Ayer fue el #nosday26. He pasado el fin de semana en Santiago y me lo he pasado bomba. Me invitaron Alex y Sandra, y no pude negarme a venir. Era una excusa perfecta para ver a Moi, desvirtualizar a Maxi, abrazar a Cousi o enredar un rato con Miguel y muchos más.

Más allá de dar la brasa con una charla que titulé “En esto mi madre no tenía razón”, donde hablé de cómo meter la cabeza en producto, conté algunos de los retos que me he encontrado construyendo productos durante mi trayectoria estos años y lo que he aprendido a nivel personal.

La conversación que se repitió varias veces
Como siempre, una de las mejores cosas de los eventos es el networking: el tiempo compartido con gente a la que ya conoces y con gente que tienes la suerte de conocer ahí.
Hablando con algunos de los asistentes, le dimos vueltas a por qué hay mucha gente usando la IA para tareas concretas (escribir un email, hacer un resumen de una reunión, revisar un texto en inglés) pero sin coger demasiado nivel de profundidad. Algunos decían que el problema es que a muchos no se les ocurre un problema propio que probar a resolver con IA ellos solos. O sea, que es más falta de iniciativa, o de ideas que te fuercen a ir más allá, que falta de capacidad.
No necesitas un problema grande. Necesitas uno tonto
Y ahí es donde le doy la vuelta yo. Creo que el bloqueo no es la falta de un problema importante, es justo lo contrario. Un problema grande pide tiempo, alcance, un plan. Se pospone solo.
Lo que sí funciona es empezar por algo tonto. Una tarea que te fastidie a ti en concreto, un día cualquiera. Algo tan pequeño que no tengas excusa para no probarlo esta misma semana. Te cuento cuál fue la primera tontería que hice yo con IA.
“¿Se va a estar en la playa hoy bien?”
Durante los veranos en Zahara de los Atunes le hago esa pregunta a Aroa demasiadas veces. En la costa de Cádiz la respuesta no es tan trivial como parece. Menos aún para alguien como yo, criada lejos del mar, ajena a mareas, vientos y a lo que realmente significa que “haga Levante”.
Estar bien en la playa depende de la dirección y velocidad del viento, de cómo esté la marea a la hora en la que bajas, de si es Levante o Poniente. Levante con rachas de más de 30 km/h, olvídate. Levante por debajo de eso y mareas bajas, bien. Poniente al atardecer, puede que la sudadera no te sobre.
Así que mi problema tonto para jugar con IA fue ese: ¿Bajamos a la playa? Una pequeña aplicación que me responde. Que mira viento, marea y temperatura, y me dice si se estará bien en la playa hoy hora por hora, mañana, y a grandes rasgos el resto de la semana.

La construí en una mañana, con Claude. Lo más “caro” no fue el código: fue calcular la marea. Probé varias APIs de marea antes de rendirme pero todas o cobraban o daban un dato a medias. Al final tuve que sacarla yo misma a partir de la curva de nivel del mar que sí da gratis un servicio meteorológico marino, detectando dónde sube y dónde baja. Y a lo que más tiempo dediqué fue a entender qué datos miraba Aroa, cómo los interpretaba para decidir y traducir todo eso en el mini-cerebro que te responde.

La invitación
No cuento esto porque conocer este mini proyecto vaya a cambiarle la vida a nadie. La cuento porque fue mi manera de salir de “tradúceme este documento” y “resúmeme esta reunión” y meterme, aunque fuera con algo mínimo, en construir de verdad. Y quiero que hagas lo mismo tú.
No necesitas una idea buena. No necesitas que sirva para nadie más que para ti. No necesitas saber programar (yo tampoco sabía ni sé ahora). Necesitas, solo, una tontería que te fastidie lo suficiente como para dedicarle una tarde. O algo que te genere curiosidad y quieras explorar.
Así que la invitación es esa: coge tu pregunta tonta. La que le haces a alguien todos los veranos, la que repites cada lunes, la que resuelves siempre a ojo porque nunca te has parado a automatizarla. Ábrete un chat con la IA que uses y prueba a trabajar sobre ello. No hace falta que salga bien, ni que sirva para nada más que para aprender y atreverte.
Si te animas y haces algo (o si lo has hecho ya), respóndeme a este email contándome qué hiciste y qué tal fue. Quizás podemos compartir ideas más chulas y así hacemos que otros también se animen.
