DÍAS DE OTOÑO Y CASTAÑAS

Creo que por fin está llegando el otoño, mi estación favorita del año. Ayer por la noche nos sorprendió en Sevilla una tormenta de esas que indican que el verano se acaba y que te hacen incluso tener miedo cuando ves el cielo iluminarse por completo con rayos que lo dejan todo blanco por segundos.

Era una tormenta seca, de ésas que hacen que cuando eres pequeño quieras meterte en la cama de tus padres como si ahí nada pudiera pasarte. Después de una media hora de increíbles rayos, comenzó a llover sin parar durante unas cuantas horas.

Esta mañana me he levantado contenta y he comprobado que el suelo estaba mojado. Por fin, llegaba una sensación que me encanta: olor a hierba y tierra mojada. Y eso que estaba en Sevilla; si me hubiera pillado en el campo, habría sido ya una mañana completa.

Me gusta esta estación por todo lo que supone, el fin de algo y el inicio de otra cosa nueva. Dejar el verano, las vacaciones, la playa… y empezar a pensar en nuevos proyectos, promesas, retos, ilusiones, cosas que mejorar…

Me encanta el otoño. ¿Por qué? Por las lluvias que todavía no llegan a ser molestas, por la agradable sensación de taparme en la cama por el frío, por usar las primeras ropas de abrigo, por los olores, por los colores que cambian, por las luces, …

Me gustan las tardes de domingo que se pasan en casa con un tiempo que invita a pensar, a reflexionar. Los momentos de melancolía, de ilusión por los nuevos proyectos, de ganas por cambiar lo que se necesita, de promesas…Me gustan las hojas desgastadas y medio caídas, los primeros charcos en el suelo, los domingos lluviosos y grises, las luces vagas, las brisas suaves, los verdes que se acaban, los marrones y ocres que surgen, las setas en el campo, las avellanas, las nueces, las bellotas….

Por todo esto, me encanta el otoño. Los últimos los he pasado en Madrid y han sido geniales, pero presiento que este año el otoño será mucho mejor. Hay algo que hacía siempre en otoño de pequeña y que me gustaría recuperar: comer dulce de membrillo de mi abuela Ana y coger castañas en Aracena.

6 Comments

  1. Echaba de menos tus “reflexiones” y tanbién tonterías, me encanta tu nuevo Blog; es una manera de saber de tí. Por cierto me ha dado mucha alegría leer y ver tu viaje a Galicia porque me ha hecho recordar el que hice algunos años:
    * Playa de las Catedrales (impresionante y con la marea baja…….)
    * Ribadeo, Viveiro
    Galicia es preciosa, se come de maravilla y el interior tiene un encanto inigualable. Te recomiendo que la Ribeira Sacra no la pospongas demasiado, merece la peña (Los cañones del Sil, no verás nada igual, los viñedos sembrados en terrazas,los pazos… )
    Besos, que hay que currar
    LaTita

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  2. La verdad es que no comparto tu gusto por el otoño, a mi del otoño me gusta el primer día que hace malo, por la nueva sensación, pero después me desespera un poco y me pone también algo depre. Eso de que sea de noche a las 7 de la tarde puede conmigo. Mi estación favorita, con muchisima diferencia es la PRIMAVERA, explosión de color, olor, sabor y alegría. Esas tardes ya más largas, ese calorcito, empezar a tomar cervecitas al aire libre oliendo a azahar para desembocar en el extasis de la semana santa, feria y rocío. No hay lugar a dudas, que la primavera es una etapa completa y llena de alegría.
    Aunque para gustos estan los colores.
    Muchos besos pollo.

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  3. Si la primavera es la época más hermosa para enamorarse, el otoño es preciso para alcanzar el fin deseado.
    En otoño hay una melancolía que responde a esa sensación de desaliento que nos envuelve cuando pensamos en la satisfacción de nuestros deseos.
    Diario de un seductor. Kierkegaard

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  4. He leido casualmente tus reflexiones sobre el otoño y las castañas y….hace unos pocos días he hecho dulce de membrillo….con ésto quiero decirte que algunas cosas compartimos. Me gusta tu blog, estarás entre mis favoritos.

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