“La crisis del periodismo es de producto”

Yellow JournalismPepe Cervera (@retiario) lo ha clavado en el Congreso Andaluz de Periodismo de hoy en Huelva. Ha enumerado casi todos los males del periodismo por hoy uno por uno, ha resumido en 10 minutos todos los problemas de la profesión.

El mal del periodismo no es el modelo de negocio, sino que la gente no quiere leer nuestros productos ni siquiera regalados. Y mientras tanto, nosotros trabajamos en un modelo de negocio digno del s. XIX.

Él lo explica mejor que yo en este post que os animo a leer.

Ya hemos recortado todo lo recortable, reasignado todo lo reasignable, reducido todo lo reducible. (…) Nuestros productos no tienen un gramo de grasa de sobra, y nuestros compañeros no tienen un minuto del día libre. (…) Donde debía haber 15 haciendo el trabajo de 10 hay 5 haciendo el trabajo de 15, y ganando lo que debieran cobrar 2. No queda un coste por recortar, un recurso por aprovechar, un esfuerzo por exigir en el nombre de la empresa y la profesión.

(…) Porque nuestros productos ya no funcionan, estamos muriendo como industria y como profesión. Ha llegado la hora de reinventar el periodismo desde la raíz. Si es que queremos que sobreviva.

(…) Los valores de rapidez y exclusividad carecen de sentido en un entorno de sobreabundancia de información; ya no vale ser el primero, es más importante ser el mejor. No basta con contar lo que pasa; hay que explicar qué significa, de dónde viene, cuáles son sus consecuencias.

(…) La idea de contar el mundo al mundo para todo el mundo carece y de sentido. El diario generalista de audiencia general ha quedado obsoleto.

 

 

 

huella-digital-thumb2536043Recomendable este precioso documental que han emitido en La noche temática: El corazón de Yenín. Es la historia de Ahmed Chatib, un niño palestino de doce años que fue abatido por soldados israelíes mientras jugaba con una pistola de juguete en un campamento de refugiados palestino en Yenín. En el plazo de doce horas su padre tomó la decisión de donar seis de sus órganos para salvar la vida de seis personas. El corazón de Ahmed late ahora en el cuerpo de una niña judía, de padres ultraortodoxos. Ha pasado un año y medio desde que Ismail donó los órganos de su hijo y hace un viaje por los territorios ocupados visitando a las familias beneficiarias para saber como les ha cambiado la vida.

huella-digital-thumb2536043De vez en cuando nos encontramos justo con lo que llevábamos tiempo deseando leer en alguna parte. A través de Luis Rull, llego a este artículo cargado de grandes verdades que muchos piensan pero no quieren pensar… por aquello de tener miedo de la realidad que nos rodea. ¿Estamos en tiempos de exilio inteligente? Carlos Mármol nos contesta.

En su blog pueden leer el artículo completo, pero no me resisto a entresacar algunas frases.

(…) Los hechos no son nuevos. Aunque hay que admitir que hasta hace poco eran silenciosos. Privados. Íntimos. Un hijo que se iba y que volvía distinto. Una hija a la que le daban la beca Erasmus. Alegría y terror. Un sobrino que se marchaba a ver mundo y que empezaba a darse cuenta de que La Campana, más que el Aleph de Borges, era simplemente una mera confluencia de calles. En realidad, ni siquiera llega a plaza (…)

(…) Después de lustros financiándonos a través de los fondos de cohesión, la locomotora europea busca aquí los cerebros que necesita su economía a un coste aceptable. De donde se deduce que, pese a las inversiones en infraestructuras y a toda la cantinela de las sucesivas modernizaciones, el capítulo humano no lo hemos trabajado nada bien. ¿Si no valoramos lo que tenemos por qué ellos no iban a hacerlo? (…)

(…) Es una cuestión fundamentalmente de entorno. El paisanaje que contempla cualquiera que haya viajado un tiempo y viva en Sevilla, al menos en los círculos concéntricos por los que discurre la ciudad oficial, es la principal invitación al exilio. Castas, linajes (nuevos y antiguos, ideológicos y de sangre), favoritismo y, en general, cierta atonía intelectual. Toda la energía se nos va en el circo: cofradías, subvenciones y la guerra eterna por ganar espacios de representación social (…)

(…) Si se van los cerebros será una tragedia, dicen. Depende. La única forma de que una sociedad, Sevilla en este caso, se dé cuenta de que su teatro cotidiano es absurdo es que un día, sin esperarlo, se quede sin auditorio. Sin aplausos. Igual hasta resulta ser un comienzo. Quién sabe. (…)

COPY & PASTE: Hablando de huelgas generales

Hoy es inevitable hablar de huelgas. Me quito el sombrero ante la genial reflexión que ha hecho Rafa sobre sus motivos para no creer en esta movilización. Como él, yo hoy estoy sentada delante del ordenador trabajando. Porque estoy convencida de que remar todos juntos hacia delante es la mejor solución.

Aunque recomiendo que leáis lo que ha escrito de cabo a rabo, me gustaría destacaros algunas cosas con las que no podría estar más de acuerdo. Los grandes problemas que deberían preocuparnos están claros, al menos para mí. (1) Gran parte de la gente actúa desde el egoísmo y por eso están cobrando el paro y trabajando cobrando en negro (2) La gente confunde el concepto de seguridad en el empleo. La sociedad evoluciona y los tipos de empleo que requiere también. La seguridad debería entenderse como “seguridad de que voy a tener trabajo” y NO como “que voy a estar en el mismo trabajo para toda la vida” (3) Debemos construir sobre la base de empresas que se preocupan por conocer los nuevos mercados; si no, seguiremos construyendo castillos en el aire…

Falta de responsabilidad: trabajando en negro

Como muchos decían hace tiempo, la crisis no se soluciona bajando el sueldo de los funcionarios un 5%, y muchos de ellos se han quejado. Cierto es, tan cierto como que sólo es una de las medidas a adoptar. Medida que hay que adoptar porque el sueldo de los funcionarios lo pagamos de nuestros impuestos. Y aquí viene lo bonito: algunos (muchos) cobran paro y trabajan en negro: engañan al Sistema por partida doble. Y son otros los que sufren esa insolidaridad. Sí, señores. Si alguien todavía no era consciente, Hacienda somos todos. Y hasta que no aprendamos eso y nos comportemos en consecuencia, poco se va a mover este barco.

El inmovilismo de España

Somos un país de tópicos y costumbres. Por un lado tenemos que, mientras que en el resto del primer mundo la media de puestos de trabajo de una persona en la vida es de 20, en España tendemos a que sea sólo uno, e incluso se lo inculcamos a las nuevas generaciones. Un trabajo para toda la vida. Por otro lado, somos tradicionalistas con nuestros modelos de negocio. Si algo funcionaba antes, tiene que seguir funcionando ahora. Da igual que la sociedad haya cambiado de forma absolutamente radical y que hayamos avanzado en los últimos 30 años más que en los 300 anteriores. Seguiremos enviando las cosas por fax y no seremos capaces de orientarnos a nuestro nuevo target (¿target? ¿qué es eso?). Eso significa la muerte de la empresa tradicional, con todo lo que ello conlleva. Pero nos resistimos, oye. Seguimos queriendo obtener un 300% o un 400% de beneficio con lo que hacemos, y lloramos cuando la burbuja explota.