Celebrar el Bloomsday en Dublín

Leopoldo Bloom se paseó por los mejores y peores sitios de Dublín el 16 de junio de 1904. Lo hizo gracias a la pluma del escritor irlandés James Joyce, quien convirtió a este personaje en el protagonista de Ulysses y probablemente en uno de los más famosos de toda la literatura irlandesa.

Bloomsday Dublin 2012 (14 de 19)

Cuentan que Joyce enmarcó la novela en esa fecha exacta porque fue ese mismo día de ese año cuando se citó por primera vez con la que después sería su esposa, Nora Barnacle. En 1954 alguien tuvo la brillante idea de que no estaría mal dedicar ese día a recordar la figura del escritor en toda la ciudad y desde entonces lo hacen con lo que llaman el Bloomsday, en recuerdo del personaje principal de su novela más reconocida.

Bloomsday Dublin 2012 (16 de 19)

Creo que llevan tanto tiempo celebrando este día que han dejado de organizarlo de manera formal. Si vienes por primera vez, te parecerá que la organización es un desastre. Básicamente por inexistente en lo que se refiere a actividades callejeras (por supuesto, hay programación cerrada en teatros, tours a pie, hoteles, comidas, desayunos, mesas redondas, etc). No pretendas encontrar una programación ni nada parecido; no la hay ni quieren tenerla. Quieren que siga siendo un día espontáneo.

Bloomsday Dublin 2012 (17 de 19)

Eso sí, hay un montón de cosas pasando a la vez en distintos puntos de la ciudad de las que sólo te enterarás si preguntas a unos y otros. Yo decidí empezar la jornada acercándome al James Joyce Centre, al final de la calle O’Connell en el barrio georgiano. Además de tener ese día la exposición permanente abierta (previo pago, que eso no lo perdonan ni por ser un día señalado), organizan mesas de debate, desayuno irlandés, tours guiados por la ciudad y un largo etcétera.

Bloomsday Dublin 2012 (5 de 19)

Sin embargo, yo decidí quedarme con lo básico: salir a la calle a cruzarme con los aficionados al teatro que interpretan fragmentos de Ulysses por toda la ciudad y con los enamorados de Joyce que lo honran vistiéndose ese día como si se hubieran trasladado a la Irlanda de principios de siglo.

Bloomsday Dublin 2012 (12 de 19)

Hay que tener tiempo y buenos zapatos para perderse buscando los grupos de teatro que se reparten y van moviéndose desde O’Connell Street hasta St Stephens Green durante toda la mañana. Al alcanzar Grafton Street prácticamente todo era gente vestida como si fueran a cruzarse con Joyce en cualquier esquina. Al final de la mañana, todos los grupos terminan actuando en St Stephens Green.

Bloomsday Dublin 2012 (19 de 19)

Después de eso, leen fragmentos en voz alta, interpretan música irlandesa y muchos se mueven hasta el cementerio para actuar junto a la tumba del escritor o hasta Sandycove en Dun Laoghaire a la Marcello Tower donde Joyce vivió. Yo reconozco que después de 4 horas, mi cuerpo no dió para más y me perdí la última parte. Así ya tengo excusa para volver otro año.

Bloomsday Dublin 2012 (1 de 19)

La gente comenta que Ulysses fue un hito importante en la literatura moderna y que es casi imposible comprender de verdad la historia si no eres casi doctor en literatura. Leo que Joyce lo hizo a propósito y su frase me confirma los rumores que he escuchado de son muchos los que le odiaban por pretencioso: “I’ve put in so many enigmas and puzzles that it will keep the professors busy for centuries arguing over what I meant, and that’s the only way of insuring one’s immortality“.

El EBE se (mu)EBE

Este finde hemos rematado el trabajo de meses en #EBE11. Un año más ha sido fascinante formar parte del #equipoEBE. Cada año trabajamos mejor y, encima, nos hacemos más amigos. Poco más se puede pedir. Bueno sí, que tengamos #EBE12 y que seamos los que hemos sido y alguno más.

Antonio Rull se ha encargado de hacer este time lapse que resumen perfectamente qué es el EBE. Gente. Conversación. Reunión. Intercambio. Hablar. Compartir. Disfrutar.

 

Este año volvemos al EBE

Esperamos noviembre con ganas. Ser una diminuta parte del equipo que lo hace posible te enriquece año tras año. La bandeja de entrada se llena, los mails por responder se acumulan, los contactos se multiplican, los documentos compartidos se completan, las tareas pendientes se reparten… Llegan los nervios, el trabajo y -sobre todo- las ganas. Ser parte de EBE mola. Lo digo un año más. ¿Aún no te has inscrito? Mira cómo hacerlo.

Presentacion EQA en Sevilla

Ando estos días liada con la presentación la próxima semana en Sevilla de Empresas que Ayudan, un proyecto que ha nacido de la colaboración de una ong catalana y una empresa de mensajería pero en el que están trabajando para implicar a mucha más gente con buenos resultados de momento.

Se trata de un proyecto que pretende crear una red de colaboración entre empresa y organizaciones no lucrativas en la que ambos se beneficien y al mismo tiempo contribuyan a mejorar el mundo.

¿Cómo? Las ONL’s necesitan conseguir dinero para financiar sus recursos y buscan a empresas que colaboren con ellos con aportaciones económicas directas. Pero en los tiempos de crisis que corren… esto se les hace cada vez más difícil. Así que pensaron en otra forma de que las empresas les pudieran ayudar sin que para ellas supusiera un desembolso económico y generándoles además nuevos clientes.

Pero ¿cómo articular un acuerdo por el que las ONL’s sigan recibiendo dinero y las empresas se beneficien? No es tan complicado. Las ONL’s necesitan servicios básicos para operar (transporte, alquiler, comunicación, viajes, material de oficina, etc) así que… ¿por qué no ponerlas en contacto con empresas que colaboren con ellas ofreciéndoles estos servicios en condiciones económicas especiales que a las ONL’s les supongan un ahorro en la contratación de servicios imprescindibles y a las empresas les permita financiar proyectos solidarios sin tener que hacer un desembolso económico?

A mí me pareció buena idea. Si os apetece conocer un poquito más el proyecto, nos vemos el próximo miércoles 15 de junio a las 20:00 horas en la Casa de la Ciencia (Antiguo Pabellón de Perú) en la Avda. de María Luisa para que os podamos contar un poquito más.

“Cuando yo era…” Eva Yerbabuena

Dolor. Tragedia. Drama. Lucha. Muerte. Eva Yerbabuena había prometido al público de la Bienal de Sevilla un espectáculo en el que bailaba a los recuerdos de su infancia, bailaba a su vida y nos lo enseñaba. Dice que tiene grabado en la memoria que a su bisabuelo un día se lo llevaron y nunca más volvió a verlo. La guerra civil marcó su vida. Nació en Frankfurt, como tantos otros expatriados, aunque su familia es de Granada. Anoche nos enseñó los fantasmas de su pasado, unos fantasmas de guerra. De una guerra que todavía sigue con muchas otras formas y matices, pero que no deja de estar presente.

Por eso el espectáculo fue frío. Un baile íntimo, melancólico, preocupado, recogido, distante. Se respiraba en todo. Vestuario, escenografía, música. Dicen que Eva quería reinventarse. Es cierto que no encontramos a la Eva de ondas en el pelo y batas de cola, pero nos esperaba una Eva de soberbia presencia escénica.

Eva volvió a ser la de siempre. Unos brazos, muñecas y hombros que dibujan líneas sobre el escenario en un cuerpo que engrandece cada uno de sus movimientos.

Le gusta lo contemporáneo y lo usa. A mí no es algo que me moleste. Al contrario, me gusta porque sabe cómo hacerlo sin que quede inconexo con el espectáculo. Es cierto que hubo partes en las que no llegué a captar qué quería transmitirnos, pero justo cuando me despistaba, aparecía fuerte en el escenario para recordanos que ella estaba allí y lo enderazaba llamando a tus ojos que no podían sino ir irremediablemente hacia sus brazos al compás de sus tacones.

Hubo varios momentos cumbres. El baile de un payaso que mezcla el estilo del mismísimo Charlot con flamenco ataviado con gorrito y nariz roja sobre la bulería de Bambino; dos hombres convertidos en auténticos gallos de pelea que se transforman en el escenario al ritmo de los cascabeles que mueven en sus extremidades; o la figura perfecta de la artista con mantón bordado sobre impecable traje rojo en medio del negro del escenario.

Lo mejor fue la parte en la que Eva se puso de fiesta. Empezaba una flamenca cómica con tremenda gracia en medio de una escena de feria, seguida de un gitano presumido y terminaba una Eva enlazando bulerías, tangos y rumbas.

Aunque el conjunto fue sencillamente genial, el espectáculo a la mayoría se nos quedó corto. Poco más de 1 hora en la que se echó de menos ver a la Yerbabuena más tiempo sobre el escenario y un final ligero e inesperado que despistó a casi todos.

Es indudable que cuando aparecía lo hacía dando el 100%, pero a mí sólo me dio un par de momentos de esos de pellizco en el estómago y de soltar un “¡toma, ahí lo llevas!” cuando terminaba de bailar. Quizás por eso comparto que bailó como sólo ella sabe, pero no fue la Yerbabuena que me enamoró hace años.

Foto: ABC