MARTINSA-FADESA ¿abriendo oficinas?

Hace varios meses que se quedó libre una oficina en la planta baja del edificio en el que trabajo en Sevilla. A las pocas semanas comenzaron a arreglar el local para el que sería nuestro nuevo «vecino». Esta mañana por fin lo hemos conocido.

Imagínense mi sorpresa cuando llego todavía medio dormida y veo el cartel de Martinsa-Fadesa en la puerta. He husmeado por la ventana y dentro se ven mesas, folletos de publicidad y algunos carteles que pretenden (digo yo) indicar que van a abrir dentro de poco.

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Pero ¿esta gente no había declarado suspensión de pagos por la crisis? Y Fernando Martín ¿no le había pedido a un juez que lo declarase insolvente? Por un momento, pienso en que quizás con las nuevas conversaciones se está empezando a arreglar la cosa.

Sin embargo, nada más enciendo al ordenador un twitt me lleva hasta un blog que me devuelve a la realidad. Uno de los múltiples afectados por el caso. Su mujer es entrevistada hoy por El Mundo y nos cuenta que tienen que seguir pagando por una casa que no saben si alguna vez será suya para no incumplir el contrato y poder exigir a la empresa.

Me pregunto si van a abrir realmente la oficina aquí. Y si lo hacen ¿alguien se atreverá a entrar? ¿o incluso a trabajar para ellos? Mientras tanto, en la web de la empresa nos siguen vendiendo que tienen la casa que buscamos.

CHUCHO VALDÉS, UN GENIO IMPROVISANDO

Ser buen músico es difícil. Requiere ensayos, técnica, gusto en la interpretación…, pero admiro especialmente a los músicos que saben improvisar y dejarte con la boca abierta. Reconozco que no escucho Jazz tanto como debería -probablemente por la falta de conocimiento que no termino de suplir con la eterna promesa de un amigo de ponerme al día- y que es un tipo de música que sólo se escuchar en pequeñas dosis, pero es el mejor estilo para descubrir a un buen improvisador.

Hace algunos años que fui a un concierto de Chucho Valdés con una amiga en Madrid. Me había hablado de él, pero confieso que nunca lo había escuchado. Me fascinó. Recuerdo que al día siguiente me puse a buscar su música. Si tuviera que elegir alguno de sus trabajos, creo que me quedaría con Solo Piano o Fantasía Cubana. Es fácil que se imaginen por qué.

Hijo de otro gran pianista, Bebo Valdés, se ha hecho un buen hueco entre los intérpretes de jazz y reconoce que al improvisar, hay que jugársela. Supongo que lo dice llenándose la boca porque sabe que es su punto fuerte.