook de este tema en una conversación de la que saqué reflexiones importantes. Xosé escribía en su muro:

El cierre de Megaupload no es sino la mejor oportunidad para que la industria ofrezca un servicio -siquiera- parecido y a un precio asequible. ¿Diez euros al mes para un Netflix global? ¿Tampoco pagaríamos ni eso? ¿De verdad somos tan ratas y ellos tan arcaicos?

Dijo justo lo mismo que estaba pensando yo. Muchos me crucificarán, pero no me parece mal el cierre de Megaupload en sí mismo. Es más, creo que es normal que lo cerrasen. No soy una experta en leyes y comprendo el argumento de que enlazar no es delito y que los que colgaban los archivos no eran los dueños de la web, pero era descarado que el uso que se hacía de este servicio era en el 99% de las veces relacionado con contenidos con derechos de autor.

Yo misma uso Megaupload, cuevana.tv o Series Yonkis de manera intensa (veo al menos un capítulo de alguna serie al día), pero sabiendo que hago algo que no está bien. La pregunta es ¿por qué lo hago? Sencillamente porque la industria no me ofrece una alternativa razonable la mayoría de las veces para acceder a esos contenidos de manera fácil y a un coste lógico. Cuando lo encuentro, pago por esos contenidos sin problema. Alquilo películas con frecuencia en itunes a mayor calidad, compro libros en edición electrónica en Amazon y en los últimos meses he comprado 5 discos de música en itunes a 0,99€ por canción.

Son costes razonables. Igual es que soy demasiado optimista, pero quiero creer que la gente estaría dispuesta a pagar por consumir los contenidos que quiere siempre que se los ofrezcamos con los accesos que exige la tecnología actual y a un precio asumible. Retomo aquí lo que le decía Enrique Dans a Lucía Etxbarría hace unas semanas y que suscribo al 100%:

Lo que deberías hacer es tratar de hacerle una propuesta que no pudiese rechazar: que tu obra estuviese disponible de manera tan sencilla para él o ella, que no le compensase irse a buscarla por ahí.

La cuestión principal ahora es saber si la industria está dispuesta a ofrecer los contenidos en esas condiciones y por desgracia, hasta ahora parecen negados a hacerlo. Les parece que la solución es cerrar páginas que distribuyen de manera ilegal pero sin presentar alternativas nuevas, permaneciendo anclados en el pasado y defendiendo un modelo de distribución que ni funciona ni va a volver a funcionar. Los datos de negocio de megaupload no deberían darles miedo, deberían darles envidia.

Hay quienes han sabido montar un nuevo sistema de distribución que deja beneficios. ¿Qué pasaría si, en lugar de demonizarlo, condenarlo y destruirlo, aprendieran de él para montar algo similar que supliera las demandas? La industria hasta ahora ha perdido esa oportunidad o la ha ignorado, pero quiero creer que algún día recogerán el guante. Llamadme optimista.

El problema ahora mismo para los usuarios como yo es: ¿quién me va a ofrecer ahora mismo los contenidos que descargaba de Megaupload? ¿cómo voy a conseguir ver el lunes los capítulos de las series americanas que emiten el domingo por la noche? Si conseguimos que salga una alternativa buena, ganaremos todos. ¿Funcionará YouZee? Si nadie lo ofrece, la cultura volverá a salir perdiendo. Queremos otra forma de comprar y que ellos cambien la forma de vender. 

 

Ilustración: Alex Dukal

 

La pobre de Lucía Etxebarría

La escritora Lucía Etxebarría ha dicho que no piensa escribir más libros por culpa de la piratería. Resulta que se queja de que la gente compra cada vez menos sus novelas y apunta a que ¡las descargan de internet! Y claro, así ya no tiene sentido seguir dándole al tarro e imaginando historias, lugares, personajes. Ni siquiera se habrá parado a pensar que -quizás- lo importante para un escritor no debería ser tanto cuánto vende sino quién lee sus historias ¿no creen?

Por supuesto, al margen de eso, un escritor debe poder ganarse la vida con sus creaciones. Eso es indiscutible. Lo que es discutible es la manera de ganar dinero con ellas. Seguro que no se ha parado a mirar de cerca qué están haciendo otros, qué diferentes opciones existen y por qué el modelo de negocio en el que ella y tantos otros siguen empeñados en moverse está mandado a recoger desde hace tiempo.

Debería leer las palabras que le ha dedicado Hernán Casciari. Durante 2011 en Orsai han editado cuatro revistas. Han vendido siete mil ejemplares de cada una, se han descargado seiscientas mil.

Lucía: tenés un montón de lectores. Sos una escritora con suerte. El demonio no son tus lectores; ni los que compran tus novelas ni los que se descargan tus historias en la red.

No hay demonios, en realidad. Lo que hay son dos mundos. Dos maneras diferentes de hacer las cosas.

Está en vos, en nosotros, en cada autor, seguir firmando contratos absurdos con viejos dementes, o empezar a escribir una historia nueva y que la pueda leer todo el mundo.