Después de varios días ingresado en el hospital Puerta de Hierro de Madrid, ha muerto el músico y compositor Antonio Vega. Era algo que se veía venir desde hace tiempo. Su adicción a la cocaína y la heroína era un secreto a voces que él mismo reconoció en más de una ocasión y su estado físico era la mejor muestra de que el músico atravesaba malos momentos.
Pasará a la historia como una de las estrellas de la música pop de nuestro país. De la época de Nacha Pop recuerdo «La chica de ayer» y «El sitio de mi recreo», pero me quedo con el mítico tema que todos hemos cantado alguna vez en algún karaoke: «Se dejaba llevar».
Son las 11 de la noche de un día en el que estoy muy contenta. A pesar del cansancio, el estrés, las ganas de que llegue el fin de semana, la escasez de tiempo, el calor que hace ya en mi piso… A pesar de todo eso, me siento feliz.
No me pregunten por qué. En realidad no tengo una buena explicación. Porque apenas tengo tiempo para nada, porque hoy me han clavado 240€ por la revisión del coche, porque cuento cada vez con menos minutos que dedicar a mi vida internauta, porque no se me ocurren cosas interesantes que publicar en el blog, porque llevo 3 semanas con fotos pendientes que subir y vídeos que editar, porque casi no he podido empezar a leer el libro que lleva ya 3 semanas esperando en la mesita de noche, porque me duelen los ojos después de un día de lectura intenso…
Pero estoy contenta. Esto me demuestra cómo puede llegar a influir en mi estado de ánimo mi satisfacción personal con el trabajo, los amigos y la familia. Parece que hoy está todo en su sitio.