Cortometraje ‘Aquel no era yo’.

Por suerte, los Goya sirven para algo más que para llenar pantallas y revistas con los guap@s de siempre posando y dorándose la píldora unos a otros. Este año me sirven para haber descubierto ‘Aquel no era yo‘ (@aquelnoerayo), un cortometraje nominado a mejor cortometraje de ficción español que cuenta la brutal historia de vida de los niños soldado. El corto muestra la dureza de una realidad, la de los niños y niñas soldado, y lo que muy pocas veces vemos, sus secuelas. Dice un niño exsoldado del conflicto de Sierra Leona:

“Ser un soldado no es difícil: o te acostumbras o te matan. Lo más duro es conseguir vivir con tus recuerdos y volver a ser tú mismo después de haber hecho las cosas que has hecho”.

Apuntes ‘Analítica Web en una semana’ con Gemma Muñoz y Tristán Elósegui

Hacía tiempo que seguía a Gemma Muñoz (@sorprendida) en su blog ¿Dónde está Avinash cuando se le necesita? Este año la tuvimos en EBE dando el tercer taller de analítica web e hizo que me picara el gusanillo de aprender un poco más de analítica.

Me he puesto poco a poco y decidí empezar por su libro “Analítica Web en una semana” como introducción. Fui tomando notas en Evernote y las comparto aquí por si os resultan útiles o hago que también os pique la curiosidad.

Dibujo Post Analitica Web en una semana

Sólo la introducción del libro es ya una confesión de lo que entienden por analítica: medir, medir y medir para alcanzar mejor los objetivos.

Es más una herramienta de negocio que una herramienta técnica. 

Es más fiable analizar datos que preguntar y extrapolar. Hola analítica, adiós encuestas. “Si te lo crees, es porque detrás hay datos, no porque no hay otra forma de medirlo”. 
Medir, medir y medir. Medir los resultados de acciones conforme a objetivos marcados, para saber qué funciona y qué falla y tomar decisiones que potencien los éxitos y corrijan los errores.

Si os apetece, también podéis seguir la ponencia que dio en EBE y echar un vistazo a sus slides.

Las absurdas colas al viajar con RyanAir

No voy a ponerme a criticar lo mal que RyanAir trata a sus viajeros. Creo que es evidente que la compañía tiene una política bastante estricta casi con todo y que juegan a pillar al cliente primerizo o despistado para hacer caja. Sin embargo, muchos volamos con RyanAir y casi todos repetimos. La razón es obvia: el precio.

Acepto que el dueño es un prepotente, que los asientos son pequeños, que al comprar un billete intentan venderte mil cosas más por si te equivocas y picas, que el bombardeo para que compres lotería y otras absurdeces es continuado y muy molesto, que hay que tener ojo con la maleta de mano que llevas, que no debes despistarte y no llevar impreso el billete… Pero una vez te informas bien de todo, si aceptas su forma de trabajar, puede que te compense ahorrarte mucha pasta al volar. Yo lo hago y seguiré haciéndolo. Admito volar con todo eso si lo hago por un precio barato y para un trayecto donde la incomodidad no resulte inaguantable.

Acepto casi toda la política de RyanAir excepto una cosa y el motivo es que no entiendo la lógica. Hablo de las colas que se montan en las puertas de embarque una hora antes de la salida del vuelo por el simple hecho de que los pasajeros no tengan asientos asignados. He intentado encontrarle una explicación pero no la encuentro.

Al principio, pensé que estaba justificado puesto que pretenden venderte que elijas asiento pagando un poquito u optes por el embarque prioritario. Sin embargo, creo que eso podrían solucionarlo asignando asientos por defecto que cada cual tenga la opción de cambiar por otro mejor si lo desea pagando. No es ni más ni menos que lo que hace Vueling.

Después, pensé que podría tratarse de intentar embarcar a los pasajeros con mayor rapidez si estos no tienen que buscar su asiento, pero creo que sería más efectivo al contrario, si cada uno tuviera claro dónde tienen que sentarse y nos ahorraríamos a los indecisos que tardan en pensar en qué lugar sentarse al entrar en el avión y retrasan la entrada del resto de pasajeros.

Puedo comulgar con muchas políticas que RyanAir nos exige al viajar con ellos. Las entendamos o no, les encuentro la lógica o el beneficio para ellos. Sin embargo, sigo sin verlo con las colas. Si se te ocurre algún motivo que me convenza, estaré encantada de escucharlo.

Colas RyanAir Ana Asuero

Vivir es elegir e intentar escoger bien

Hoy he hecho un experimento conmigo misma que reconozco me convierte en una friki muy friki. Ayer pensaba en que nos pasamos la vida eligiendo entre cosas, sean más o menos trascendentes. Y al final la vida va de eso; de tomar decisiones, elegir la que crees la mejor de las opciones, cagarla lo menos posible y saber rectificar cuando lo hagas.

Ese pensamiento me llevó a hacer algo muy friki. Contar cuántas veces he sido consciente en el día de hoy de elegir entre más de una opción, aunque sea con la cosa más absurda. He contado 37. Seguro que han sido más, pero ésas son aquellas de las que he sido consciente.

20130114-163258.jpgNo creáis que elegimos poco. La primera elección ha sido nada más despertarme. ¿Leo las noticias en la cama con el ipad o me bajo y lo hago mientras desayuno? ¿Desayuno y me doy una ducha luego o viceversa? ¿Café o té? Venga, café. ¿Normal o descafeinado? ¿Azúcar blanca o moreno? ¿Calzado cómodo pero con menos glamour o zapato monísimo pero que hará que me duelan los pies en dos horas? ¿Salgo antes de comer y vuelvo o como y salgo después con calma? ¿Voy al centro caminando o pillo el metro? Es probable que llueva pero nunca se sabe así que ¿me la juego con ese paraguas plegable que no servirá de nada si llueve fuerte o me arriesgo a cargar todo el día con un paraguas de verdad aunque dentro de media hora salga el sol? Me he dejado los guantes en casa ¿vuelvo a por ellos o paso? Me congelaré las manos, lo sé. Ups, debería haber mandado aquel email ayer… ¿Lo hago hoy y pido disculpas o me hago la loca? Voy a una tienda a comprar un detalle para la cena de hoy ¿dulce o salado? Paseo y pienso en que dentro de dos días me vuelvo a España. Esto ha sido sólo una visita pero me gusta esta ciudad, me siento cómoda descubriendo algo nuevo cada día. Pero no he encontrado un trabajo en mi área aquí. ¿Está bien volverme a buscar un hueco en mi profesión o quizás podría probar y quedarme haciendo cualquier cosa y ver a dónde nos lleva esto? He terminado un libro y quiero comprarme otro. Caigo en la cuenta de que vale 28 euros y recuerdo que un kindle sólo cuesta 80. ¿Estaría bien comprarlo o estoy acertada cuando pienso que no quiero otro chisme electrónico más? Hora de comer… A ver, ¿el bar tradicional o el moderno con internet?

Así hasta 37 cosas que haya contado. Me habré dejado muchas otras por el camino. De hecho, ahora mismo me estoy preguntando si cierro el iPad y me voy a casa o si aprovecho y me doy otro paseo aunque haga un frío de mil demonios.

No me juzguéis demasiado mal, ya dije al principio que era un post muy friki. Pensé si escribir este post y confesarlo o no hacerlo; finalmente opté por lo primero. Puede que me equivoque y dentro de unos meses lo vea como ese post que te parece tan absurdo que entras y lo borras del archivo del blog. Quién sabe.

Pero hice lo que tenía que hacer. Pensar, decidir e intentar no cagarla. Al final la vida va de eso, de decisiones.