Treintañeros, la generación perdida

El próximo 31 de agosto cumpliré 30 años. Nací en el 82, con naranjito. Fui a la universidad y me esforcé porque me prometieron un buen futuro. Estudié periodismo y tuve la suerte de empezar a trabajar antes incluso de terminar la carrera. Aunque con mucho esfuerzo, estuve trabajando ininterrumpidamente durante 7 años. No iba mal.

Pero vieron que me acercaba a los 30 y no podía escaparme de ser una más de la generación perdida. En agosto me quedé sin trabajo y ahora sigo formándome con la esperanza de que encontraré de nuevo una buena salida profesional.

Se que no será fácil. Pero me niego a pensar que todo esto no tendrá un final feliz. De momento, he decidido ayudar a la gente de Anicet Lavodrama. Para que demostrar que, a pesar de todo, los treintañeros seguimos vivos.

Necesitaría ser un pulpo

Me gusta la sensación que tengo desde hace 2 meses. Tengo demasiado que aprender y mejorar, demasiadas cosas pendientes que hacer, demasiada gente con la que hablar, demasiadas cosas que mejorar, investigar o perfeccionar que duermo sólo lo necesario.

Hacía tiempo que no me pasaba y (creo que) empezaba a ser un problema. Cuando tienes tiempo casi de aburrirte o sencillamente te descubres en ocasiones sin nada que te impida irte a la cama sin remordimientos porque dejas cosas pendientes, es que algo pasa. Tu mente no tiene todo lo que necesita para estar felizmente ocupada con trabajo, placer o ambos a la vez.

Desconecto el cerebro tarde no porque quiera parar, sino porque se que tengo que hacerlo. Me despierto antes de que suene el despertador y aprovecho para hacer cosas antes de desayunar y activarme oficialmente.

Creo (y espero) que esto durará unos meses. Mi intención es que no pare durante al menos 40  o 50 años, por decir una cifra. Me gusta tener mi mente ocupada, estresada, con cosas pendientes. Odio las etapas en las que las cosas son tan relajadas o rutinarias que acabas desperdiciando el tiempo en el sofá.

Adoro tener tanto que aprender que siento que no me da tiempo. No me genera ansiedad; hay que saber medirse. Creo que estoy aprendiendo. Pero necesitaría que el día tuviera más horas.

Pero hace unos días estuve en el acuario en Bray y tuve una idea. ¿Y si tuviera más de 2 brazos y pudiera hacer una cosa distinta con cada uno? Querría ser un pulpo; necesitaría ser un pulpo. Eso sí que sería multitasking.

Brazos de pulpo

Cabeza de pulpo

Simiocracia, por Aleix Saló

Conocí el trabajo de Aleix Saló con el vídeo de Españistán. Ahora mismo acabo de ver Simiocracia. Estamos gobernados por grupos de inútiles que se subvencionan a sí mismos.

Me quedo con lo que dice al final. No estamos gobernados por malignos villanos que controlan nuestro destino. La realidad es más deprimente. Principio de Hanlon: Nunca atribuyas a la maldad lo que puede ser explicado por la estupidez.

Aprender de un infarto cerebral

Acabo de terminar de ver la conferencia TED de Jill Bolte Taylor que tituló “Stroke of insight“. Creo que puedo decir que es una de las mejores conferencias que he visto en mi vida.

Jill Bolte Taylor se hizo neuroanatomista para estudiar el cerebro de su hermano -que había sido diagnosticado con esquizofrenia- e intentar ayudarlo. Estudió el comportamiento y las enfermedades del cerebro humano durante años y se convirtió en una de las mejores científicas en ese área.

De repente una mañana sufrió un infarto cerebral. A ratos era consciente de lo que le estaba sucediendo y aún así aprovechó el momento para seguir estudiando y analizando. Era la mejor oportunidad que le iba a ofrecer jamás la naturaleza para estudiar en primera persona la materia a la que llevaba años dedicándole todo su tiempo.

Cómo cuenta la experiencia es espeluznante y brillante a partes iguales. Escucharla hablar de cómo lo vivió y de todo lo que sufrió después para recuperarse es una de las mejores cosas que puedes hacer si tienes 30 minutos libres.