LOCO MUNDO, MUNDO LOCO

Estaba a punto de acostarme cuando he decidido dar una vuelta por los periódicos mientras esperaba al sueño. Pienso una vez más que el mundo a veces parece haberse vuelto loco.

Me parece enormemente triste que un deporte como el fútbol se vea ensuciado con demasiada frecuencia por cuatro locos que no saben comportarse ni conocen qué es eso de la educación o el civismo. Quiero dejar claro que actitudes violentas en campos y competiciones me parecen realmente patéticas -y lo quiero dejar claro por lo que diré a continuación- . 

Sin embargo, una cosa es que esto tenga que ser perseguido y castigado, y otra es qué tipo de castigos deben imponerse. La comisión antiviolencia ha multado con 65.000 euros a cada uno de los boixos nois que en el partido del Barcelona contra el Espanyol lanzaron bengalas. Además, les prohiben la entrada en estadios durante los próximos cinco años. También tendrá que pagar esa cantidad el seguidor del Espanyol que se dedicó a lanzar piedras contra los policías a las puertas del recinto.

El veto de entrada a los recintos deportivos lo aplaudo pero ¿65.000€ por tirar piedras o bengalas? Permítanme que me acuerde del juez del caso Mari Luz, multado escasamente con 1.500€ por una falta grave después de no haber ejecutado una condena a Santiago del Valle por abusos. ¿De verdad la justicia es equitativa?

Lo que digo: Loco mundo, Mundo loco. 

LOCO MUNDO, MUNDO LOCO

Hacía tiempo que no dejaba por aquí una de esas noticias que te hacen pensar que el mundo está loco. Después de leer una nota de última hora, no tenía más remedio que dejarla por aquí porque, en efecto, me ha hecho pensar en que algo está pasando con tanta locura.

Un empleado ha matado a cuatro compañeros y se ha suicidado (después, claro) en una fábrica de plásticos de Kentucky. Según las primeras informaciones,  mantuvo una discusión con uno de los supervisores de la empresa, se marchó y volvió justo después armado y disparando contra sus compañeros.

Probablemente esto podría haber pasado en cualquier país, en cualquier fábrica y a cualquier hora. Pero también probablemente hay más posibilidades de que esto suceda en un país en el que las armas están al alcance de cualquiera.