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Hacía ya algún tiempo que no os dejaba por aquí algunas de las cosas que leo por blogs y llaman mi atención por algún motivo.

Para empezar, os recomiendo unas Jornadas sobre Redes Sociales organizadas por la Universidad Internacional de Andalucía y en las que tiene mucho que ver Tíscar. Serán el 3 y 4 de Julio en Sevilla. Yo asistiré el viernes y creo que será interesante. Si alguno quiere ir, por aquí está el formulario.

Seguimos con la polémica del fichaje de Ronaldo por el Real Madrid. Veo que no soy la única a la que le parece descabellada la cantidad de dinero que se está moviendo por un simple jugador. Moeh ha enumerado muchas otras cosas que se pueden hacer con 94 millones de euros.

JJ vuelve a hacernos pensar. ¿Somos nativos digitales? Hay 10 signos evidentes de que yo no lo soy.

Gracias a Sonia Blanco descubro un vídeo en el que se resumen las 100 mejores frases de la historia del cine. El que lo haya hecho, se lo ha currado de lo lindo. Eso sí, advierto que está en inglés.

La televisión del “todo vale”: El Follonero entrevista a Arnaldo Otegi

otegi Que nuestra televisión deja mucho que desear es algo que no sorprende a nadie a estas alturas. Pero hay ciertas cosas que ya ni siquiera caben en el “todo vale” en el que estamos instalados. Pasemos por alto programas basura, prensa rosa, realitys… Aún quedan algunos programas de humor que me divierten. Uno de esos era el Follonero, hasta que ha sobrepasado cierto límite.

Imagino que casi todos lo conocen, pero para el que ande despistado basta decir que hace un programa de humor en el que entrevista a gente intentando sacar punta a cualquier situación que de juego. El problema es que en esta ocasión se ha metido en terreno farragoso entrevistando a Arnaldo Otegi (aquí podéis ver el vídeo).

Se ha abierto el debate sobre si la entrevista se debería haber emitido o no y hay quien intenta justificarlo diciendo que en la entrevista Jordi Évole no hace sino burlarse del líder abertzale. Para mí ni siquiera es discutible.

Este tipo es un etarra que ha sido encarcelado por sus ideas, que se declara a favor de la lucha armada por Euskadi y que se ha negado siempre a condenar la violencia de ETA. Que un terrorista y representante político de ETA tenga 5 minutos en un programa de humor de televisión es sencillamente vergonzoso. Como han dicho en otros blogs, esto es de un compadreo repugnante.

Actualización 18:40: Antes de que se malinterpreten mis palabras, quiero aclarar algo. Lo que me parece mal en el fondo no es que a este señor se le dediquen minutos de televisión o se le haga una entrevista. Como muchos me han comentado, es cierto que es un personaje de importancia pública y al que hay que saber escuchar, igual que escuchamos a dirigentes de las FARC por ejemplo. Pero lo que me parece mal es que se le de voz en un programa de humor y con cierto tono de “colegueo” entre risas y caritas de circunstancia. Una cosa sería una entrevista seria y en profundidad a un personaje de trascendencia pública, y otra cosa es hablar con Otegui en tono de “broma”, aunque el follonero le haya dicho grandes verdades por otro lado…

LA NO-RENTA BÁSICA DE EMANCIPACIÓN… y las tortas que me estoy llevando mientras la espero 11 meses después…

toi-negroTengo un cabreo con la Administración Pública de mil demonios. Pretendí escribir sobre el asunto ayer pero de mi boca no salían más que insultos encadenados, así que decidí esperar y frenar los sapos y culebras que iba a disparar de manera irremediable.

Empecemos por el principio. El pasado mes de junio decido cambiar de piso y abandonar la vida de comparto-piso-con-desconocidos-que-siempre-me-salen-rana. Después de la horrible tarea de encontrar un piso de precio lógico, comienzo los trámites para recibir la famosa ayuda al alquiler del Estado.

Descargo de internet los formularios que hay que presentar y la relación de toda la documentación necesaria. Me planto un día a primera hora de la mañana con todos mis papeles estudiados bajo el brazo. Y ahí llega… la primera torta en la frente.

La ventanilla no abre hasta las 10 de la mañana, pero no tengo por qué preocuparme si estoy perdiendo horas de trabajo… ¡¡hasta tengo suerte!! Así puedo ser de los primeros en coger número para ser atendida.

Después de dos horas mirando el techo del edificio y pasando sin interés las páginas de uno de esos odiosos periódicos gratuitos, llega mi turno. Me planto en la mesa de la chica que me atiende contenta. Iba a terminar pronto porque lo tenía todo en regla. Pues nada, segunda torta del día.

La señorita de la ventana: “Uf hija… Es que esos son los documentos que se piden desde el Ministerio, pero aquí la Junta ha hecho algunos cambios”

Una servidora: “Pero hombre ¿y eso no lo actualizan en internet?”

Nuevamente la señorita de la ventana: “Es que claro, esa página depende del Ministerio y ellos la actualizan con su información”

Decido que es mejor no entrar en este diálogo de besugos. Pregunto qué papeles me faltan y digo que volveré al siguiente día. Me marcho a casa, lo preparo todo y al día siguiente vuelvo a ir. Ahora ya no me pillan de novata levantándome tan temprano ¡ésta es la mía! Llegaré sólo con tiempo de coger número para la ventanilla que abre a las 10.

Cojo número, espero mi turno y me planto ante la señorita.

“Ay hija… no… es que aquí es para la primera tramitación… para entrega de documentación pendiente es allí”. Tercera torta. Miro hacia donde indica su dedo. ¡Perfecto! Cola de unas 13 personas. Me lleno de paciencia, espero, espero, espero… y al final lo entrego todo. Estamos a 9 de julio y ya tengo el sello que indica que mi solicitud está en trámite.

Pasan unos meses. Noviembre. Recibo la notificación de que la ayuda me ha sido concedida con fecha 9 de Julio. Estupendo. Todo cuadra. En breve me llegará una carta que tendré que entregar al banco para que gestione el pago del alquiler automático y a partir de ahí comenzará a llegar el dinero prometido.

La famosa carta no llega hasta enero. En febrero empieza a pagarse automáticamente el piso cada mes. Pero del dinero ni rastro. Llamo para preguntar qué sucede… “Uf hija… no te preocupes… Es que eso tarda unos meses… Danos plazo”. ¿Creía yo que iba a ser fácil? Cuarta torta.

En abril sigo llamando y en mayo, ante mi voz de desesperación, un telefonista me da la clave:

“No mira… es que desde que empieza el pago automático de tu piso por el banco tienen que pasar tres meses… Cuando lleves 3 meses pagando así, te empiezan a ingresar de manera automática”.

Vale, hagamos cuentas. Empiezo a pagar en febrero. Junio es el mes. Me tienen que empezar a pagar. 1 de junio, 2 de junio, 3 de junio, 4 de junio, 5 de junio…. Antes de que llegue San Fermín decido volver a llamar.

Quinta y definitiva torta. Llamo, explico todo y me contestan mediante una absurda conversación…

Telefonista: “Pero bueno chica, es que tú ya deberías estar recibiendo la ayuda… que ya han pasado más de 3 meses desde que hiciste el último trámite…”

Una servidora: “Pues eso digo yo… es lo que me explicó la última vez un compañero suyo… pero sigo esperando y nada”

Telefonista: “Claro, pero es que desde que solicitaste la ayuda no has llamado nunca por ninguna incidencia…”

Servidora: “¿Cómo que no he llamado? Más de 5 veces y de ahí que sepa todo el proceso y haya estado esperando los 3 famosos meses…”

Telefonista: “Bueno, puede ser… pero lo has hecho como consulta… no señalando que era una incidencia…”

Servidora (cada vez más negra): “¿Me está diciendo que ahora el fallo es mío porque he llamado más de 6 veces para preguntar pero no he dicho la palabra incidencia?”

Telefonista: “Yo sólo te puedo decir que ahora tenemos que ver cuál es la incidencia… y ya te llamaremos”

Tengo que esperar unos minutos para que revise todos mis datos. Repetir mi nombre, DNI, dirección del piso… Y al final para nada… Dicen que ya me llamarán para explicarme la incidencia.

He deducido que llamarán incidencia a la crisis, la falta de fondos… El caso es que yo sigo sin ayuda, cabreada cada vez más y encima han intentado que pase por tonta. Y todo esto, 11 meses después. El 9 de julio por favor felicítenme en mi primer aniversario de la no-ayuda del alquiler.