Un primer vistazo a la sierra norte de Sevilla

Aprovechando el buen tiempo para pasar un par de días enormemente agradables por la Sierra Norte de Sevilla entre Cazalla y la Ribera del Río Huéznar.

Cazalla de la Sierra

Después de unos meses de trabajo muy intenso, este fin de semana necesitaba alejarme de Sevilla, disfrutar del tiempo sin nada que hacer y descansar. El sábado decidí escaparme a conocer la Sierra Norte, por la que hasta ahora no había pasado nunca.

Como la pretensión no era otra salvo el descanso, nos ceñimos a pasear por Cazalla y alrededores. Después de uno de esos estúpidos despistes al volante, nos sorprendimos entrando en Alanís. Aunque el pueblo estaba sumergido en su Semana Santa, nos gustó la preciosa vista del Castillo y la Ermita de San Juan Evangelista.

Después de eso, pusimos rumbo a Cazalla, donde la primera parada fue el hotel La posada del moro donde dormiríamos esa noche. Si alguna vez piensan pasar por ahí, les recomiendo que se hospeden en este precioso hotel con sabor árabe y donde cada detalle está cuidado. Poco tiene que envidiar a muchos grandes y caros hoteles. Si pueden y les apetece, les aconsejo que se den el capricho de quedarse en una de las habitaciones de gama superior; las camas son una gozada y las vistas al patio interior con el sonido del agua se agradecen enormemente al despertar.

Cazalla de la Sierra


Habíamos planeado hacer un poco de senderismo y, tras examinar algunas de las distintas alternativas, decidimos caminar desde el área recreativa Isla Margarita subiendo hacia las cascadas del río Huéznar. Para llegar hasta el lugar, cogimos la A-455 que une Cazalla con San Nicolás del Puerto, una antigua y estrecha carretera de difíciles curvas en la que no hay mejor cosa que hacer que poner el coche en segunda, quitar el pie del acelerador, bajar las ventanillas y disfrutar del olor y el paisaje.

Nada más cruzar las vías del tren Sevilla-Mérida, aparcamos el coche y comenzamos a caminar. Primero fuimos remontando el río Huéznar que nos acompañaba a nuestra izquierda, después el paisaje cambió hacia preciosas dehesas donde nos cruzamos con no pocas vacas, más adelante de nuevo el río y cuando íbamos por el kilómetro 6, el camino se convirtió en la famosa vía verde que une Cazalla con el Cerro del Hierro que, aunque es enormemente valorada por ciclistas y se ofrece a un perfecto paseo sobre dos ruedas, se convierte en un tedioso camino para hacer andando.

Así que decidimos dar media vuelta y deshacer el camino andado con varias paradas para comer. Cuando llegamos al coche, decidimos que nos merecíamos un descanso. Así que, como tampoco había prisa, dimos cuenta de una buena siesta en el hotel. Ya por la tarde, ducha relajante mediante, salimos a dar un paseo por Cazalla, un bonito pueblo de calles adoquinadas y casas encaladas con todo el sabor de la típica serranía andaluza salpicados de lo que me parecieron antiguos palacetes y casa señoriales.

Cenamos bastante bien al lado de una coqueta plaza en La Agustina, huyendo de los típicos restaurantes de la calle peatonal. Creo que con la decisión dimos en el centro de la diana. Después de eso, vuelta al hotel y más descanso.

Cazalla de la Sierra

El domingo nos apeteció seguir paseando por la ribera del Huéznar. Volvimos a la carretera en dirección a San Nicolás del Puerto y matamos la curiosidad desviándonos en la entrada de La Cartuja de Cazalla, un antiguo monasterio convertido en hospedería con muy buena pinta.

Disfrutamos el camino hasta el área recreativa El Martinete entretenidas con la magnífica presencia del río a nuestra derecha, disfrutando del olor a campo y de la increíble diversidad de tonalidades verdes que nos ofrecía la naturaleza. Una vez allí, aparcamos y caminamos hasta el monumento natural de las cascadas del huéznar.

Pasear por la ribera entre las rocas con el sol colándose por el verde de las hojas hizo que el domingo fuese perfecto.

Para terminar, justo antes de volver a Sevilla, pasamos por el nacimiento del Huéznar en San Nicolás del Puerto y desde allí nos acercamos al Cerro del Hierro, donde una antigua explotación minera ha dejado un curioso paisaje. A la vuelta, aprovechamos el sol para comer en Constantina y después de eso ya fue inevitable la vuelta a la rutina.



El Galeón Andalucía zarpa hacia Shanghai

Mañana a estas horas el Galeón Andalucía estará navegando por el Guadalquivir, saliendo de Sevilla y recuperando una imagen histórica. Después de más de 3 siglos, la ciudad volverá a parecer la que era allá por el s.XVII cuando multitud de galeones fondeaban en el puerto en una de las paradas de la exitosa ruta comercial entre los puertos de China-Méjico-España.

Para los que estamos implicados de alguna u otra manera en este proyecto, será un día importante. Después de meses de esfuerzo y dedicación, veremos al barco alejarse por el Guadalquivir y poner rumbo a la Exposición Universal de Shangai.

Por eso, es un día para celebrar con la mayor cantidad de gente posible. A las 17.30, una banda de música empezará a tocar en el Puerto de las Delicias. Pero ésa no será la única música que suene en la ciudad. Las campanas de la Giralda tocarán para despedir al Galeón y sonará algo parecido a esto.

Si te apetece unirte, estaremos por allí de las 17.30 a las 18.30. Por supuesto, puedes traer contigo a quien quieras y si encima vas con tu cámara de fotos o de vídeo y nos ayudas a contar después ese momento, mejor que mejor.

Escuchar música antigua en el Alcázar de Sevilla

small_obs No es por despertar la envidia de nadie, pero me han planteado un plan excepcional para mañana por la noche que no he podido rechazar. Al fin y al cabo, tener la oportunidad de escuchar música barroca en el Alcázar de Sevilla no es algo que a una le ofrezcan todos los días.

Estos días se está celebrando el Festival de Música Antigua de Sevilla (Femás) y la gente de turismo del Ayuntamiento ha decidido invitar a unos cuantos blogueros, tuiteros y flickeros para que después podamos contar la experiencia. Hace un par de semanas organizaron algo parecido con la ruta de Murillo, cita a la que por desgracia no pude asistir, y de la que me llegaron bonitas imágenes.

Nos mandan una lista de Spotify con algunas de las piezas que podremos escuchar y se me hace la boca agua. Ultimamente por la falta de tiempo tengo la música bastante abandonada, pero escuchando estos deliciosos bocados del barroco italiano no puedo parar de recordar los años en que tantas tardes pasé pegada a la caña de mi oboe probando la ligereza de mis dedos con las escalas.

Mañana prometo disfrutar del salón de los tapices y de la ‘L’Italia, i suoi linguaggi’ que nos ofrecerá la Orquesta Barroca de Sevilla. A la vuelta, tendréis más noticias de cómo fue.

Viaje por Cantabria | Día 5: Picos de Europa, Covadonga y Cangas de Onís

Lo se. Esto llega con retraso, con demasiado retraso. Pero aún así, no quería dejar sin completar la publicación de la ruta que hemos hecho este verano.

Dejamos Cantabria temprano y ponemos rumbo a Asturias por la autovía en dirección a Oviedo. En el tramo en el que la autovía se convierte en carretera más vale armarse de una paciencia infinita. El denso y lento tráfico sólo se soporta gracias al camino que discurre en un entorno privilegiado. A la derecha, la playa con imperfectos acantilados y el cantábrico medianamente revuelto; a la izquierda, se levantan los imponentes Picos de Europa que presiden el paisaje.

Poco antes de llegar a Ribadesella nos desviamos hacia Arriondas y entramos en el Parque Nacional Picos de Europa. Después de poco menos de media hora, llegamos a nuestro hotel justo a la entrada de Covadonga.

Como de momento tenemos sol, decidimos subir a los Lagos de Covadonga, teniendo en cuenta que una servidora viene con la experiencia previa 3 años atrás de una tremenda mojada en este mismo sitio.

Nada más llegamos arriba, entendemos lo que nos ha dicho el conductor de que aquí “huele a la más pura Asturias”. Y Asturias huele a tierra y vaca. No es de extrañar, porque estamos rodeados de estos simpáticos animales y sus correspondientes moñigas.

Lagos de Covadonga

Dando el primer paseo, comenzamos a subir y atravesamos la antigua mina en dirección al lago Enol. Mientras camino, pienso en lo extraño que me resulta este paisaje si tengo en cuenta que esto en lo más alto de los Picos de Europa. Apuesto a que si no pusieran aquí de repente sin ver la subida, pensaríamos tranquilamente que estamos en medio de cualquier valle.

Decidimos alejarnos de las hileras de turistas. Buscamos un rincón junto al lago en el que sentarnos a cmer. Sólo tenemos que disfrutar del aroma y el paisaje, un tremendo espectáculo que nos tenía reservado la naturaleza.

Hey you!

Después de haberlo visto y disfrutado todo, comenzamos a bajar y perseguimos a alguna pobre vaca con la que hacernos una foto. Estoy cansada y pienso en los atrevidos ciclistas que consiguen llegar pedaleando hasta aquí.

A la vuelta, toca hacer la visita de rigor al santuario de Covadonga. Antes de subir a la pequeña y poco entrañable capilla excavada en la roca, hay que cumplir con la turistada. Beber en la fuente de los 7 chorros y lanzar una moneda de espaldas al manantial, petición de deseo previo mediante.

Covadonga

Para rematar el día, vamos a dar un paseo por Cangas de Onís. Superado el reto de aparcar aquí en agosto, vamos a ver el puente romano, una preciosa construcción de la Edad Media y de cuyo arco central cuelga una reproducción de la cruz de la Victoria, símbolo fácilmente reconocible de Asturias.

Después de caminar un poco por sus callejuelas y toparnos con algún bonito edificio, decidimos volver. Tras chocar con las masas de turistas, lo mejor es abortar el plan de tomar una sidra y optamos por una cena tranquila en el hotel. El último día de vacaciones se antoja duro con el esperado descenso del Sella en canoa. Después de todo, Sevilla nos espera y tenemos que llegar vivas.

Viaje por Cantabria | Día 4: La comarca de La Liébana

Salimos en dirección a UNQUERA por la autovía y tomaremos la N-621 hasta adentrarnos en el DESFILADERO DE LA HERMIDA, sin duda la carretera más bonita del interior de Cantabria. Entramos en la garganta del Río DEBA, una garganta de 20 kilómetros donde el río ha ido escarbando en las rocas calizas de las primeras montañas de Picos de Europa y tallando un precioso camino para sus aguas.

La carretera se estrecha tanto que obliga a ir a una velocidad que permite disfrutar del paisaje. Éste es un recorrido para memorizar bien en la retina, ya que lo estrecho del camino que discurre entre el río y las piedras de la montaña no permite bajar del coche para hacer una fotografía casi en ningún punto.

Desfiladero La Hermida

El Liébana aparece ante nuestros ojos como un fértil valle de tierra verde cuya belleza se antoja mimar para no alterar nada de su fisonomía. Este trayecto invita a la intimidad de uno consigo mismo. La serenidad, la quietud y el sosiego del campo alrededor acompañan a un aire saturado por el sencillo olor del campo y a una naturaleza con razones para presumir de exuberancia.

Acompañados por el Río Deba llegamos hasta LEBEÑA, donde hacemos un alto en el camino para visitar la Iglesia de Santa María de Lebeña, una preciosa y pequeñísima joya mozárabe del siglo IX que descubrimos en medio de la montaña rodeada de árboles.

Lebeña

Este monumento fue patrocinado por los Condes de Liébana con la intención de depositar en él los restos de Santo Toribio trayéndolos desde el monasterio donde se encontraban. Aunque no lo lograron, el lugar quedó como sitio de predicación y posteriormente de peregrinaje.

Desde aquí, seguimos por el desfiladero hasta llegar a Cabezón de Liébana, desde donde llegaremos a PIASCA, una diminuta aldea de apenas un par de casas que conserva un monasterio románico precioso, el Monasterio de Santa María, aunque de conservación dudosamente bien planteada.

Volvemos por FRAMA y nos dirigimos hacia POTES, plato fuerte del día, que se alza ya sobre el Río Quiviesa, y principal localidad de la comarca. Potes es una antigua ciudad militar y señorial que creció con el apoyo de Diego Hurtado de Mendoza en la época medieval, lo que nos hace entender su porte señorial e histórico.

Potes

El enclave es imponente; un sitio bordeado por los Picos de Europa que nos observan desde lo alto. Además de sus calles empedradas, destacan la Torre del infantado y la Torre del Orejón de la Lama, que presiden el viejo barrio con puentes que sortean el curso del río. Es un buen lugar donde comer, aún a riesgo de necesitar después un buen paseo por sus rincones y callejuelas para bajar entre las casonas la copiosa comilona.

Cantabria-4

Subimos después al Monasterio de Santo Toribio de Liébana, gran centro de peregrinaje cántabro. desde la montaña en la que se eleva es posible ver todo el valle de Potes y situarse algo más cerca de los Picos de Eurpa que están erguidos a nuestra derecha. Cuenta la tradición que Santo Toribio refresó de su viaje a tierra santa portando importantes reliquias de alto valor que decidió proteger en este lugar construyendo un monasterio, a donde hoy llegan gran cantidad de peregrinos que caminan hacia Santiago.

Picos de Europa

Pensamos si acercarnos  Fuente Dé pero desechamos la idea. Lo que nos ofrecerá será una vista desde lo alto de los Picos y pensamos que eso podremos cubrirlo con la visita de mañana a los Lagos de Covadonga, ya en Asturias.

Terminaremos así un día dominado por impresionantes paisajes, profundos desfiladeros, ruidosas aguas y preciosas carreteras. Antes de volver a casa, y teniendo en cuenta que mañana abandonamos Cantabria, decidimos acercarnos a SANTANDER a dar un paseo.

Santander

Aparcamos el coche por la zona de El Sardinero y caminamos por el paseo marítimo que bordea la playa viendo toda la bahía. Desde ahí, vamos subiendo por la playa de la concha hasta llegar a la Península de la Magdalena, donde disfrutamos del Palacio Real y las preciosas vistas hacia la isla.

Decidimos no pasar por la zona del centro, porque en base a lo que nos han dicho, es todo comercios e intuimos, por lo visto hasta el momento, que Santander no es una ciudad de calles ni edificios especialmente bonitos, sino de paseos con el mar de fondo.

Así ponemos punto y final al día subiendo al Faro de Cabo Mayor y sorprediéndonos con la belleza de sus sugerentes acantilados.