Y tú… ¿quieres un Periodismo Humano?

caja-periodismo-humano Después de meses y meses de mucho curro, empezamos a acercarnos al lanzamiento de la que será una nueva forma de hacer periodismo. Periodismo Humano está ya a punto de nacer. Son muchas, innumerables, las razones para apoyar a un proyecto hecho con cariño, ganas, responsabilidad y con profesionalidad.

¿Por qué deberíamos querer un periodismo humano? A ver si algo de esto te sirve…

Queremos un periodismo humano porque el periodismo es humano o no es. Porque lo que no sale en los medios sí existe y no contarlo tiene sus consecuencias. Porque preocuparse y no ocuparse es perder el tiempo.

Queremos un periodismo humano porque el ser humano es la medida de todas las cosas, el centro y no lo colateral. Por civismo, por respeto, porque nos lo merecemos.

Queremos un periodismo humano porque necesitamos volver a saber por qué quisimos ser periodistas. Porque no nos resignamos. Porque se puede ser responsable, ético, honesto, concienciado y, además, ser feliz. Porque el periodismo, como la vida, empieza por las cosas pequeñas.

Queremos un periodismo humano porque queremos que hacer periodismo sea contar la historia más fantástica de todas, que es la realidad. Porque queremos medios que amplíen miradas y fronteras, no que empequeñezcan nuestro mundo. Porque de tanto informar nos hemos olvidado de servir. Porque nos importa, además de qué pasa y dónde pasa, ¡por qué pasa y a quién le pasa!

Atardecer bicolor

Era una tarde de finales de septiembre. Habíamos estado todo el día sin parar visitando pueblecitos de los alrededores de Sagres. A la vuelta, no queríamos perdernos la recomendación de ver atardecer en el Cabo de San Vicente. Llegamos con el tiempo justo y nos encontramos el lugar repleto de gente que se amontonaba en las rocas esperando la caída del sol.

Todo el mundo en silencio y de fondo sólo el ruido tranquilo del mar chocando con las rocas más bajas. De repente, el sol decidió empezar a esconderse tras las nubes y comenzar a descender en el horizonte. Y acto seguido el color naranja del cielo se transformaba para dejar ante nuestros ojos un precioso atardecer teñido de rosa y azul.

Atardecer bicolor