Copiando que es gerundio

Aviso para navegantes: éste es un post para divertirme. Anoche me sorprendí al recibir un correo de dos blogueros (cuyos nombres, por respeto a ellos, no voy a decir) que me avisaban de que en otro blog habían copiado casi literalmente algunas de las 14 razones que había dado en mi meme.

Como ellos me decían en el correo, era evidente el plagio porque la bloguera en cuestión lo había publicado un día después del mío y porque todas las frases estaban copiadas de manera literal.

No le dí importancia, pero consideré que debía hacerle un comentario en el post copiado. Me limité a decirle que por favor lo rectificase o que, al menos, pusiera una referencia o enlace. Esta mañana entro de nuevo en el blog y me encuentro lo siguiente: ha suprimido mi comentario, ha hecho un comentario diciendo que la he acusado falsamente y se ha guardado las espaldas a medias modificando un poco ciertas frases (una pena no tener una copia de lo que estaba publicado ayer). En cualquier caso, el plagio se sigue notando de manera evidente.

Además, me ha dejado un amable comentario por aquí (que por supuesto no voy a publicar) invitándome a no visitar más su bitácora, negando haber entrado alguna vez en este sitio y señalándome como persona non grata.

Tengo que decir que esto no me cabrea, pero me hace mucha gracia. Algunos parecen no haberse enterado aún de lo que es eso de compartir, enlazar y demás en la web 2.0. Me da igual que me copien un meme, pero me cabrea enormemente la gente mentirosa.

Actualización: Gracias a San Tiago he conseguido una copia de lo que estaba publicado ayer. Así podréis ver como las coincidencias de frases literales son demasiadas para, supuestamente, no haber pasado nunca por mi blog.

CASUALIDADES DE LA VIDA: La mini-excursión del desayuno

Casualidades de la vida. Hace unos días empecé a ver en televisión la nueva campaña del gobierno para fomentar los buenos hábitos de la gente al desayunar. Ésta es una de las comidas más importantes del día y yo personamente suelo desayunar bien. Entiendo que es una sana costumbre que hay que fomentar porque, por eso de las prisas, hay quien sale de casa sin desayunar o quien lo hace mal y a la velocidad del rayo.

Casualidades de la vida. Ayer leí un reportaje que decía que una de las cosas que más irrita a los empresarios y a la clase directiva de las empresas en general es el absentismo laboral en cualquiera de sus facetas. Resaltaban que parte del problema es el «absentismo parcial» que se produce en muchas oficinas a ciertas horas de la mañana cuando la gente sale a desayunar.

Casualidades de la vida. Yo siempre he desayunado en casa porque en mis trabajos no me dejaban salir (más que nada porque había que fichar a las entradas y salidas de la oficina y sería bastante evidente). Tan sólo cuando trabajé en OMD nos daban el desayuno en la cafetería de la oficina, pero lo organizaba la empresa y ya se encargaban de que ese tiempo lo trabajásemos antes o después.

Casualidades de la vida. Esta mañana no he venido a trabajar hasta las 10.30 de la mañana; no por placer sino porque hasta esa hora el catarro que se ha instalado en mi cuerpo no me ha dejado moverme. Cuando venía de camino a la oficina, he tenido una de esas sensaciones que te hacen sentir una de las personas más idiotas del planeta.

Me he acordado de «Desayuno con diamantes», no por la película en sí, sino por el título. Me explico. Se de sobra que hay mucha gente que sale del trabajo a desayunar con sus compañeros de oficina, pero las imágenes de hoy me han parecido demasiado.

A esa hora, he visto grandes grupos de gente que deduzco son compañeros de trabajo desayunando en cafeterías tranquilamente. Por la calle, había miniexcursiones de los que ya habían desayunado y volvían a los ordenadores, y de los que salían en busca del café y las tostadas.

Todos con cara de felicidad, de relax, de no estar estresados. He entendido por qué llamar a cualquier sitio entre las 9.30 y las 11.00 de la mañana es inútil porque la gente siempre ha salido. Dudo que todos los que estaban en la calle sean funcionarios. Lo digo por eso de romper el estereotipo.

En mi oficina nadie sale a desayunar. Debemos ser de esos pocos que no tienen ningún «Desayuno con diamantes» y que a esas horas nos dedicamos a trabajar. ¿Somos los más idiotas del lugar?

En fin, se que muchos me tacharán de rara… pero qué quieren que les diga, a mí eso de perder una hora de trabajo desayunando cada día por costumbre, la verdad es que no me parece. ¿Será que los jefes les descuentan una hora cada día del salario?