Con frecuencia rebuscamos demasiado para pasar un buen día, sin darnos cuenta de que a veces lo agradable se esconde en las cosas más sencillas. El sábado tuve un día fabuloso. Nos fuimos a una playa donde no tuvimos a nadie cerca, cosa rara en Huelva en pleno verano. Día de amigos, comida, lectura bajo la sombrilla y tranquilidad.

Tuve dos ratos de esos en los que te embobas con cualquier tontería. Sólo mirar las olas o las dunas puede ser enormemente gratificante.

A las 17.20 estaré aterrizando en Barcelona. El fin de semana promete un poco de todo. Después de más de 3 años (si las cuentas no me fallan) hemos conseguido buscar unos días para estar juntas todo el equipo de la facultad. Desde que muchas dejamos Madrid y cada una cogió un rumbo diferente, sólo hemos ido coincidiendo por partes.

Ha sido complicado encontrar fecha. No es tarea fácil compaginar vuelos desde tantos destinos. A saber: yo desde Sevilla, Laura desde Bruselas, Rosa desde Berlín, Vero desde Bilbao, Sara desde Ibiza y Nata, Irene y Tefa desde Madrid.

En cualquier caso, ahí vamos.

1735-2p

Ya se me ha pasado el cabreo de ayer. Durante la mañana he conseguido -aún no se cómo- terminar todo lo que tenía pendiente. Estoy a punto de cerrar el chiringuito en la oficina y empezaré un finde que promete. Nos vamos a Los Caños: playita, baños, cervecitas, copas con amigas…. Seguro que será redondo. Ya os contaré el lunes. Mientras tanto, sed buenos.

Hoy estoy de vuelta; de vuelta de todo. El pasado jueves, con un petardo en el culo y sin tener ni un segundo en toda la mañana para colarme en el blog y despedirme, me fui a pasar cuatro días con amigas a Bilbao. Aprovechando que Vero se nos trasladó a vivir allí, hemos decidido ir a hacerle una visita que ha merecido muchísimo la pena.

El mini-viaje empezó como era de esperar. Después de dos semanas bastante tranquilas en la oficina, el jueves tuve un día de locos. De repente todo era urgente, todo se tenía que quedar entregado y, por supuesto, todo reclamaba mi atención en una mañana que se pasó volando.

Después de correr durante horas para dejarlo todo cerrado, cogí la maleta y me planté en el aeropuerto. Pido disculpas por haberme largado sin decir nada. Espero que no hayáis entrado demasiadas veces por aquí sin encontrar noticias nuevas en varios días.

Hoy he vuelto con las pilas cargadas y espero que con una buena noticia al hombro. Mañana prometo contar con pelos y señales estos días por Bilbao.

Como sabéis, los lunes siempre se me hacen muy cuesta arriba. Pero cuando se va acercando el ocio del fin de semana, se me ilumina la cara. Normal ¿cómo no? Y si es un fin de semana tan largo como éste que nos dura 4 días, más todavía si cabe.

Sevilla es una delicia en esta época. Sol, buen tiempo, olores, sabores, cervezas, terrazas, tapitas, paseos, sentarse a la sombra, respirar hondo, el río, los amigos, las copas…. Todo sabe y suena mejor en Sevilla en primavera.

Hace sólo 3 días que se fueron Tefa y Jose después de pasar un genial fin de semana. Y esta tarde me llega otra esperadísima visita. Tendremos por aquí a Nata y Diego para disfrutar de la ciudad y el tiempo libre. Estoy deseando.

Volveremos a patearnos las calles, a pelearnos por pedir una cerveza fría, a decir que no podemos comer más, a tomarnos un helado en Rayas, a beber unas copas al lado del río, …..

Feliz puente a todos y, si no escribo por aquí antes, nos leemos a la vuelta.

Hasta entonces, decidme… ¿qué cosas nunca dejaríais de enseñar a alguien que viene de visita?

Lunes de resaca. El sábado pasamos un gran día de carnaval en el campo. Se nos hizo corto, pero sirvió para suplir todo lo que nos habíamos perdido durante la semana. Repetimos la faena del año pasado. El infeliz puso su casa (¡gracias!) y allí nos presentamos dispuestos a darlo todo. Faltaron algunos de los del año pasado, pero estábamos suficientes. Alguno que otro habló de cuatro generaciones presentes….. Que conste que no fui yo.

 

Como digo, íbamos dispuestos a darlo todo y dejar el pabellón bien alto. Teníamos que superar la fiesta del año anterior. Y no me equivoco si digo que lo hicimos. Vaya si lo hicimos….

 

Tuvimos casi de todo. Disfraces, cerveza, tapitas, cerveza, una paella atropellada sin langostinos, cerveza, conversaciones al solecito, cerveza… Cuando empezó a hacer frio, todos al garaje. Actuación de chirigota en directo, copas, risas, copas, tonterías varias, copas, entierro de un filete, copas, gitanas vestidas con bolsas de basura, copas, ….

 

Al final, el gran Rolando hizo su acto de aparición y se convirtió en la estrella de la noche. Hubo sevillanas, rumbas y cantes varios. Nos lo pasamos de lujo, aunque poco a poco se iba notando en las caras el efecto de las copas. Yo me lo pasé pipa observando el cambio en la gente, por eso de que no podía beber para conducir… Eso sí, la única por la que parecían no pasar las horas era nuestra querida Amparito Charquito, que con su barra de labios en el bolsillo, se iba dando los pertinentes retoques… Ya sabéis, ella antes muerta que sencilla….

 

Aquí os dejo algunos de los mejores momentos seleccionados. Aunque hay más, muchos más….

Para empezar, el grito de guerra “Yo quiero vivir en Valverde” y también un poquito de copla.

Si todavía os habéis quedado con ganas de más, pasad por aquí.

Últimamente cada vez que un amig@ me dice que tiene una noticia que darme me pongo a temblar. A todos los de Valverde y Sevilla les ha dado por casarse. Yo tenía entendido que el gobierno daba ayudas por tener hijos, pero ¿por comprarse casa y casarse también? Creo que tendré que informarme.

 

De momento, el calendario nupcial está con los siguientes enlaces apuntados: Rafael, Ana Rite, Chico-Bank, Canito, Ruth, Titos Pellejos y Pareja Estribo. Espero no acumular más porque cantaré “bingo”.

 

Estaba agobiada por la pasta que me voy a gastar en comprarme modelitos (porque hay que ir monísima a todas, por supuesto), peluquería, zapatos, complementos… Teniendo en cuenta que todos son amigos íntimos y que los invitados van a ser casi los mismos, la cosa se pone más negra si cabe.

Creo haber encontrado la solución. Voy a hablar con mi estilista para que me coloque un tocado permanente. Me lo pondré el 5 de abril y me lo quitaré el 18 de octubre. De momento la cosa queda así. Si en esas fechas me ven con una especie de “chaparra” en la cabeza, no se asusten. Será mi tocado.

Tengo varias cosas en la cabeza para publicar ahora que tengo nuevo blog, pero no quiero dejar pasar un típico post de domingo.

Este fin de semana no puedo quejarme. Tenía ganas de hacer algo diferente, lo hemos hecho y estoy encantada.

Ayer fuimos a pasar el día a Media Sidonia (Cádiz). Muy aconsejable para pasar un día agradable. Llegamos por la mañana, dimos un primer paseo para ver sus cuidadas calles, los arcos de entrada a la antigua muralla árabe y subimos al Alcázar y al Monasterio de las Descalzas (también lo llaman Monasterio de Arriba) .

Para comer, un sitio bastante agradable. Hacía sol y estuvimos tomando unas tapas sentadas al sol en la plaza del Ayuntamiento. Comimos genial: choquitos, puntillitas, cazón, tortillitas de camarones, patatas aliñadas y unas cuantas cervezas. Todo por el módico precio de 12 euros. Estupendo.

Después de comer, nos pasamos a comprar productos típicos, más aún ahora que llega la navidad. Alfajores, amarguillos, mantecados de canela,… Trajimos de todo un poco.

Seguimos paseando. Intentamos entrar en el Conjunto Arqueológico Romano, pero estaba en obras, así que nos quedamos con las ganas. Subimos al castillo y las caballerizas reales.

Para terminar, un café y de vuelta a Sevilla. Nos paramos a darle un lavadito al coche. Para mi sorpresa, un cartel nos avisaba de “No lavar con barro”. Sigo intentando encontrarle el sentido.

La noche que nos esperaba también era prometedora. Cena navideña en casa de Pilar y Jose. La comida fantástica, el ambiente inmejorable. Nos bebimos 3 botellas de vino y 1 de cava. Hasta altas horas de la noche sin parar de hablar. Formamos un gran equipo.

Lo que no conseguimos entender es la decoración navideña de uno de los vecinos de Pilar y Jose. No se le ha ocurrido otra cosa para navidad que disfrazar de reyes magos a los leones que decoran el porche de su casa.

En resumen, un gran Sábado.

He repetido en varias ocasiones que la semana que hemos pasado en Galicia ha sido inigualable. Creo que a todo el “equipo de viaje” nos ha sorprendido gratamente esta espectacular tierra. Por mi parte, puedo asegurar que volveré; seguro que a ver lo que me he dejado atrás y probablemente a repetir lo ya visitado.

Hemos acertado con la ruta, gracias a los consejos de Diego (mil gracias) y a nuestras propias indagaciones. La idea la teníamos clara: comenzar desde la costa de Lugo e ir bajando hasta Baiona con la obligada entrada hasta Santiago de Compostela. Nos hemos saltado a conciencia la parte de la Toja, O Grove, San Xenxo… (por eso de evitar el Benidorm gallego) y hemos pospuesto para otra ocasión la Ribeira Sacra.

El viaje comenzó tempranito. Bueno, en realidad la noche antes de partir comenzamos con los preparativos de nuestro coche (maqueado a lo surfero con su huevo en lo alto), las tardanzas de Pilar, los olvidos de Jose… y todo lo de última hora. Nos levantamos temprano. A las 5:30 de la mañana pisábamos la carretera.Después de muchas horas de coche (siempre hay quien hubiera hecho el viaje en 5 horas, pero a nosotros nos llevó unas 11), pagos de peaje, intercambio de conductores, discusiones con Antonio y demás, llegamos a Ribadeo.

Paseamos por el casco antiguo, la plaza, el puerto, callejeamos un poco y nos fuimos a nuestro magnífico camping. Allí nos esperaban nuestras tiendas, linternas, el gas, la sartén y una fabulosa cena. Jose peló unos ajitos y entre los dos deleitamos al resto del grupo con un magnífico revuelto de habichuelas con jamón. Para que después digan que ir de camping no es estupendo. En el camping eran un poco ratas, la verdad sea dicha. Sólo diré que me cobrarón 50 cént. por cargarme las pilas de la cámara.

Al día siguiente nos esperaba la Playa de las Catedrales. Bueno, en realidad primero nos desayunamos una bandeja gigante de tostadas en un bar de paisanos para ir haciéndonos a las costumbres autóctonas. Pilar se tuvo que poner firme porque nuestro querido Jose no paraba de hablar con gente del trabajo. Pero solucionado eso, estábamos listos. ¿La playa? Un sitio increíble. Dicen que merece más la pena con marea baja para ver la playa desde abajo, pero las vistas a media mañana son geniales. Eso sí, ver romper las olas con tanta fuerza desde tan alto, da un poco de cague.

De ahí, nos fuimos a Viveiro. Un pueblo pesquero con un centro bastante bonito y un mirador fascinante, el Monte de San Roque desde donde se ve la ría. Nos dijeron que ahí celebraban una especie de romería a San Roque, pero por desgracia no la pillamos.

La siguiente parada fue Vicedo. Unas playas chulísimas, con el agua cristalina y donde empezamos a ver lo que iba a ser una tónica en todo galicia: el contraste del monte verde hasta la misma arena de la playa con el agua totalmente transparente y azul cielo.

Después comenzamos la tarde con Estaca de Bares, donde la altura también da bastante cague y continuamos con una visita al Cabo Ortegal.

Como penúltima parada, fuimos a San Andrés de Teixido. Un pueblo precioso en medio de montañas y a pie de playa desde donde se pueden ver los que dicen que son los acantilados más altos de Europa (después de los fiordos de Noruega, imagino).

Para terminar el día, cenamos en Betanzos. Nos dio pena llegar tan tarde, pero imposible hacerlo antes. Un pueblo con un casco histórico precioso. Ahí empezamos con el Ribeiro y el Albairiño.

Después de cenar, nos fuimos a Coruña. Aparcamos justo debajo del escenario de un gran Manu Carrasco al que ningún coruñés estaba haciendo caso mientras daba su concierto. A la 1 de la mañana, por el centro de la ciudad, rodeados de gente que iban de fiesta… ahí estábamos nosotros con pintas de camping y maletas al hombro, buscando nuestro hostal en el que nos esperaba una estupenda habitación cuádruple.