Time to leave home, IKEA

La gente de IKEA sabe qué mensajes transmitir en cada momento, cuándo y cómo. Son maestros en comunicar cosas que para cualquiera acaban siendo evidentes pero lo hacen en el tiempo exacto y con un humor que destapa lo lógico. En tiempos de crisis en los que muchas familias vuelven a compartir un hogar apretado, nos recuerdan que “donde caben dos, caben tres“. Pero ¿qué pasó antes de llegar a eso? Nos decían lo contrario. “Es hora de dejar la casa de tus padres e independizarte”.

La pobre de Lucía Etxebarría

La escritora Lucía Etxebarría ha dicho que no piensa escribir más libros por culpa de la piratería. Resulta que se queja de que la gente compra cada vez menos sus novelas y apunta a que ¡las descargan de internet! Y claro, así ya no tiene sentido seguir dándole al tarro e imaginando historias, lugares, personajes. Ni siquiera se habrá parado a pensar que -quizás- lo importante para un escritor no debería ser tanto cuánto vende sino quién lee sus historias ¿no creen?

Por supuesto, al margen de eso, un escritor debe poder ganarse la vida con sus creaciones. Eso es indiscutible. Lo que es discutible es la manera de ganar dinero con ellas. Seguro que no se ha parado a mirar de cerca qué están haciendo otros, qué diferentes opciones existen y por qué el modelo de negocio en el que ella y tantos otros siguen empeñados en moverse está mandado a recoger desde hace tiempo.

Debería leer las palabras que le ha dedicado Hernán Casciari. Durante 2011 en Orsai han editado cuatro revistas. Han vendido siete mil ejemplares de cada una, se han descargado seiscientas mil.

Lucía: tenés un montón de lectores. Sos una escritora con suerte. El demonio no son tus lectores; ni los que compran tus novelas ni los que se descargan tus historias en la red.

No hay demonios, en realidad. Lo que hay son dos mundos. Dos maneras diferentes de hacer las cosas.

Está en vos, en nosotros, en cada autor, seguir firmando contratos absurdos con viejos dementes, o empezar a escribir una historia nueva y que la pueda leer todo el mundo.

Fotografiar. Congelar lo que ves y hacerlo tuyo.

Si os gusta la fotografía, tenéis que leer esta entrevista de Pablo Juliá, Director del Centro Andaluz de Fotografía. Esto me recuerda que tengo que hacer una escapada a Almería para visitar el centro.

Dice cosas enormemente interesantes sobre el momento que atraviesa la fotografía, así que no esperéis autobombo de su trabajo sino reflexiones que te empujan a pensar. Tampoco esperéis consejos técnicos, Pablo nos recuerda qué es lo básico: aprender la técnica para entender la cámara pero no hacerse un experto. “Lo que hace falta es aprender a mirar. Mirar mucho y  aprender a mirar“.

De todo lo que dice, me quedo con esto:

Digamos que es una especie de lenguaje común para todos, que todas las personas lo entienden, que todas las personas se comunican a través de él. Que le puedes mandar a un hindú una foto tuya hecha en Jerez y la va a entender, o al menos la va a leer. ¿Qué lenguaje hay en el mundo que tenga esa capacidad de poder llegar a todos los sitios y de poderse interpretar en todos los lugares? Yo es que creo que no sabemos hasta qué punto la fotografía es un arma de lenguaje impresionante en la vida de los ciudadanos. Es por eso que está en un buen momento. Ya que cualquiera dispara con 12 megas, en cualquier sitio. Es un lenguaje universal, la fotografía sí lo es. Puedes escribir con ella, puedes escribir historias.