Niños que sacan la lengua…

Me pregunto qué extraña asociación de ideas hacemos cuando somos pequeños para que, nada más vemos aparecer una cámara a nuestro alrededor, nos da por sacar la lengua en lugar de poner nuestra mejor sonrisa como hacemos cuando ya somos mayores. Probablemente será la inocencia que nos evita aquello de tener que posar para la posteridad… ¡qué sano alivio!

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Cosas de Escocia (IV) – Alehop

Bailar con un paraguas en medio de la Royal Mile sobre una cuerda haciendo un impresionante juego de equilibrio es posible en Edimburgo. Este hombre conquistó a prácticamente todo el mundo que paseaba por esa zona aquella tarde. Nos tuvo más de media hora contemplando cómo sus músculos le sujetaban sobre una delgada línea mientras hacía lo que mejor sabía hacer.

Al final, nos recordó que los espectáculos en la calle no son del todo gratuitos. Los artistas nos ofrecen su arte y a cambio esperan una recompensa económica. Me parece justo. Así que nos dijo aquello de “This is my art, this is my heart… and this is my hat“.

Cosas de Escocia (IV) - Alehop

Cosas de Escocia (III) – Ladies Walk

Una de las primeras paradas por el norte de Escocia fue la ciudad de Inverness. Pequeña para ciudad, grande para pueblo. La llaman la capital de las Highlands. Pasar por allí es sólo un breve anticipo para la vista de lo que queda por pasar ante tus ojos una vez te adentras en el verdadero corazón de las tierras escocesas del norte.

El tráfico era horrible y pronto entendimos por qué. El lago Inverness atraviesa toda la ciudad y consecuentemente hay multitud de puentes que son la única forma posible de comunicar un lado con el otro. Pasemos por una zona algo alejada del bullicio del centro y nos encontramos con sucesivos puentes peatonales. Me llamó poderosamente la atención éste por el que ¿alguna vez sólo pudieron caminar mujeres?

Cosas de Escocia (III) - Ladies Walk

Atardecer de invierno en verano

Llegar hasta el Nest Point en la Isla de Skye es uno de los caprichos de Escocia. El lugar es remoto, pero se accede hasta este punto dominado por un coqueto faro por un fabuloso pero obligadamente lento passing place. Nos llevó casi 3 horas encontrarlo, pero mereció la pena.

Nos sirvió para rematar el día de la mejor forma. Aunque bajar hasta el faro y subir es un salto de fe para las rodillas de cualquiera, una vez allí observé uno de los atardeceres más bonitos que han visto mis ojos. Azul intenso con un sol cuya luz luchaba contra unas voluminosas nubes.

Atardecer Nest Point (III)