QUILOMBAGEN, UN CANTO A LA LIBERTAD

La semana pasada leía un post de Juanlu que me obligó a ir al teatro. A los 3 minutos de leerlo estaba comprando las entradas para ir a ver Quilombagen en el Lope de Vega.

Un grupo de 40 chicos brasileños están de gira por España denunciando la esclavitud que todavía existe Brasil. Que esta práctica inhumana exista en el SXXI es realmente vergonzoso, por eso este trabajo de denuncia de los chicos del Centro de Defensa de la Vida y los Derechos Humanos de Acailandia es un increíble reto.

Lo dijo la señora que se subió a presentarlos. No son actores profesionales, pero conocer de primera mano todo el daño que esta práctica hace a su país les da una fuerza enorme que transmiten desde el escenario. Aman lo que hacen y el motivo por el que lo hacen.

Quilombagen es un desgarrador espectáculo que a través de la danza, la capoeira y el teatro, realiza un paralelismo entre la esclavitud de la época colonial -en la que los africanos eran enviados a Brasil como simple mercancía- y la que hoy sufren las generaciones de trabajadores descendientes de esos antiguos esclavos, sometidos a la explotación laboral y la miseria.

Lo ha dicho Soitu alto y claro: Brasil aún tiene esclavos. Hay gente que trabaja en condiciones infrahumanas’. Se calcula que entre 20.000 y 50.000 personas todavía son víctimas de esa lacra. Y eso pese a que, en 1995, el Gobierno reconoció la existencia de esclavos modernos en su economía y, a raíz de esto, fueron liberadas unas 30.000 personas en varios sectores del campo. Pero ésta es una historia que no se acaba.


Mañanita de niebla… ¿tarde de paseo?

Esta mañana al levantar la persiana me ha recibido una espesa y fría niebla para darme los buenos días. Con el típico aturdimiento de estar recién despierta, he llegado a pensar que quizás me habían abducido los extraterrestres y al dejarme se habían equivocado con Londres.

Mañanitas de niebla ... ¿tardes de paseo?

Claro que al rato he tenido una visión inconfundible. De camino al trabajo, la repugnante suciedad de cada mañana en el campo de hamburguesas que deja por las noches Burguer King me ha recordado que estaba en Sevilla.

Denunciable en Sevilla